Hoy era lunes por la mañana y me tocaba madrugar. Odiaba tener que levantarme temprano, pero más odiaba todavia la voz de mi madre gritando mi nombre para que lo hiciera.

-¡Daniella Olivia Dumont, levántate de la cama ahora!- Me gritó mientras abría la puerta de mi habitación y asomaba la cabeza.

-Ya estoy levantada- Dije perezosa. Puse mis pies en el suelo y me levanté de la cama arrastrándome por la habitación. Mi madre me contemplaba echa una fúria, peró no era mi culpa que estuviera cansada, ¡Era culpa del director, que nos hacía levantarnos tan pronto! 

-Vístete y baja a desayunar. No tardes- Seguidamente cerró la puerta tras de si, dejándome a mi eligiendo el modelito que me pondría hoy.

Después de rebuscar por el armario diez largos minutos, escogí unos vaqueros cortos con unas medias por debajo y un jersey de lana blanco, muy calentito, con unas botas marrones. 

Una vez en el baño me peiné el cabello y le recogí en una coleta deshecha. Finalmente me puse un poco de tapa-ojeras para que no se notara lo poco que dormía las anteriores noches.

Bajé arrastrando mis pies por la casa, hasta que llegué a la cocina y me paré en seco, con la mirada clavada en el individuo que se comía las tortitas preparadas por mi madre.

-¡Tú!- Exclamé enfadada. ¡Otra vez aqui! - ¡Mamá! ¿¡Qué narices hace Joey aquí?! 

-Te acompñará a clase por las mañanas a partir de ahora.

-¿¡Qué?!- Chillé todo lo fuerte que pude. Joey me miraba con una sornisa torcida en la boca. Estaba cansada de él y de sus estúpidos intentos de pasar tiempo conmigo. Empezaba a pensar que era un acosador en poténcia, o un "violador del bosque" como así llamaba Brooke a los chicos con pintas raras.

-Hija, últimamente estás muy alterada- Me dijo mi madre colocando mi plato de tortitas a la mesa, justo al lado de Joey.- Desayuna bien, yo me tengo que marchar a un seminario, volveré sobre las ocho de la tarde.

-¡Oh genial!- Grité sarcástica- Seguro que vas a dejarme con este...- Miré a Joey con repugnáncia- ¡Este pedazo de tonto!

-Pórtate bien- Fué lo único que me dijo antes de salir por la puerta de casa. En ese instante Brenda apareció por la puerta junto a Patrick.

-¡Patrick!- Le dije- ¿Por qué no me llevas tú a clase? 

-Señorita Daniella, yo no elijo mi trabajo, su madre ha decidido que lo mejor es que le lleve el señor Joey.

- Esto mejora por momentos- Ironizé- A este paso, dentro de unos años me obligará a que me case con él- Señalé a Joey, que reía descaradamente por mi comentario.

-Ni en tus mejores sueños, princesa. ¿Nos vamos a clase?- Me guiñó un ojo mientras se levantaba de su silla y me tendía la mano. Yo se la aparté bruscamente y me levanté por mi cuenta, resignada con todo el mundo.

*****

Subimos al coche que supuestamente conducía Patrick. Cruzé mis brazos bajo mi pecho, y resoplé.

-¿Qué tal todo?- Preguntó el idiota para relajar el ambiente.

-No me puede ir mejor- Dije sarcástica- ¿Puedo preguntarte algo?- Se quedó sorprendido durante unos segundos, peró después me contestó con una sonrisa. - ¿Por qué no me dejas en paz? ¿Por qué simplemente no te marchas y dejas de meterte en mi vida?

-Buena pregunta. Si te soy sincero no tengo ganas de tener que cuidar a una princesita malcriada, que tiene todo lo que quiere cuando le apatece, peró necesito el dinero para salir de este pueblo de una vez por todas.

- Si me sigues insultándo y llamándome cosas que no soy, no podremos llevarnos bien.

-No necesito llevarme contigo, princesa, con tenerte vigilada me basta.

-¿Tenerme vigilada? ¡Já! Tu no eres nadie para vigilarme.

-Tú no eres nadie para reprochar.

-¡Es mi vida!- Le espeté- ¡Yo hago lo que me da la gana!

-Es mi trabajo, y si tengo que tenerte vigilada las 24 horas te vigilaré las 24 horas.

-¡Tú solo limpias la piscina! ¡No eres nadie!

¿De qué iba este tio? ¿Quién se creía? No podía tenerme vigilada todo el tiempo, ¡Eso es acoso! No me puedo creer que mi madre le haya dicho semejante estupidez, ¿Por qué pensaba que no sabía defenderme sola? Entiendo que todavía tenga miedo por lo que paso con mi padre, ¡Peró no podía protegerme toda la vida! ¡Ya casi era mayor de edad!

-Siento darte la mala notícia princesa, pero a partir de hoy, voy a ser tu sombra ¿entendido?

-No.- Dije lo más firme posible. Joey me miró de reojo y soltó una risita de suficiencia.

-¿No? Esa no es una opción- Rió de nuevo.

-No quiero que seas mi sombra. Lo prohibo, ya casi soy mayor de edad, ¡Tú no eres nadie para decirme que puedo o que no puedo hacer!

-Lo que tu quieres o no, me trae sin cuidado bonita, mejor vamos a intentar llevárnos bien ¿Te parece?

-¡Eres odioso!

-Eso me ha ofendido- Ironizó. - Peró siendo sinceros, me importa bastante poco lo que tú opines sobre mí, tengo otros problemas princesa.

*****

Llegamos al instituto y me bajé del coche dando un portazo. Joey me seguía a todos lados, entré en el instituto, y notaba a Joey detrás de mi, de ve en cuando se reía por alguna torpeza que cometía.

-Hola Dani- El que me habia hablado era James, uno de los tios mas buenos sobre el planeta tierra.

-James... ¿Como te va?

-Muy bien, pero me iría mejor si aceptarás venir a la fiesta que celebro el lunes en mi casa de la playa.

-¡Claro que iré! Grácias por la invitación.

- ¡Genial! Nos vemos por ahí.-Seguidamente se marchó a dar la noticia al resto de estudiantes.

-No vas a ir- Joey apareció de la nada haciendo que me cruzára de brazos y suspirara para mis adentros.

-¿Y eso quién lo dice?

-Yo.- Me regaló una de sus risas de suficiencia y siguió andando por el pasillo.

Segundos después llegó Brooke.

-¡Hola guapa! ¿Qué tal?

-Fatal. No puedo más con Joey, no lo aguanto.

-A mi ya me cae mejor. Me dió un muy buen consejo repecto lo de Bryan y ahora es él quien se arrastra por mí. 

-¿Enserio? Genial- Dije sin mucho entusiasmo.

-Joder tia, ya podrías fingir un poquito mejor, ¡Alégrate por mí!

-Es qué simplemente me da la sensación de que Joey intenta caerle bien a todo el mundo, y yo soy la única que no lo sporto.

Siendo sinceros, me empezaba a dar cuenta de que Joey intentaba caer bien a todos mis amigos, ¡Incluso a mi madre! Peró, sin embargo, yo era la única a la que le daban arcadas cada vez que hablaba. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué era tan misterioso? A veces se comportaba como un auténtico idiota y otras veces era medianamente amable. ¿Qué era lo que escondía Joey Robin?

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