Prologo

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Fraichtown, Salem (1 de febrero de 1781)

La brisa se colaba bajo la franela vaporosa del ingles Jonh Fritsen, el dia estaba lluvioso y pintaba el cielo de un color grisaceo. Cada paso que daba hacia crujir las hojas secas bajo la suela de sus botas, el gran saco de lona que cargaba en su espalada ya le estaba lastimando en los hombors. Daba un paseo por las afueras del pueblo, de su cinturon colgaba una escopeta recortada, llevaba la cena para esta noche en el saco, ya ansiaba cenar el gran estofado de venado en su casa.

Escuchó un ruido seco junto a los arboles, rodeado del gran bosque parecia estar dentro de un mar de troncos, era otoño y las ramas estaban completamente desnudas por el cambio de estacion.

Jonh Fritsen, sintiendo una gran ola de pánico recorriéndolo, llevó su mano hasta el arma de fuego, rumoreban los pastores acerca de unos misteriosos asesinatos por el pueblo. Hasta ahora el nunca habia presenciado uno y no planeaba terminar protagonizandolos, no sabia muchos detalles pero se escuchaban rumores acerca de unos ritules satanicos. Comenzo a acelerar el paso, estaba a unos metros de encontrar el sendero que llevaba al pueblo, escuchaba el crujir de las ramas a sus espaldas. Su cuerpo estaba cubierto de un sudor frio, el corazon le latia a mil mientras trasbillaba hasta caer en la tierra mojada. Por un momento podia haber jurado que alguien le habia agarrado del tobillo, se incorporo olvidando el saco que llevaba en el suelo, sus manos cubiertas de lodo tanteaban en su cinturon encontrando la culata de la escopeta. Alzo el arma apuntando el cañon a ciegas, buscaba con sus ojos por toto su alrededor intentando encontrar a su perseguidor.

- ¿Quien esta alli? - hizo la pregunta al vacio, escuchaba el eco grave de su voz.

Nadie respondio. Sus manos temblaban cuando sintio una respiracion calida contra su nuca, volteo abruptamente y lo logro ver a nadie. Escucho un pequeña risa infantil, a una corta distancia, tras unos arboles habia una niña. Vestia una dormilona holgada de color blanco que le quedaba al igual que un vestido, su cabello rubio parecia ser de un color mas ocuro por la suciedad y su cara demacrada y hundida con la piel tan blanca que casi parecia ser transparente. Sus ojos plateados lo observaban, sus uñas parecian negras por la mugre y sus labios tenian un tono azulado y estaban completamente hinchados. Jonh no se atrevio a acercarse, la pequeña lucia tan aterradora que comenzo a retroceder, casi cae de espalda pero lorgo recuperar el equilibrio. La niña abrio los ojos y señalo un punto fijo tras de el, sus manos palidas apuntaban hacia Jonh, sabia que no deberia de haber volteado pero lo hizo. Observo ligeramente sobre su hombro y se ahogo con un grito quemando su garganta cuando se encontro cara a cara con la niña. Parecía estar flotando en el aire, dejando su rostro a la altura del suyo, sin pensarlo se dio la vuelta y salio corriendo.

Sentía la presencia de alguien siguiendolo, los arboles parecian manochones en su vista periferica mientras huia. Cruzo detras de un gran troco y alli estaba la niña otra vez, alzo su arma y halo el gatillo, la bala al igual que el agua atravezo el cuerpo de la niña limpiamente. Varios mechones del cabello de la chica comenzaron a flotar y ondularse alrdedor de su cabeza, como si ella estuviera bajo el agua. Abrio su boca mostrando unos dientes podridos y un a lengua verdosa, parecia como si estuviera gritando. El salio huyendo hacia otra direccion, no sabia donde estaba, solo esperaba llegar al pueblo y alejarse de ella todo lo que pudiera.

Se comenzaron a escuchar gritos, aullidos desgarradores que parecian querer romperle el craneo, comenzo a correr aun mas rapido hasta que llegó a un pequeño claro y los gritos se detuvieron, el no reconocia el lugar ni estaba enterado de la existencia de un claro en el bosque. El agua negra rodeaba todo el lugar, al otro lado habia un bosque mas frondoso repleto de hojas oscuras que le daban un aspecto mas terrorifico, y no muy lejos un pequeño pozo de piedras apiladas. Habia algo en aquel lugar que le llamaba, el pozo parecia estar llamandolo, sintio un escalofrío recorrer toda su columna vertebral, volteo y alli estaba ella.

Sus ojos parecias ahora dos fozos negros, Jonh no lo dudo ni un segundo, fue hasta la orillas y se adentro en las oscuras aguas, le llegaba a la altura de la cintura, sus botas se hundieron en la tierra mohosa del fondo.

Se empujaba con los brazos intentando desesperadamente nadar lejos de la niña, logró llegar al centro del claro cuando sintio una mano encajar sus uñas en su pierna.

Grito aterrado e intentó zafarse, pero no le soltaba, la otra mano fue subiendo por sus piernas. Llevo su mano hasta el pecho y se aferro al pequeño crucifijo de plata que descansaba en el, había pertenecido a la familia desde hace algunos años, lo sujetó entre sus temblorosos dedos y con una voz rota comenzó a rezar en latin.

Sus labios recitaban cada palabra con precision, como le habia enseñado su madre desde la niñez, parecia mas un canto ancestral que cualquier otra cosa. Las manos le estaban arañando y destrozando la carne en sus piernas, fueron subiendo por su pecho, le alcanzo el tiempo para hacer la señal de la cruz, la pequeña niña observaba la escena desde la orilla con un rostro inexpresivo.

- Amén - murmuro besando la cruz entre sus manos, se escucharon unos chillidos y las manos se introdujeron en su boca jalandolo por los pelos hasta hundirlo en el agua.

Forcejeó durante unos segundos, su respiracion agitada formaba pequeñas burbujas en la superficie, hasta que al cabo de un rato permanecio quieto y la superficie del agua dejo de moverse.

La niña, visiblemente afectada por la oracion de aquel campesino, fue hasta el agua y comenzo a caminar sobre la superficie de esta. Podria decirse que una parte de su sed de venganza se habia saciado, caminando lentamente hasta llegar a la otra orilla fue hasta el pozo, las rocas resquebradas lo conformaban. Recordó aquella noche fria en particular e hizo una mueca tan grotezca que pudo haber asesinado a cualquiera del terror, se adentro en el viejo pozo y se lanzo a este dejando que se ocuridad la tragara.

Fantasmas de Salem: La niña del pozo (Camren)¡Lee esta historia GRATIS!