N°13

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Draco salió por la puerta de su casa y empezó a correr hacia los portones, veía a Harry parado no tan cerca de ellos. Paro y espero que el porton se abriera y corrió hacia Harry.

Llego hasta él y lo abrazó tan fuerte, lo apretó contra él. Se serparo un poquito para mirarlo, y poder besarlo.

Le dio un beso un poco brusco. Amaba los besos de Harry, sus labios tan suaves, cálidos y húmedos, y encajaban perfectamente con los suyos. Puso sus manos en las caderas del azabache y lo acercó lo más posible a él, ya no quedaba espacio entre ellos.

Harry fue el primero en sentir que le falta aire, y se separó lentamente de él y le sonrió mientras su rubio apoyaba fu frente en la suya y cerraba los ojos.

Dios, Draco era perfecto, era maravilloso... era todo para él.

–Te amo Draco, te amo demasiado.

–Yo también te amo Harry, no sabes cuánto.

–Dios, no sabes lo impaciente que estuve en la madriguera.

Draco rió.

–También yo, estaba completamente nervioso de que no pudieras salir, de que no pudieras venir.

–Pero estoy aquí amor, estoy aquí, George me ayudó a salir.

Draco abrió los ojos y miro a Harry que seguía con los ojos cerrados.

Merlín, Harry era la persona que más amaba, era la persona que lo salvó de todo. Era simplemente increíble, Harry era una persona increible e iba a hacer lo que sea para que sea feliz.

–¿Estas listo, cariño?

Harry abrió los ojos y le sonrió.

–Por supuesto que estoy listo, amor.

–Entonces vámonos.

Draco sacó el traslador que traía en el bolsito. Una tijera oxidada. Dijo un hechizo y el traslador se activó.

–¿Juntos? –pregunto Draco.

–Juntos –respondio Harry.

Harry tomó una parte y Draco la tomo del otro lado.

Esperando.

Entonces desaparecieron.

(*)

Londres está 5 horas adelantadas

Toronto tiene la misma hora de chile.

Entonces si salieron a las 9:45 p.m de londres.

En Toronto serían las 4:45 p.m o no?

Digamos que sí.

Esto es como más para mi, pero igual para que ustedes sepan como a que hora llegaron allá (toronto)

Era para no confundirme con algunas cosas. Eso sigan leyendo.

(*)

Tenia los ojos cerrados y aún agarraba la tijera. Empezó a abrir los ojos de a poco, estaban en un callejón, aún no estaba oscuro y no había mucho ruido, a su lado Draco miraba el callejón analizándolo.

Harry se quedó mirando las expresiones que hacía, casi embobado, Draco lo miró, y él le sonrió.

–¿Qué pasa? –le pregunto Draco cuando vio a Harry mirándole y sonriendo le.

–Nada, es solo que eres precioso.

Draco se sonrojo. Se dio cuenta de que seguían con la tijera agarrada.

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