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La noche ya había caido y todos nos fuimos a dormir. Aquella noche soñé algo.

Estaba en mi casa. Todo seguía totalmente igual. Mi madre paso frente a mi, corriendo, y parecía no haberme visto. Se fué en dirección a mi habitacion. La seguí. Abrió la puerta corriendo.

-Jordan, sal de aquí ahora mismo y no dejes que te cojan.

Yo estaba en mi habitación. Tenía una especie de cilindro con unas luces azules. En el cinturon, tenía dos pistolas y colgando en mi espalda un arma que no lograba a ver bien.

-Mama sal tu tambien, ya tengo lo que venía a buscar. Huye de aquí y no dejes...

Algo explotó en la planta baja de mi casa. Agarré a mi madre del brazo y saltamos por la ventana. Caimos en el cespez. Sonó otra explosión. Empezamos a correr por las calles. Estaban totalmente siniestras. de vez en cuando se veía algun guardia corriendo de un lado a otro con unas armas enormes entre manos. Todo se oscureció. 

Alguien me agarraba del brazo y tiraba de mi.

-Corre, olvídale.

-No puedo hacerlo, no puedo dejarle aquí.

-Tú veras, o corres o moriras.

BOOM

Me desperté realmente soresaltado. El sueño. Aquello no era la primera vez que lo soñaba. La última parte, la recuerdo de el día antes de las pruebas de Los Elegidos. ¿Quíen era la persona a por la que quería ir? Eso fué lo que mayoritariamente rondaba por mi cabeza. No entendia nada de aquel sueño, ni el por qué de que se repitiese una vez más. Nada tenia sentido. Miré mi reloj y ya eran las once y dincuenta. apenas había dormido dos horas. Me acurruqué en el suelo y dejé que el sueño me consumiese nuevamente.

Algo me deperto, pero no solo a mi, sino a todos. empezaron a sonar unos cañonazos. intentamos saber de donde venian. Pero antes de que el festival de luces comenzase supe lo que pasaria. De lo alto del campo de fuerza empezaron a salir ondas. Esta vez eran de color azul. Empezaron a recorrer todo el campo hasta llegar al suelo. Al principio no ocurrió nada, pero segundos despues noté un aire frio. Todo se estaba volviendo a congelar. Los árboles se llenaban de nieve y la hierba verde, era tragada por una manta blanca. Todo volvia a ser blanco como cuando entramos. Una vez todo volvió a su estado normal los cañonazos cesaron y las ondas de luz azul desaparecieron. Volví a mirar mi reloj. Tan solo eran las doce. 

-Volvamos a dormir. -Dije. -Mañana tenemos un largo camino que recorrer. 

Todos se durmieron y yo seguí su ejemplo. No porque quisiese descansar, no porque tuviese sueño, simplemente quería dejar de pensar. 

Me desperte con la cara de Michael observandome. Estaba tan cerca de mi cara que podía notar su aliento.

-No se si soy partidario de despertarme con la cara de nadie tan cerca de la mía. -Le dije.

-Con una cara tan bonita que tengo sabes que te encantaría que te despertase así todas las mañanas. -Dijo sonriendo.

Se apartó y me senté. Eran las nueve de la mañana y se suponia que partiríamos a las siete.

-¿Por qué me has despertado ahora?, ya tendríamos que habernos ido.

-Paula, Debbie y yo no hemos pasado un buena noche, hemos tenido unos sueños extraños y decidimos que era mejor salir un poco más tarde.

No era el unico que habia soñado cosas que no le cuadraban. Michael me preguntó si por algun casual a mi me había pasado y le conte todo lo que soñé. Él me contó el suyo. Su sueño se basaba en que estaba en lo alto de algun edificio de la ciudad, disparando contra unas personas, y que despues algo empezó explotar bajo sus pies, y el edificio en el que estaba empezó a tambalearse y salió disparado por las paredes de cristal y ahí se acababa su sueño. Era un poco parecido al mio, no lo niego. Ambos nos levantamos y nos pusimos las mochilas a la espalda despues de guardalo todo. Empezamos a caminar cuesta arriba. El cansancio se notaba en las caras. Con todo lo que estaba pasando era normal que la gente no pudiese dormir y estuviese cansada. Encontramos, por primera vez, un naranjo. Desde que habíamos entrado en aquel lugar, solo veiamos manzanos, pero por primera vez desde que se nos acabaron los suministros que teníamos en las mochilas, comeremos una fruta que no sea una manzana. Aunque Richard se había recuperado del todo, no le permitimos salir a cazar nada. Por simple precacucion. Nos tomamos un descanso en el que nos tomamos las naranjas. Estaban muy sabrosas. En cuanto las mordias todo un jugo dulce te explotaba en la boca. Guardamos unas cuantas en las mochilas y luego seguímos subiendo. El día estaba completamente tranquilo, así que decidí quedarme lo más calmado posible. Mientras andábamos cerre por un minuto los ojos e intente relajarme.

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