Capitulo sesenta y nueve

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— Muchas gracias por invitarnos, la cena estaba exquisita. —agradeció Josh en la puerta de casa, listo para marcharse.

Este hombre era simpático, pero sin duda se pasaba con los cumplidos.

A su lado, Chris mantenía una sonrisa claramente forzada en su rostro y yo le miraba divertida.

— Oh, muchas gracias a vosotros por venir, ha sido un placer recibiros. —contesto mi madre y yo rodé los ojos; por Dios, que acaben ya.

— Mañana tendréis a Chris aquí a las 12 en punto. —informó su padre dándole una palmada en la espalda y él me miró.

— Hasta mañana. —sonrió divertido el chico de ojos verdes.

— Adiós. —contesté de igual forma.

Y por fín se fueron.

— ¿Contenta? —bufé apoyándome en la puerta mirando a mi madre.

Sí, me llevo bien con Chris, pero eso no quiere decir que me haga gracia tener niñero.

Y aunque así fuera, no lo reconocería.

— Pues sí. —me sonrió ella.— Y tú también. —añadió de manera insinuante dándome un ligero codazo.

— ¿A qué te refieres? —alcé una ceja.

— Chris es muy guapo y he visto como os miráis. —me codeó una vez más y yo rodé los ojos.

— Por favor, para tí todos los americanos son guapos. —repliqué.

— Exacto. —afirmó.— Y para tí todos son imbéciles.

— Exacto. —la imité y ambas reímos.— Me voy a la cama. —informé encaminándome hacia las escaleras.

— Buenas noches, sueña con Chris. —se burló divertida y con un resoplido me fuí a mi cuarto.

◈◈◈

— Os voy a echar de menos. —abracé a Becca, Lauren y Beth en la puerta de la casa de El Clan Imbécil.

— Y nosotras a tí. —contestó Becca por todas.— Es un asco que no te dejen venir. —bufó y yo asentí.

— Pero eh, voy a estar aquí cuando volváis a si que no me busquéis sustituta. —bromeé para camuflar lo mucho que me estaba costando despedirme de ellas y reimos.

— Eh, que nosotros también nos vamos.

Me separé de ellas para ver a los chicos mirándome de brazos cruzados junto a su maleta, a excepción de Nash que miraba el móvil en pijama.

— A vosotros no os voy a echar de menos. —le saqué la lengua a Cam para luego reir y abrazarle.

— Portate bien patito. —me guiñó un ojo y yo reí.

— Oye, ¿Nash no se va? —pregunté curiosa y Cam negó con la cabeza.

— Se queda al cargo de la casa. —se encogió de hombros.

— Oh. —contesté.

Tardé alrededor de un cuarto de hora en despedirme de todos y hubieramos seguido ahí de no ser porque iban a perder los aviones.

Se montaron en los coches y se fueron, dejándonos a Nash y a mi sumidos en un incómodo silencio.

— ¿Ya has encontrado un juguete nuevo? —habló de repente en tono aparentemente neutral, sin siquiera alzar la vista del móvil.

— ¿Perdona?

— El chico alto de ojos verdes que cenó ayer en tu casa. —contestó, dignándose a mirarme esta vez.

El Clan Imbécil |Magcon Boys| EDITANDO¡Lee esta historia GRATIS!