Capítulo 24

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Una noche más sin poder dormir pensando en él, pensó Liam. Pero las cosas habían cambiado. Se había dado cuenta de que daba igual lo revolucionadas que estuvieran sus hormonas. Aunque quisiera Zayn no dejaría que pasara nada entre ellos.

Era posible que Zayn no fuera el chico que él pensaba, pero si se mostraba así era porque no tenía el más mínimo interés en que él lo viera de otra forma. Zayn no sentía más que cariño por él y tenía que aceptarlo. A fin de cuentas solo tenía un calentón. No es que estuviera enamorado o algo así, se dijo relajadamente.

Se levantó sorprendentemente temprano para ser sábado, pero al no haber salido la noche anterior, la resaca era inexistente. Y no podía estar un minuto más entre esas cuatro paredes o acabaría volviéndose loco.

Caminando llegó hasta el parque donde se cruzó con dos chicos que corrían y hablaban animadamente. Reconoció a uno de ellos sin problema, era Harry y se acercó a saludar, por puro aburrimiento. Tras unos minutos de charla, el otro chico cayó bajo los encantos de Liam. Y el propio Harry habría caído sino fuese porque pensaba que era un cretino posesivo y egoísta, que casi le parte la preciosa cara a Louis.

Harry estaba tan ocupado regañándose por pensar en esos términos de Louis que no se percató que su regalado amigo estaba invitando a Liam a verlo trabajar esa noche, en "El Ritual", donde llevaba unos meses de bailarín. Él estuvo encantado de ir. Encontraría de nuevo al bellísimo relaciones públicas y en su defecto a cualquier otro que lo pudiese entretener lo suficiente para olvidar a Zayn unas horas.

Los chicos se marcharon. Uno feliz por su cita de esa noche y el otro preocupado por no estar seguro de lo que sentía o si tenía derecho a sentirlo. Atormentado por sus emociones fue a buscar a Zayn horas más tarde. Y ya en su casa le confesó que comenzaba a sentir algo por Louis.

- No te apenes por eso Harry. No pienses que yo me voy a enojar por tal tontería. Primero, ya lo sabía; y segundo, no me voy a pelear con nadie por un hombre. Aunque a ambos nos gustara el mismo, que no es el caso, yo no me enojaría. Es cuestión de saber compartir como buenos amigos -bromeó Zayn abrazándolo para que quitara la cara de preocupación- Ahora tenemos que hacer que ese loquito siente cabeza. Para lo cual tú debes ignorar cualquier intento de acercamiento por su parte.

- ¿Y si se harta y se va con otro? -preguntó Harry - Tengo algo de experiencia con picaflores como él.

- Sí, pero el objetivo no es estar con un picaflor. Eso ya lo hice yo -afirmó soltando una carcajada- El objetivo es que deje de serlo. Y yo me ocuparé de que no se deje vencer tan fácilmente. Pero tienes que hacer todo lo que yo te diga. Y no decir que sí y después hacer lo que te sale de las narices como siempre.

Harry frunció el ceño. Eso sería difícil. No es que no quisiera hacer caso a su amigo, es que siempre se le complicaba todo tanto que era imposible recordar lo que éste le había aconsejado. Pero lo intentaría.

Zayn estaba más animado. Entre la nueva pareja que tenía que unir y las expectativas de esa noche, apenas se había acordado de Liam. Y con apenas se refería a que de veinticuatro horas del día solo había pensado en él veintitrés. Un récord en la última semana. Pero Liam seguía siendo el mismo rompecorazones de siempre. Había escuchado a Ross decir que el mismo sábado en que había dejado descompuesto a Ashton y lo había besado a él, se había acostado con un chico que había conocido en un bar. No es que le doliera, era algo normal en él. Eso solo hizo que pusiera los pies en la tierra. Liam era un picaflor y si se acercaba o mostraba algún interés por Zayn era por el simple hecho de ser hombre, no tenía nada de especial. Y aún así no estaba seguro de que Liam fuera a fijarse en él. Por eso era mejor seguir con su papel.

Esa noche un viejo amigo con el que empezó trabajando hacia unos años lo visitaría y tenía planeado toda una exhibición como en los viejos tiempos. Se recordó cuando aún era menor de edad y se escabullía para bailar con él en una discoteca del montón, pero que para un chico de su edad era toda una aventura. Cuando fue mayor de edad, ya tenía varias ofertas de locales más dignos y su amigo ya había terminado la carrera, por lo que no necesitaba el empleo y se había convertido en un intérprete bastante cotizado. Había pocos intérpretes de chino y japonés, por lo que no tenía muchos problemas para encontrar trabajo.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!