局 D穩a: 4

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El bolígrafo en medio de sus dedos se movía constantemente golpeteando la madera de su escritorio, hace más de veinte minutos que estaba sentado en la incómoda silla giratoria escuchando como su hermano hablaba del proceso de adopción que comenzó ...

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El bolígrafo en medio de sus dedos se movía constantemente golpeteando la madera de su escritorio, hace más de veinte minutos que estaba sentado en la incómoda silla giratoria escuchando como su hermano hablaba del proceso de adopción que comenzó hace unos días. Su pierna se movía inconscientemente, dentro suyo estaba deseando ir al autolavado, necesitaba una excusa para escapar al local, mirar el pelimorado estaba comenzando a ser indispensable para él.

—Me cago en todo lo que se menea, Kim Taehyung —la voz fuerte de su hermano lo hizo soltar el bolígrafo. —¿Me estás poniendo atención?

—Lo siento, hyung —se disculpó con una mueca.

—¿Sigues pensando en el lavacarros? —cuestionó con una ceja elevada.

Para el mayor de los Kim no era ningún secreto que su pequeño hermano se estaba viendo -de una manera relativamente estúpida para cualquiera que lo viera- con un lindo chico o bueno, mejor dicho, él iba a verlo. No, no era secreto para Kim Namjoon, no después de que entre risas y sonrojos de parte de Taehyung, Hoseok le contara lo sucedido la última vez que visitó el local, todo frente al castaño quién no sabía dónde meterse para ocultar se vergüenza.

—Vive en mi cabeza —respondió soltando un suspiro, dejándose caer totalmente en su silla.

El de tez más morena se quedó mirando unos segundos como su hermano menor infló las mejillas e hizo piquito sus labios mientras en sus cejas se mantenía un pequeño ceño fruncido. Se habían agotado sus excusas para aparecer mágicamente en dicho local, eran dos semanas donde había visitado el local tres veces, el castaño no sabía como escabullirse de su empresa y visitar el autolavado sin ser obvio.

Aunque ya lo era.

Entornó sus ojos en blanco y negó con su cabeza antes de ponerse de pie, abandonando la silla en la cual estaba sentado frente al escritorio, le bastó dar unos cuantos pasos para llegar a su bolso que descansaba en el sillón, lo abrió y de él sacó las llaves de su auto, al acercarse nuevamente a su hermano, se las tiró golpeándolo en la cara.

—Anda, lleva mi auto que SI está sucio —hizo énfasis en la palabra, sonriendo de medio lado tratando de no burlarse de su hermano.

—Te traeré unas enchiladas de carne cuando vuelva.

Besó de forma sonora la mejilla de su hermano antes de salir de la oficina y encaminarse al ascensor dando pequeños saltitos, con una gran sonrisa en el rostro y sus ojos ligeramente brillosos, Namjoon no pudo evitar sonreír dejando a la vista sus pronunciados hoyuelos al ver a Taehyung de esa manera.

Nadie antes lo había visto enamorado, su hermano menor de veinte años nunca tuvo interés por alguien, no le llamaba la atención tener pareja, sin duda, era una faceta que él estaba disfrutando ver, su pequeño bebé estaba saliendo del cascaron para conocer el significado del amor.

Solo esperaba que todo fuera bien, un corazón roto no se podía evitar, las personas aprendían, avanzaban y crecían e incluso se volvían más fuertes a causa del dolor. Amar duele y quien dijera que no, mentiría, no es una película de amor para que todo sea color rosa, tampoco un libro de fantasía, era la vida real, personas reales.

Car Wash | KOOKVDonde viven las historias. Desc繳brelo ahora