14

160K 9.2K 1.5K


El timbre suena y todos miramos hacia la puerta, Will hace los honores y se levanta del sofá para abrirla. Joshua se presenta formalmente a Will y pasa directamente al salón, donde mi madre le da la bienvenida con un abrazo.

—Espera un momento —mi madre coge a Harper del brazo y la arrastra hacia la cocina—. ¡No me quiero ir!

Will las sigue dejándonos a Joshua y a mí solos, Joshua sin ningún disimulo me mira de arriba a abajo y suspira.

—Estás hermosa.

—¿Nos vamos? —le corto antes de que diga algo más.

Joshua me mira confundido pero asiente, salimos de casa y nos dirigimos a su coche. Me abre la puerta y me ayuda a subir, acomodo el bolso entre mis piernas y miro como rodea el coche hasta llegar a la puerta del conductor. Cuando está dentro enciende la radio y arranca el motor, da marcha atrás y salimos del vecindario en un abrir y cerrar de ojos.

— ¿Dónde vamos? —le miro.

—Es una sorpresa, pero sé que te encantara.

Pone su mano sobre mi muslo y la aparto rápidamente, Joshua permanece en silencio durante todo el trayecto y yo tampoco hago nada por sacar conversación, sé que ha notado lo incomoda que estoy.

El chirrido de las llantas en el asfalto me indica que ya hemos llegado, abro la puerta y bajo del coche. Estamos delante de una pequeña cabaña a las afueras de Seattle, he pasado varias veces por aquí cuando iba con mi padre de excursión al lago y nunca me había fijado en que hubiera una cabaña.

Saca las llaves de su bolsillo y abre la puerta lo suficiente para dejarme pasar a mí primero, conforme vamos avanzando por el pasillo Joshua van encendiendo las luces. Ya en el salón Joshua señala el sofá que hay en el centro de la sala y entra en la cocina.

—Siéntate —le escucho decir.

Acomodo el almohadón y me siento en el sofá, Joshua saca dos latas de cerveza y las deja sobre la mesa, me entrega una pero me lo pienso un poco antes de cogerla. Él coge la suya y se sienta a mi lado.

Joshua intenta sacar varios temas de conversación pero solo me salen respuestas cortas, deja la lata vacía sobre la mesa y me mira. Poco a poco se acerca a mí y cuando sus labios casi rozan los míos pienso en apartarlo, pero noto como todo mi cuerpo se convierte en gelatina y no hago nada.

Une nuestros labios rápidamente y espero unos segundos antes de apartarlo, están fríos y tienen un ligero sabor a cerveza. Me aparto de él y centro mi atención en mis manos.

—¿Tienes hambre?

Miro a Joshua y asiento, se levanta y desaparece de nuevo en la cocina. Desde el salón se escucha como trastea con las sartenes, poco después aparece con una bandeja entre las manos.

La deja en la mesa y destapa la comida, ahora todo es distinto, ambos mantenemos una conversación entretenida hasta que alguien llama al timbre y nos interrumpe.

—No sé quién puede ser, espera un momento.

Joshua se levanta y camina hacia la puerta.

Desde donde estoy no puedo ver la puerta principal pero sí escucho una voz familiar que hace que la piel se me erice al instante. Dylan aparece en el salón y su expresión cambia totalmente cuando nuestras miradas se cruzan.

—No te he dado permiso para pasar —Joshua intenta coger del brazo a Dylan pero este se libera de su enganche.

—He venido a por ella —me señala—, vengo obligado.

Me levanto y le miro furiosa. Está mintiendo. No le he dicho a mi madre dónde estoy y menos a Will.

—Dylan, ¿me has seguido?

—No —lo dice tan convencido que me cuesta creerle.

—¿Entonces como has encontrado este lugar? —pregunta Joshua detrás de mí.

—Pura suerte, nos tenemos que ir —intenta coger mi brazo pero me aparto.

—No pienso irme contigo.

—No discutas, nos vamos ya.

Dylan coge mi bolso y camina hacia mí, coge mi mano y me arrastra hacia la puerta. Cuando llegamos al lado de su coche le miro frustrada, cruzo mis brazos y me quedo parada esperando una explicación.

— ¿Qué te pasa Dylan?

—Te advertí que no te convenía juntarte con él, te aseguro que no es trigo limpio.

— ¿Quién te crees para juzgar a alguien así?

Dylan cierra la puerta del coche y se acerca a mí, retrocedo un paso pero choco contra el coche.

—Si te dijera lo que ha hecho, no querrías acercarte a él.

No estoy interesada en Joshua pero sí tengo curiosidad de que es lo que me tiene que decir Dylan de él.

—Hazlo —le desafío.

—No puedo —niega con la cabeza—, no es tan sencillo.

—Eres un cobarde entonces.

Mis palabras lo dejan helado, cierra los ojos y suspira. Respira hondo y vuelve a mirarme.

—Repite eso —dice apretando los dientes.

— ¿Qué eres un cobarde? —trago saliva—, lo eres.

Dylan me aprisiona contra el coche. Estamos cuerpo con cuerpo y puedo sentir su pecho agitado contra el mío.

— ¿Crees eso de verdad?

Está tan cerca que no puedo pensar con claridad. Hace unos minutos Joshua me ha dado un beso y ahora Dylan está muy cerca de mí haciéndome temblar con un solo suspiro, trago saliva y pienso lentamente si contestar o no.

—Lo que pensaba —saca de vuelta su sonrisa burlona y se aparta de mí.

Se sube al coche dejándome agitada y muy confundida, suspiro e intento disimular los temblores que recorren mi cuerpo. Subo al coche y no aparto la mirada del suelo durante todo el viaje de vuelta a casa, prefiero guardar silencio y no cruzar ni una mirada con él.

—Me irrita que siempre creas que lo sabes todo.

Giro la cabeza al escuchar su voz y le miro fríamente.

—Puestos a decir cosas, te diré que no eres el más indicado para hablar —aclaro mi garganta para pronunciar estas palabras—. Eres tú el que parece tener un problema conmigo sin siquiera conocerme, ¿qué te pasa?

—Tú me pasas.

Voy a decir algo pero me quedo sin palabras, Dylan aprieta el volante y mira fijamente la carretera.

— ¿Qué quieres decir?

Su cuerpo se tensa y puedo ver como su pecho se agita violentamente, Dylan no contesta a mi pregunta y por una parte lo entiendo pero creo que merezco saber que le pasa conmigo.

Cuando aparca en el garaje, salgo rápidamente del coche y entro en casa. Subo directamente las escaleras y me encierro en mi habitación, unos segundos después escucho cerrarse la puerta de la habitación de Dylan y suspiro aliviada.

Me quito la ropa y me pongo el pijama. Cojo el móvil del bolso y me siento en la cama, tengo un mensaje de Joshua.

Joshua: Lo siento.

Dejo el móvil sobre la cama y apago la luz. Mi intención es dormir y olvidarlo todo pero lo único que hago es seguir dándole vueltas a lo que ha ocurrido esta noche. 

No temas al amor | Próximamente En Físico¡Lee esta historia GRATIS!