Volví a casa echa una fúria. Grácias a Brooke acabé con las piernas echas fiambre de tanto caminar de aquí para allá sin ninguna razón. Simplemente por el hecho de ver zapatos y mas zapatos.

Para colmo, cuando llegué a casa mi madre no estaba, y hoy era el día libre de Brenda. Para acabar de rematar me había quedado sola con Joey y su estúpida sonrisa fingida.

-Hola preciosa- Me dijo cuando me acomodé en el sofá del salón.

-¿Qué haces aún aquí?- Pregunté. 

-Tu madre me ha dicho que lo hiciera, dice que quiere que estés en buenas manos- Se atrevió a decir.

-¿Estar contigo es estar en "buenas manos"?- Pregunté con voz estúpida.

-Por supuesto que si. Por si no lo has notado, soy un chico ejemplar.

-¿Ejemplar?- Me cruzé de brazos- ¿Mis oidos escuchan correctamente? Tú no eres ejemplar, tú eres un pastillero y un creido.

-Tu tampoco eres perfecta.- Me estaba poniendo a prueba. Odiaba seriamente cuando cualquier persona hacia eso. No era justo que me retara.

-Tampoco pretendo serlo.

-Mientes- Sentenció- Necesitas tenerlo todo controlado, quieres ser perfecta.

-No quiero ser perfecta- Repliqué- Solo pretendo ser organizada ¿tan malo és?

-¿Nunca has pensado en romper un poco los esquemas?

-¿Nunca has pensado en cerrar el pico?

Me angustiaba la idea de que todo el mundo me dijera que lo único que pretendía era ser perfecta cuando no era cierto. No quiero ser una chica diez, tengo mis imperfecciones como todo el mundo, me levanto de mal humor la mayoría de las mañanas, y me pongo agresiva cuando intento explicar cualquier cosa a alguién y no lo entiende. ¡Pero eso nos pasa a todos! ¿O no?

-Esta mañana estabas muy guapa, princesa- ¡Dios mio que vergüenza! Solo de pensar las pintas que llevaba por la mañana... ¡Es mi casa! Yo puedo hacer lo que quiera, puedo ir desnuda si me da la gana. Bueno, quizá me he pasado un poco. Tampoco es plan de hacer un striptis a las ocho de la mañana. Mi madre se quedaría loca, y supongo que a Brenda y a Patrick tampoco les haría mucha grácia.

-No tiene grácia.

-Yo no me he reido. Lo digo muy enserio- ¡Si, claro! ¡Pero si se estaba riendo! 

-¿Siempre eres asi de estúpido?

-¿Siempre eres asi de malhumorada?

-Solo con la gente que odio.

-¿Me odias? No puedo ceerlo- Dijo colocando su mano izquierda sobre el pecho dramaticamente.

-No es que yo te odie, simplemente ese es el efecto que causas en la gente.- Dije para finalizar.

-Yo sé que no me odias, en verdad me quieres.

-Pues claro que te quiero- Dije lo más convincente posible- Si fuera a cien mil kilómetros de aqui, sin internet, ni móvil, ni cualquier aparato de comunicación... En ese caso...estaría enamorada de ti.- Ironizé. Joey rió, una suave risa que mostraba un oyuelo en su mejilla derecha. Nunca me habia percatado de que lo tenía, pero le quedaba muy bien. Incluso parecía buena persona y todo.

-Eres tan graciosa- Dijo sarcasticamente.

-Lo sé, soy increible ¿verdad?- En ese instante Joey rió explotando en una amplia carcajada.

-Increiblemente creida, si.

-¡No soy creida!- Repliqué.

-¿Enserio? "Soy increible ¿verdad?- Dijo en un intento pobre de imitar mi voz.

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