Capítulo 3

3.7K 284 28

Zayn había decidido exactamente lo que haría para librarse del molesto novio, y así se lo contó a Harry. Su amigo tenía reservas respecto al plan. Le había propuesto que huyera si lo veía o inventara una tapadera. En vez de esto Zayn había decidido defenderse atacando.

-No me parece un buen plan -dijo escéptico- Así no consigues quitártelo de encima sino todo lo contrario -protestó Harry.

-Mi Harry -cubrió uno de sus hombros con el brazo- Puede que no me libre de él, pero lo tendré dominado ¿Para qué mentir si soy un experto manipulando?

-Pero Calum se está enamorando de ti. Si no lo desilusionas será peor

-Para él, no para mí. Si se enamora es su problema. Yo le dejé claro que no quería nada serio. Si se empeña en ver donde no hay, i'm sorry, pero no tengo la culpa

-Me importa un pimiento el corazón roto de ese tipo, pero si lo buscas ¿no será peor para ti? Quiero decir que se obsesionará y te dará más problemas

-Mi pobre e inocente Harry -se burló mientras lo abrazaba- ¡Tengo tanto que enseñarte!

-¡Loco! -rió divertido- Yo sé que siempre consigues lo que quieres, pero en este caso creo que no te saldrá y obvio tienes mucho que enseñarme.

-Como por ejemplo; a librarte de ese novio tuyo.

Harry era sensual, extrovertido y tan travieso como Zayn. Pero el acaparador, posesivo y celoso de su novio lo hizo olvidar su propia forma de ser. Aunque había conseguido dejarlo, seguía sucumbiendo a sus encantos en cuanto se le aparecía. Le rogó de todas las formas posibles a Zayn que lo ayudara a ser suficientemente fuerte para olvidarlo. Y había comenzado la instrucción.

-Ya no es nada mío -gruñó Harry.

-Recuérdatelo cuando lo veas. Mira a tu alrededor -lo giró para que viera a todos los hombres que lo observaban- No hay un solo hombre de esta habitación que no desee acostarse contigo. Y salvo sexo, tu querido Ben no te aportaba nada más. Yo sé que no es fácil volver a crear la confianza e intimidad que ya tenías. Pero él no te aportaba nada. Busca en otros lo que necesites. Seguro que obtendrás más de lo que tenías.

-¿No crees en el amor? -preguntó extrañado.

-Mi Harry, claro que creo en el amor, ¡yo estoy enamorado!

-¿De quién? -quiso saber curioso.

-De Peter Pan, pero la diferencia de edad lo hace imposible.

-¡Gracioso! Bueno, pues yo si he estado enamorado y aunque es doloroso, ¡existe!

-El amor es tan real como los cuentos de hadas. Solo existe lo que hay en tu imaginación. Si quieres creer existirá, si no, confórmate con la realidad. Tú estabas habituado a una vida con un hombre que te cohibía y por el que la atracción y la intimidad, te habían hecho necesitarlo. Pero si cubres todas tus necesidades, él dejará de ser relevante –concluyó -Solo te acuerdas de él porque no estás satisfecho.

-¿Crees que es fácil olvidar al amor de mi vida?

-No. Creo que es fácil olvidar a un tipo que solo te ha hecho sufrir. Y comprobarás que también será divertido. Un verdadero amor solo es de verdad si te hace feliz, sino lo hace ¿para qué lo quieres?

-¡Gran teoría! -afirmó sonriente.

-Todos son tan... simples. Pero pueden ser realmente divertidos -concedió burlón- ¡No te conformes con lo bueno que tienes si puedes conseguir lo mejor que existe!

-¿De quién es esa frase?

-¡Mía!

El buen humor del momento se esfumó en cuanto vio acercarse a Liam. Era evidente que la belleza de Harry no le había pasado desapercibido. Pero antes de que este llegara, Harry se fue, asustado por no saber si metería la pata y hablaría de más. Zayn le sonrió y despidió, tras lo cual se aproximó a su amigo, ceñudo al verlo marcharse.

-¿Ya se va tu amigo?

-Ya se ha ido. Por mucho que mires la puerta no va a volver -bromeó risueño.

-¿De qué se conocen? -preguntó asombrado Liam.

-Trabajamos en el mismo antro todos los fines de semana -dijo sereno Zayn.

-¡Muy gracioso! Ya en serio ¿de qué se conocen?

Conste que yo dije la verdad, pensó Zayn. Pero él sabía exactamente como decir las cosas para resultar creíbles o no. Y decir una bomba como esa de la forma más tranquila que le era posible, no era en lo absoluto creíble. Y lo sabía. Por eso sonrió, sacudió la cabeza y resolvió sus dudas. En realidad no lo hizo, pero le dio una respuesta que hizo que se olvidara de sus problemas.

-Es un buen amigo -afirmó impasible.

-¡Yo soy tu mejor amigo! -corrigió enfadado.

-Bueno, hay cosas que no puedo hablar contigo.

-¿Cómo qué? ¡Yo te lo cuento todo! -replicó cruzándose de brazos irritado.

-Lo sé -y lo cuentas con todo lujo de detalles, pensó- Pero tú te aburrirías con algunas cosas que comparto con él.

-¡Oh vamos! ¿Pretendes que me crea que hablan de las cualidades de los hombres, o van de compras e intentan poner verdes a los hombres?

-Liam -dijo Zayn boquiabierto mostrando su mejor cara de sorpresa- ¿no me digas que eso es lo que haces tú los sábados por la noche cuando no te veo? -continuó soltándose en carcajadas

-Yo... ¡Oh Zayn! No digas tonterías

-Vamos pequeñín, no te enojes -ordenó con una gran sonrisa mientras lo abrazaba- e invítame una cerveza.

-¿Soy tu mejor amigo? -preguntó berrinchudo.

-¡Obvio! -respondió divertido.

-¡Bien! -dijo serio, pero aliviado mientras lo llevaba abrazado hasta la cafetería como si se le fuera a escapar.

Zayn sabía desde hacía años lo celoso que era su amigo. La sola idea de que otra persona pudiera ocupar su lugar hacía que se distrajera con enorme facilidad. Y Zayn sabía utilizarlo a su favor. Había pocas cosas que él no supiera como utilizar para su provecho. La única que conocía era la felicidad. Nunca fue capaz de utilizarla como era debido. Pensaba que no estaba hecho para ser feliz, que no sabía valorarlo o que simplemente, le aburría enormemente.

Puede que solo fuera que aún no había conocido la verdadera felicidad. Si es que existía.

Para la desgracia de Zayn no todos sus amigos eran tan volátiles, y en cuanto llegó junto a ellos tuvo que contestar al interrogatorio. Inventó un encuentro casual y una floreciente amistad, basada en el apoyo incondicional. Intentó convencerse de que no era todo mentira, pero comparar una amistad forjada tras la competencia en un local de moda por ser el más exuberante, con una inocente amistad bienintencionada entre dos personas que no comparten el mismo círculo social... no era en absoluto parecido.

Estaba claro que la camiseta y el pantalón ajustado que parecía pintado en sus largas piernas y haciendo resaltar su extraordinario trasero, que llevaba puesto Harry, no combinaban para nada, con los vaqueros gastados y la camiseta ancha de Zayn. Era lógico que todos pensaran que esa amistad era extraña y peculiar. Pensarían que Harry estaría haciendo una obra de caridad y quizás quisiera ayudarlo a sacar a flote sus encantos, o que Zayn, por alguna razón incomprensible para aquellos hombres, se había acercado a él para ayudarlo en algún asunto. Sabían que Zayn tenía debilidad por ayudar a todos los que necesitaban ayuda, pero también sabían que Harry era la clase de hombres que Zayn no soportaba. Pero ¿por qué?, se preguntó Zayn ¿Tan difícil era de creer que un hombre autosuficiente sea amigo de otro aunque vistan de distinta forma y tengan distintos gustos? Habría sido un gran argumento, pensó Zayn, sino fuera porque ese pantalón era suyo.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!