局 D穩a: 7.3

15.5K 2.5K 993
                                    

A los trece años, llevó a su casa a una chica presentándola como su amiga, la pelinegra de ojos bonitos no pudo sentir más orgullosa de su hijo siendo todo un casanova

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

A los trece años, llevó a su casa a una chica presentándola como su amiga, la pelinegra de ojos bonitos no pudo sentir más orgullosa de su hijo siendo todo un casanova. No negaría que su pequeño cambió físicamente desde que inició su desarrollo dejando en lado la etapa de niño para convertirse en un pre-adolescente, sin duda Jeon Jungkook será un hombre precioso.

La "amistad" no duró más de dos meses, aunque nunca fue algo formalizado como la señora Jeon deseó, podía estar tranquila porque su pequeño estaba por el camino correcto.

No debía de sentirse asustada por los comentarios que sus amigas le decían por las actitudes de Jungkook al ser diferente a los demás niños.

Unos meses antes de marcharse de casa, exactamente cuando tenía catorce años, su madre lo atrapó besándose con una chica a las afueras del colegio. Una linda rubia de tamaño promedio, delgada y de cabello largo de tonalidades rubios, una mujercita perfecta para llevar el apellido Jeon.

Tampoco formalizó.

Poco tiempo después, Jungkook se mudó. La pelinegra solía visitarlo muy pocas veces, siempre poniendo la excusa del trabajo, otras solía inventarse algo creyendo que el menor de los Jeon se tragaría su cuento, sin saber que él conocía muy bien el hecho que su madre solía mentirle. 

Llegaron sus quince años, con eso a los meses el esperado invierno, como también las esperadas fiestas decembrinas.

La señora Jeon viajó esa vez a Seúl a pasar dichas fechas festivas con su familia. Como de costumbre, su esposo e hijo yacían en la estación del tren esperando por ella, los dos hombres con una sonrisa en el rostro y una emoción que brotaban hasta por los poros por tener a la mujer de sus vidas al fin junto a ellos.

Al llegar a la pequeña casa que poseían —más parecido a un apartamento—, ese espacio donde vivían los Jeon, junto a Jimin y Yugyeom. La mujer de cabello negro lo primero que hizo fue echar un ojo inspeccionando su alrededor, colocando una mueca de desagrado al no estar satisfecha con el lugar tan diminuto en el cual se tendría que quedar durante dos semanas.

Lo siguiente que hizo fue encaminarse a la habitación que su esposo le indicó era la propia, en algún lugar del interior dejó su maleta sin importarle haberla dejado en medio, incomodando el paso. Se acostó en la cama matrimonial y se removió un poco por lo duro del colchón, bufó y maldijo en sus adentros antes de caer dormida, esperando que al despertar, su esposo o hijo tuvieran la cena hecha.

De todo lo esperando, nunca se imaginó que al despertar y salir de la habitación dispuesta a entrar a la cocina para ingerir algo de comida, se toparía con su hijo, su único hijo, ese que parió y le dijeron que era varón, estuviera en el sofá de la sala de estar con Yugyeom sentado a horcajadas encima de sus muslos, devorándose la boca como si no hubiera un mañana, soltando sonidos obscenos, sonidos que le provocaron arcadas a causa del asco.

Car Wash | KOOKVDonde viven las historias. Desc繳brelo ahora