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La noche no trascurre como esperaba, todos estamos en completo silencio desde que se ha ido Dylan y ninguno entabla conversación por miedo a meter la pata. Mi madre sube el volumen a la música, todo el mundo se levanta y en el centro del salón se forma una gran masa de gente bailando.

Joshua arrastra su silla y se levanta de un salto, me ofrece su mano y nos unimos a los demás en la pista de baile. Erika y Harper se animan a bailar junto a dos chicos que han conocido por sorpresa en la pista, Mat aprovecha la oportunidad y saca a bailar a la chica que ha conocido en el vestíbulo.

Encuentro a Dylan en la barra, lleva un vaso en la mano y por lo que veo no es un refresco lo que está bebiendo. Joshua pone su mano en mi mejilla y me obliga a mirarle.

- ¿Estás bien?

Asiento y pongo mis manos alrededor de su cuello, él pone las suyas en mi cintura mientras nos movemos al ritmo de la música. El ambiente ha cambiado, ahora todos están más animados y se lo están pasando realmente bien. Se acaba la canción y empieza a sonar una lenta, Will saca a mi madre a bailar y los observo mientras dan vueltas por la pista.

-Ahora vuelvo -me separo de Joshua.

Camino hacia la barra y me paro enfrente de Dylan. Me mira y niega con la cabeza, le estiro del brazo y le obligo a dirigirse a la pista. Dylan pone sus manos en mi cintura y la aprieta suavemente, pongo mis manos alrededor de su cuello y le miro a los ojos. Tiene las pupilas dilatadas y pequeñas gotas de sudor caen por su frente.

- ¿Quieres saber por qué Joshua no es bueno para ti?

Dylan mira hacia todos lados, después coge mi mano y me arrastra fuera del salón. Entramos en un pequeño jardín que hay alrededor del hotel, me siento en un banco y miro a Dylan. Se frota el pelo nervioso y con el pie golpea una piedra que hay en el suelo.

-Erika te ha contado lo que paso hace dos meses en aquella fiesta, ¿verdad?

Asiento.

-No tenemos todavía pruebas para demostrarlo, pero James encontró a Joshua junto a Erika en una de las habitaciones de la casa dónde se celebraba la fiesta. Ella no paraba de llorar y estaba bastante alterada. Confió en mi amigo y sé que no me engañaría en una cosa así, por eso no quiero que te acerques a Joshua, no tiene buenas intenciones y puede hacerte mucho daño si se lo propone.

Dylan espera una reacción de mi parte pero no tengo palabras.

-¿Madison?

-Necesitamos pruebas -me levanto del banco y me acerco a Dylan-, Erika recordó que aquel chico llevaba una chaqueta roja en la fiesta. Sí es Joshua, debe tener esa chaqueta en su casa.

-¿Qué propones?

-Joshua no sospecha que yo pueda saber nada de lo que ocurrió, usaremos eso en su contra.

Dada por finalizada la conversación me doy cuenta de que hemos mantenido por primera vez una conversación civilizada. Dylan me mira a los ojos y se aparta un poco de mí.

-Creo que deberíamos entrar.

-Sí.

Pasamos por separado al salón y me reúno con Joshua en la mesa.

- ¿Dónde estabas?

-En el baño -le miro y muestro una de mis peores sonrisas.

Harper aprovecha que mi madre está despistada y coge el micrófono que resuena en todo el salón.

-¡Hora de abrir los regalos! -grita Harper.

Las dos me acompañan y me sitúan enfrente de la mesa de los regalos. Mi madre coge una cajita del montón y me la entrega, Will rodea la cintura de mi madre con su brazo y ambos me observan felices.

-Este regalo es nuestro, esperamos que te guste.

Abro la caja y saco las llaves de un coche, les miro y chillo de la emoción.

-¡Gracias!

Corro hacia ellos y les abrazo. Abro el resto de regalos hasta que no queda ninguno sobre la mesa.

-Espera.

Will recoge un regalo que se había caído de la mesa, me lo entrega y le miro.

-No lleva nombre. ¿De quién es?

Los dos encojen sus hombros y no me dicen nada, lo abro y saco una pulsera del paquete. Tiene pequeños charms y es magnífica, la observo detenidamente mientras todos vuelven a lo suyo. Harper hace una escapada afuera y Erika está entretenida hablando con mi madre.

Me acerco a Joshua y toco su hombro, se tensa pero cuando me ve se tranquiliza. Levanto la muñeca para que vea la pulsera, la mira y enarca una ceja.

-Gracias por el regalo, es muy bonita.

¿De verdad le estoy agradeciendo algo tras saber lo que ha hecho?

-Yo no te he comprado esa pulsera, ¿no has abierto mi regalo?

Me aparto y le miro extrañada, escondo la pulsera y muerdo mi labio.

-Lo siento, creía que...

-No pasa nada. ¿Quieres que te lleve a casa?

-No, creo que voy a esperar a mi madre.

- ¿Te ocurre algo?

-No.

-Bueno, no puedo decir que haya sido la noche más entretenida de mi vida, pero me ha alegrado poder verte hoy -coge mi mano y la besa.

-Buenas noches, Joshua.

-Buenas noches, Madison.

Le doy un abrazo y observo como sale por la puerta, necesito esa prueba para desenmascararle y rápido.

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