Capítulo 8

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Harry corrió lo más deprisa que pudo hasta llegar al local. Aún era temprano para abrir, pero todos los empleados estaban ya allí. Llevaban una semana preparando la gran fiesta que se daría la noche siguiente. Un importante magnate había reservado el local para una fiesta privada para todos sus socios. Zayn no había estado de acuerdo, pero cuando el hombre duplicó su propuesta inicial de alquilar el lugar, no pudo hacer nada. Eso no era bueno para el negocio. Todos debían tener claro que no eran más que nadie o se iría todo a pique. No le hizo ninguna gracia tener que cerrarle las puertas a otros clientes mucho más convenientes, para que un recién llegado presumiera ante todos. El tipo ni se había dignado a dar la cara. Solo había dicho que le gustaban las críticas que había escuchado del lugar y quería las puertas cerradas al público. Zayn no pudo negarse y ya que tendría que hacerlo, decidió hacerlo bien, así que planeó una velada que ninguno olvidaría.

Zayn estaba discutiendo por décimo quinta vez con los bailarines para explicarles que no podían hacer su baile normal. Era una fiesta, no podía subirse a una tarima y bailar para esos tipos ¡No era un bar de alterne! Él quería mostrar el estilo que caracterizaba al lugar. Los chicos estaban para animar la fiesta, y no pretendía exhibirlos como carnaza. Había preparado un show, sexy pero elegante. Animaría la fiesta, pero no se diría que era de mal gusto.

Harry se acercó de inmediato a Zayn y le contó el encuentro con los chicos y su metida de pata. Zayn le sonrió para relajar su nerviosismo y lo tranquilizó.

-No dijiste nada que me descubra. Ya inventaré algo. ¡No te preocupes! -exclamó Zayn con una tierna sonrisa- Ahora sube con los demás a ensayar, que llegas tarde.

-Lo siento, lo siento muchísimo... -dijo Harry apenado.

-No seas bobo. No pasa nada. Sube y colócate -le ordenó suavemente con tono despreocupado.

Si no tenía suficientes problemas, ahora esto, pensó Zayn.

Pero el estrés por el trabajo era superior a cualquier tontería que pudieran provocar dos niñitos que se aburrían y no tenían nada mejor que hacer que interrogar a un chico nervioso.

Los chicos y chicas ya ensayaban como debían y los pocos hombres que había estaban cargando el material en la dirección que Zayn les había indicado.

La fiesta sería privada por lo que no necesitaría a todo el personal, así que había prescindido de algunos trabajadores. Solo irían los necesarios para la seguridad, tanto de la puerta -para que no entrara nadie que no estuviera invitado-, como de los clientes y de los chicos y chicas. Y eso tampoco le gustaba. No solo afectaría al negocio un día de puertas cerradas, sino que además, dejaría sin un día de sueldo a muchos empleados.

Irritado y furioso Zayn quiso alejarse de todos antes de acabar pagando con un inocente su frustración.

Louis y Liam se quedaron atónitos ante la imagen del local. Esperaron ver a Harry salir de nuevo o que algo explicara qué hacía él allí. No es que fuera muy raro verlo en un lugar como ese, pero no concordaba con lo que él había dicho de encontrarse con Zayn.

-¿Qué hace él ahí? -se preguntó en voz alta Liam.

-Parece que trabaja en ese sitio -dijo mirando el letrero- "El Ritual". He escuchado hablar de él.

-Y ¿quién no? Es el lugar de moda de los ricos y famosos. Y da igual cuánto dinero tenga mi padre, como yo no soy famoso nunca me dejan entrar -espetó enojado.

-¿Pero este chico no se iba a encontrar con Zayn? -preguntó confundido Louis.

-Yo creo que fue una excusa o algo así, porque llegaba tarde a trabajar y se avergonzaba de decir que era aquí- especuló Liam.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!