🧽 Día: 9

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—Tae

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—Tae...

El nombrado frunció su ceño, removiéndose en su lugar acomodándose de mejor forma tratando de seguir durmiendo.

—Tae...

—¿Qué? —respondió, su voz saliendo ronca por lo adormilado que estaba. —¿Por qué está haciendo tanto calor?

Gruñó, se sentía muy cansado como para levantarse de su cama y dirigirse al baño a darse una ducha.

—Tae...

—¿Qué quieres, joder?

—No serás el sol... Pero me calientas en cuestión de segundos.

—Eres increíble, Jeon Jungkook.

Bufó, deshaciéndose del agarre que el pelimorado ejercía en su cintura. Tomó asiento en la orilla de su cama, con su mirada trató de hallar su bóxer para poder tapar su desnudez.

El día anterior, después de la primera ronda, cayeron rendidos quedándose dormidos a los minutos cuando sus respiraciones volvieron a la normalidad. Después de casi cuatro horas, fue el pelimorado, tomándose el tiempo de limpiar con delicadeza su semen esparcido en el cuerpo de Taehyung.

Sus estómagos rugían de hambre, por eso no duraron en subir al Mercedes Benz GT635 que Kim no solía utilizar mucho. El reloj marcaba las 2:00 de la tarde cuando abandonaron la casa, tomando rumbo a las hamburguesas de doña Anita.

Después de haber dado un paseo por un parque cercano, disfrutando de los columpios como dos niños pequeños, se encaminaron a un centro comercial donde perdieron el tiempo ojeando tiendas como estúpidos con un helado en sus manos.

Las manejillas del reloj se detuvieron a las 8:00 de la noche cuando Jungkook —después de haberle rogado a Taehyung que lo dejara conducir— estacionó el auto en el garaje. Cenaron un ramen instantáneo con un vaso de coca cola, en el televisor se reproducía una película infantil que llamó la atención del mayor en netflix. Película que quedó en el olvido cuando los besos que habían dado inicio como un juego donde se pasaban el refresco de boca en boca, fueron subiendo de todo hasta terminar entregándose nuevamente el uno al otro.

—Jimin me matará —dijo, después de mirar la hora en el reloj de su teléfono.

—Abren a las 9 ¿No? —Taehyung sacó algo de ropa de su armario, junto a dos toallas. —Iremos en auto, llegaremos allá antes de las 9:00.

—Tae, van a ser las 11:00 —enarcó una ceja, rebatándole la toalla para encaminarse al baño.

Lo que ambos no sabían, ni llegarían a imaginar, es que Jimin estaba cubierto con un edredón profundamente dormido, con unos brazos delgados de un color pálido sosteniéndolo por su marcada cintura.

Los hermanos al fin la habían puesto. 

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El sonido que la puerta dio le indicó que había sido desbloqueada después de haberle colocado el código de seguridad. Los ojos curiosos se paseaban por cada uno de los rincones deleitándose de los detalles del cálido lugar, llamando su atención ese gran lienzo donde su mirada se detuvo, ese que parecía ser de un personaje de la famosa serie "The Simpson", uno que tenía el cabello azulado y sostenía una linda rosa en su mano, cerca de su rostro. El gran cuadro estando colgado al lado derecho de la gran oficina, en una de las paredes pintadas de un color beige.

Car Wash | KOOKVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora