N°8

4.1K 317 36
                                        

Draco se levantó temprano, eran al menos las ocho y media de la mañana cuando se levantó; se fue a duchar, se miró al espejo durante media hora viendo que todo este en orden y se fue a vestir. Se puso uno pantalones negros ajustados, una polera blanca y un sweater azul oscuro, con zapatillas negras. Estaba muy emocionado por ver a Harry.

Bajó a desayunar; en ese momento estaba solo su madre, ya que Lucius había ido al ministerio temprano.

Llegó y se sentó frente a su madre a desayunar.

–Buenos días, madre –la saludo con una sonrisa que ella correspondió.

–Buenos días, veo que te levantaste feliz hoy, ¿Potter se podrá reunir con nosotros?

Draco rió un poco.

–Si, anoche me confirmo.

Narcisa conjuro un tempus y vio la hora. 10:58 a.m

–Oh, entonces tendré que ir a arreglarme. Con permiso.

Ella se levantó de su asiento rodeo la mesa y le dio un beso en la frente a Draco.

(*)

Cuando eran las once con cuarenta y nueve minutos salieron por red flu hacia el callejón Diagón. Caminó junto a su madre hacia el restaurante en donde se verían con Harry. Se sentía demasiado feliz, aunque habían pasado solo unos día desde que no lo veía, lo extrañaba.

–¿Tienen reservación?– preguntó un hombre que estaba en la entrada.

–Si, a nombre de Narcisa Malfoy.

El hombre buscó en una lista que tenía, y marcó algo.

–Aquí está, adelante señora Malfoy, sigame.

Siguieron al hombre hasta el segundo piso del restaurante, en donde habían varias mesas, pero la mayoría estaba vacía. Era bastante elegante. Tenían vista a la calle así que podría ver cuando vendría Harry.

Pasaron uno minutos conversando tranquilamente, cuando su madre conjuro un tempus; eran las 12:03. Harry se había pasado tres minutos.

Miro hacia la calle y vio a un chico que reconocía a la perfección, que andaba desorientado. Solto una risita, su madre lo miró.

–Allá esta, madre. Voy a ir a buscarlo porque se ve desorientado.

Ella miró a donde señaló su hijo y exactamente como lo dijo, se veía desorientado. Rió.

–Esta bien, apresurate.

Se levantó de su asiento y bajo las escaleras. Cuando llegó a la entrada vio a Harry hablando con el hombre que los había atendido.

–Lo siento señor, pero no puede entrar.

–Es que... ah, me invitaron, emm..– se notaba nervioso.

–Harry– él nombrado levantó la vista y le sonrió.

–¡Draco!

–¿Es su invitado, señor?

–Si, así que déjelo pasar.

–Por supuesto.– el hombre se movió para dejar pasar a Harry.

Esté corrió donde Draco y lo abrazó por lo hombros, Draco paso su brazos por su espalda y lo apretó contra él.

–Te extrañe, no sabes cuánto– le dijo Harry, aún abrazandolo.

–Yo también. Ven, mi madre esta esperándonos arriba.

–Esta bien.

Se separaron y comenzaron a caminar hacia las escaleras. Draco tomó la mano de Harry, y él entrelazó sus dedos.

JuntosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora