N°11

3.7K 307 53
                                        

Un estruendo lo hizo sobresaltarse.

Abrió los ojos y vio que seguía encima de Harry. El azabache seguía con su mano enterrada en su pelo, tenía los ojos cerrados, la boca entreabierta y respiraba calmadamente. No sabía cuánto tiempo se habían quedado dormidos.

Sintió unos pasos fuertes que subían la escaleras. Solo una persona se le vino a la mente.

Su padre había llegado.

Y por sus fuertes pisadas se notaba que no estaba para nada feliz.

Se levantó lo más rápido que pudo, tomó su varita y cerró la puerta. Avanzo hasta la cama y empezó a despertar a Harry.

–Harry... –susurró.– Harry despierta.

–¿Mmm... qué? –habló abriendo los ojos.

–Ven Harry, rápido –lo tomó del brazo para ayudarle a levantarse.– levántate. Mi padre ya llegó.

Con esa frase Harry abrió los ojos por completo y se levantó de un salto.

–Ven a esconder...–no alcanzo a terminar cuando la perilla de su puerta empezó a girar, claramente alguien tratando de abrirla.

–¿¡Draco!? –se escucho del otro lado.

–Metete al clóset rápido. –le susurró. Harry camino rápido sin hacer ruido.

Draco fue a su cama y tiró las mantas hacia atrás, se sacó los zapatos y se metió dentro de ella, tapándose justo cuando escuchó un alohomora y su puerta se abrió.

–¡Draco! –le hablo su padre elevando su tono de voz.

Draco empezó a abrir los ojos fingiendo que había estado dormido.

–¿Padre, que pasó?

–Levantate. –su tono era firme, demandante.

Draco se destapó, se sentó y se empezó a poner sus zapatos, que se había sacado segundos antes, cuando estuvo listo se levantó y quedó parado frente a su padre, que tenía el ceño fruncido.

–¿Que es esto? –le pregunto tirando el diario encima de la mesita de noche.

–¿Un diario? –le respondió Draco, aún sabiendo que a eso no se refería.

–No te hagas el listo conmigo niño –lo agarro de la mandíbula ejerciendo presión.– sabes a lo que me refiero y recuerdo haber dicho claramente que te alejara de ese mestizo.

–No se si lo recuerdas pero yo... te dije que no lo iba a dejar. –hablo como pudo ya que Lucius había apretado más su agarre.

–¡Lo vas a tener que hacer si no quieres terminar desheredado, y en la calle! –soltó su agarre.

–Pues me importa una mierda eso. –dijo mientras se tocaba la mandíbula.– al menos si me deseheredas y me hechas ya no tendré que quedarme aqui, y cumplir con toda esa mierda de sangre pura, ¡y no tendré que darte un heredero para que el maldito apellido Malfoy siga! ¿¡Porque sabes que!?– le pregunto. También había elevado la voz.– ¡Ese apellido es una mier...!

No pudo seguir.

Lucius le había pegado un puñetazo en la mejilla izquierda. Llevo una mano a la zona golpeada, sintió en su pómulo una herida de la que empezaba a salir sangre.

Antes de que pudiera decir algo, Lucius lo había agarrado del cuello apretandole.

–¡Escuchame bien mocoso! Vas a hacer lo que yo te ordene si no quieres que ahora mismo te heche a la calle. –lo amenazó.– Programe un almuerzo para mañana, va a venir la familia Greengrass y te vas a comprometer con la mayor, y no quiero un no por respuesta, ¿entendiste? –su voz era casi un susurró, pero era amenazante. Draco no respondió.– ¿¡Dime si entendiste!?

JuntosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora