Capítulo 2: "¿No te presentas?".

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-Un libro. - Le contesté a mi madre con una sonrisa. La verdad, leer, era mi pasión. Me encantaba sumergerme en historias. Leer es como tener una tele dentro de tu cabeza. Leer es irte a otras vidas, y dejar de preocuparte por tus problemas un buen rato, y preocuparte por los problemas de los personajes de la novela. Mi madre me miró contenta, y se puso al teléfono. Fui a despedir a Danna y a RIley. Al cerrar la puerta y girarme, me encontré a mi madre.

-Dice tu primo que dentro de dos días podéis iros. - Sonreí. Me subí a mi cuarto. Empecé a hacer una lista de lo que me tenía que llevar y de lo que no. Entre tanto ajetreo, se me olvidó avisar a NIall de que me iba. Decidí llamarle. Me cogió el teléfono a los dos toques.

-¿Qué pasa Carla? - Tragué saliba.

-Niall... Me voy dentro de dos días a Londres con mi hermana, Danna y Riley...

-¿Sí? ¿Cuánto os quedáis?

-Todo el verano. - Hubo unos segundos de silencio. Me estaba empezando a poner nerviosa. - Niall di algo...

-¿Qué quieres que te diga? ¿Que voy a estar todo el verano sin tí? Pues, no hace falta que te lo diga porque, tú ya lo sabes. - Después, me colgó. Me puse el pijama. No dejaba de darle vueltas al tema. Es un simple cabreo. Se le pasará, y lo entenderá.

*****

-¡Carlotta! ¡Móntate ya en el autobús que se va sin tí! - Gritaba mi madre. No puedes montarte en ese autobús. No sin antes haberte despedido de Niall. Pero esa vez, no hice caso a mi subsconciente. Le dejé un mensaje. Le dije a la hora que me iba. Lo leyó. No contestó. Y pensé, vendrá a despedirse. Que equivocada estaba. Pero, si de verdad le importase, hubiese venido a despedirse por lo menos. Y también lo entendería.

-Adiós hija. - Me dijo mi padre dándome un beso en la frente. Me monté en el autobús, junto a Danna. Estuve mirando por la ventanilla hasta que el autobús se alejó lo suficiente de Oxford.

-Tranquila. - Me dijo cuando pasaron unos minutos Danna. - Seguro que solo es que se ha molestado un poco. - Asentí con la cabeza y me apoyé en su hombro, para luego quedarme dormida.


-Despierta dormilona. - Abrí lentamente los ojos. - Y luego dices que la que se duerme soy yo... - Vi a mi hermana.

-No se ha callado en todo el viaje. - Dijo alterada Riley. Reí, y me levanté. Nos bajamos del autobús, cogimos nuestras maletas, y cuando éste último se fue, miré a un lado y a otro.

-¿Y bien? ¿Y tu primo? - Preguntó Danna. Levanté los hombros. - No lo conozco y ya me cae mal. Es un tardón.

-Mira quien fue a hablar... - Susurró Alli. Alguien me tocó el hombro en ese momento. Al girarme, lo vi. Mi primo Louis. Estaba super cambiado. Sus ojos azules le brillaban más, y su sonrisa, estaba aún más enorme. Llevaba el pelo un poco más largo, y tenía una poquita de barba, pero a penas se notaba.

-Bicho. - Me abrazó. Miré a Danna. Ella lo miró arqueando una ceja. Yo era el bicho de Danna... - ¿Cómo estás?

-Muy bien. ¿Y tú? - Le pregunté acariciándole la mejilla.

-Bien, ahora que tú estas aquí. - Me solté de su agarre. Después, abrazó a Alli y le dio vueltas. Una ventaja es, que Alli tiene tres años menos que Louis, y yo sólo uno y medio. Peso más, por lo tanto.

-Louis, te quiero presentar a Riley. - Se dieron iban a dar dos besos, pero Riley sonrió y Louis también.

-¡EHHH! - Gritaron los dos a la vez. Después, chocaron sus manos. Ems... ¿qué demonios? Miré a Danna, que miraba con cara asqueada a Louis.

-Y a Danna. - Ella subió las cejas en señal de saludo y sonrió forzadamente.

-Bueno, vamos a mi coche. - Dijo Louis. Después, salió corriendo. Alli me miró.

-¿Tiene coche? - Preguntó.

-Al parecer sí. - Contesté. Fuimos hasta el coche donde mi primo se había montado. Nos había abierto el maletero. Pusimos nuestras maletas, y después lo cerramos. Me monté en el asiento del copiloto, y las demás detrás.

-¿Es seguro ir contigo? - Le preguntó Danna a Louis. Él se giró y sonrió.

-Preciosa, es más seguro de lo que parece. - Arqueé una ceja. Danna tenía cara de sorprendida. Con razón... - Bueno, abróchense los cinturones. - Dijo divertido Louis.

-Creo que vamos a necesitar más de un cinturón... - Susurró Danna. Reímos. Llegamos en cinco minutos a casa de mis tíos. Nos bajamos del coche, cogimos las maletas, y a casa. Louis llamó. Pasaron unos segundos, y nos abrió un chico de pelo color chocolate, hermosos rizos y ojos verdes esmeralda. Nos regaló una sonrisa, y me di cuenta de que le salían dos divertidos hoyuelos en cada mejilla.

-¡Hola! - Dijo alegre. - Soy Harry. - ¿Qué hace este tal Harry en casa de tus tíos?

-Hola, yo soy Riley. - Se acercó a él y le dio dos besos. La verdad, Riley y él se parecían.

-¿Quién de aquí son las primas de Louis? - Me acerqué a Harry y le dí dos besos.

-Encantada, me llamo Carlotta, pero, por favor, Carla. - Me presenté.

-Yo soy Allison, pero solo Alli.

-Y yo Danna. - Se dieron dos besos cada uno. Al parecer, Harry sí le había caído bien a Danna. Louis la miró arqueando una ceja.

-Bueno, ya que hemos acabado las presentaciones, entremos. - Louis entró seguido de nosotros. - ¿Dónde está William?

-En el salón. Se ha viciado al programa de cocina. - Mi primo se empezó a reír. Riley le miró. Después, ella imitó su risa a la perfección, y los dos empezaron a reir.

-¿Qué pasa Lou...? - Un chico salió del salón. Se quedó mirándome. Sus cabellos eran dorados, enormemente dorados. Resplandecientes. Tenía el pelo echado para un lado. Su boca estaba muy rosada. Llevaba puestos unos pantalones rojos, rojos color de la sangre. Tenía una camiseta gris de manga corta. Y sus ojos... No había palabras para definir sus ojos brillantes. Azules, parecían. Pero, cuando dejó de mirarme, se volvieron negros. - Ah, hola. Soy William. - Se acercó a Alli y le dio dos besos. Vaya, ya ha ligado y acaba de venir... Reí para mis adentros con ese pensamiento.

-Soy Alli. - Mi hermana tenía una sonrisa de oreja a oreja. Se notaba que le había gustado. Ya era hora... Pensaba que era lesbiana... Se presentó a RIley y a Danna. A Danna parecía que le había caído mal. Riley... Por una vez en la vida no había ninguna expresión en su cara. Cuando pensaba que se acercaba para presentarse, pasó de mí, y se metió en el salón. Nosotros seguimos su acto, después de dejar las maletas en un rincón que nos había dicho Louis.

-¿Y tus padres? - Le pregunté a Louis.

-Volverán mañana. Se han tenido que ir corriendo. Problemas con el trabajo. Y como ves, se han llevado a Phoebe y a Daisy. - Me explicó Louis.

-Ya... Lástima, tenía muchísimas ganas de verlas hoy. - Me senté en uno de los sofás, al lado de Louis, Riley y Danna. En el otro estaban mi hermana, William, y Harry.

-William, ¿no te vas a presentar a Carla? - Preguntó Louis serio. William me miró atentamente, sin decir ninguna palabra. No había ninguna expresión en su cara. Seguramente le hayas caído fatal... Peor que a Danna le ha caído Louis... pensé.

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