Capítulo 2

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Liam llamó a Zayn a su casa y se sorprendió de que no estuviera. Lo llamó al móvil y tampoco contestó. Preocupado porque era ya muy tarde salió corriendo de su casa. Estando ya en el jardín miró hacia el tejado de su propia casa y ¡allí estaba! Suspiró aliviado y subió por la escalera, que se tambaleó levemente con el peso. Se sentó junto a él y miró el cielo estrellado.

-¿Qué ha sido ahora? -preguntó Liam despreocupado.

-No lo sé. Me fui en cuanto empezaron a discutir. La escena pierde su gracia cuando se repite diariamente -explicó Zayn mirando a la nada.

-No entiendo por qué no te vas de tu casa- replicó tras un suspiro- ¡No eres feliz allí!

-¡Dramático! -bromeó intentando improvisar una sonrisa.

-¿Por qué estás en mi tejado entonces? -replicó irritado- Eres el único adulto de esa casa.

-Es posible- confirmó con tristeza- Pero son mis padres y sin mí, acabarían matándose entre ellos. Mi madre acabaría llevando a cabo alguna de sus estúpidas amenazas y mi padre acabaría dejándola o metiéndola en un manicomio - suspiró resignado y lo miró con una radiante sonrisa- ¡Soy indispensable!

-Cambiemos de tema -propuso Liam- Hace tiempo me dijiste que necesitabas trabajo para tener algo de dinero.

-Sí, no quiero tener que acudir a mi padre para esas cosas. Ya sabes como es. Prefiero un dinero seguro por si lo necesito para algo.

-Zayn, soy yo. No me mientas. Sé que quieres dinero para pagar las facturas que a tu padre se le "olvida" pagar. Eres el único que hace la compra y se ocupa de esa casa.

-Vamos, ¡que soy un santo! -bromeó con desgana.

Desde que su padre había emprendido la autonomía laboral, Zayn se tuvo que preocupar de que el dinero se invirtiera, en alguna medida, en el hogar familiar y no solo en el negocio, como su padre deseaba. Su madre, aunque muy buena, era muy inmadura y caprichosa, cualidades que disgustaban a su hijo tanto como provocaba la necesidad de protegerla. Con los años había aprendido a no involucrarse en las peleas entre sus padres, ya que él era el único que sufría con ellas. Pasaba horas llorando en su habitación pensando que cuando saliera vería como su madre se marchaba o su padre tenía el coraje de gritarle y decirle cuanto deseaba que cumpliese su promesa de marcharse. Pero siempre se encontraba la misma escena, los dos abrazados y besándose, como dos colegiales, actuando como si nada hubiese pasado. Solo Zayn sufría. Hasta que decidió salir de escena y huir a los acogedores brazos de su amigo. O a su tejado.

-¿Quién era el tipo que estuvo en la universidad esta mañana contigo? -preguntó preocupado- Era...- elegante, pensó Liam y tuvo que admitir que guapo- mucho mayor que tú.

-Tranquilo hermanito mayor -se burló soltando una carcajada- ¿Crees que un tipo así se fijaría en mí? -¡Por supuesto que sí!, se contestó él mismo.

-Bueno... yo solo pensaba que era raro que te buscara -contestó aliviado.

-Era mi jefe -afirmó sin pensar- Trabajo... ahm... ¡cuido a sus hijos! Eso es, por las noches. Por eso no puedo salir con ustedes. Y me fue a buscar porque... su mujer me despidió el sábado y venía a disculparse en su nombre. Había tomado de más y se habían peleado. La tomó conmigo -mintió él.

-¡Oh, vaya! No me dijiste. Me alegro que hayas encontrado algo. Cuidar niños no debe ser muy difícil. Aunque nunca me llames para que te ayude

Liam continuó bromeando sobre su supuesto trabajo, mientras que Zayn se reía para sus adentros, pensando que no era tan diferente de lo que hacía en realidad. Sin duda, los tipos con los que tenía que lidiar cada fin de semana no eran ni mucho menos unos niños, pero muchos se comportaban como tales. Todos ellos, para ser más exactos. Y creían que él era su juguete. Un juguete por el que todos se peleaban cada noche y con el que soñaban y recordaban cada día. Pero solo era una fantasía más. Ese era su trabajo, provocar los deseos y lujurias de todos ellos, entretenerlos y sobre todo, hacer que se quedaran y consumieran. Y lo hacía realmente bien. Tanto, que su jefe tuvo que ir a buscarlo, tras hacer una caja con la mitad de las ganancias esperadas. En poco tiempo se había hecho muchos amigos, los cuales se marcharon en el acto al saber que Zayn no estaba. Así que para asegurarse los beneficios, había sido ascendido a relaciones públicas. No estaba mal para un simple bailarín, pensó orgulloso.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!