局 D穩a: 5.3

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Las primeras horas del inicio del día para Taehyung habían comenzado oscuras, el cielo con colores grises daba un sentimiento melancólico, incluso creyó que en cualquier momento podría comenzar a llover como el día anterior, por eso camino a su em...

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Las primeras horas del inicio del día para Taehyung habían comenzado oscuras, el cielo con colores grises daba un sentimiento melancólico, incluso creyó que en cualquier momento podría comenzar a llover como el día anterior, por eso camino a su empresa las personas transitaban las calles con ropas abrigadas y un paraguas en la mano, sin saber que en unas cuantas horas un hermoso sol acompañado de los lindos colores del arcoíris deleitarán la vista de todos.

El cielo estaba lindo, tanto que se podría asemejar a la risa chillona que se colaba por sus oídos como una dulce melodía que podría calmarlo, arrullarlo y hacerlo dormir, Jungkook reía a carcajadas, sus dientes perfectos tan similares a un conejito, sus grandes ojos entrecerrados y su nariz arrugada, Taehyung estaba perdido en la imagen frente a él, una sonrisa inmensa en su rostro al ver al pelimorado complemente mojado.

Tanto Yoongi como Jimin estaban perdidos en la burbuja de amor y tensión, mirándolos enternecidos.

—Ni se te ocurra —Taehyung lo estaba señalando con una esponja repleta de jabón—, tengo esto y no temo en tirártelo a la cara.

—Ah, ¿Si? —lo retó, elevando una de sus cejas. -Si lo haces te tiro la cubeta.

Lo que comenzó como una simple untada de jabón en su mejilla por parte de Jungkook, se convirtió en baldazos de agua, esponjas volando, ataques con la manguera.

Jimin desde una esquina del local, donde apoyó su espalda desligándose de todo lo que tenga que ver con el lavado del auto, reía y negaba con su cabeza, de igual forma Yoongi, quien no podía creer lo que estaba viendo y como su serio hermano, se había convertido en uno infantil gracias al pelimorado.

Desde que llegó al local intentó ignorar que Jungkook no poseía una camisa, que su brazo tatuado hasta el hombro estaba a su vista como también el trabajado torso, mucho menos podía dejarlo pasar ahora que el pelimorado lo miraba con una pizca de diversión en el rostro, una ceja elevada y una sonrisa ladina.

¿Es que acaso no tenía un poco de piedad?

Yoongi negó con la cabeza, dejó la ropa de Taehyung a un lado del sofá y se acercó a donde la manguera con agua se encontraba tomándola con una de sus manos, presionó la pistola y empezó a mojar a los dos menores quienes gritaban e intentaban protegerse del agua. El pelirojo reía escandalosamente al mirar la escena frente a él.

—Joder, Min Yoongi —carcajeó Taehyung, tomando a Jungkook por los hombros y escondiéndose en su espalda.

—Que cobarde —Jimin chilló viendo como el castaño usaba a su primo de escudo.

El pelinegro sonrió malvadamente y se acercó lentamente al pelirojo que iba retrocediendo poco a poco.

—Ah no, compañero, yo no estaba dentro de la ecuaci... —no pudo terminar de hablar, un chorro de agua directo a su cara lo calló haciéndolo abrir la boca y llevar sus manos a su nariz como también a sus ojos.

Lo que era lavar un auto lleno de barro con olor a caca, se convirtió en una guerra de agua, jabón y cualquier objeto que pudiera mojar e incluso golpear. Se estaban divirtiendo tanto que no medían el sonido de sus risas, eran tan fuertes que las personas que iban transitando la acera se detenían a mirar a los cuatro jóvenes dentro del local que se perseguían entre ellos.

Jungkook dejó en el suelo la esponja que hace segundos aterrizó en su cabeza, la cual Jimin le había tirado después de que Yoongi le dejara ir una cubeta con agua encima. Movió su cabeza varias veces y acomodó un poco su cabello haciéndolo para atrás, las pequeñas gotas de agua bajaban por todo su torso desnudo, respirando por su boca tratando de recuperar el oxígeno perdido, retiró la única tira puesta de su overol, dejando ahora su abdomen totalmente expuesto.

Taehyung se detuvo, tragó grueso sintiendo la saliva recorrer toda su garganta, relamió sus labios varias veces, sus manos empezaron a temblar y su cuerpo a tensarse. El mundo se detuvo, todo a su alrededor desapareció, poco le importó estar frente a su hermano y Jimin, él se dispuso a mirar sin descaro alguno como Jungkook secaba su rostro con una toalla seca, con el abdomen expuesto dejando ver incluso las líneas marcadas que llevaban a su... bueno...

A paso lento, el menor se fue acercando hasta el castaño, notando como este no se movía, sus pies estaban pegados al suelo, mirando directamente a los ojos, de vez en cuando desviándolos a su torso desnudo y subiéndolos lentamente hasta sus labios.

Cuando sus distancias se acortaron, pasó una de sus manos por el cabello de tonalidades cafés que estaba chorreando de lo mojado, lo corrió poco a poco dejando el rostro de Taehyung al descubierto, con la toalla que secó su rostro, la pasó por el caramelado rostro elimando cada gota de agua, con su mano libre tomó la diminuta cintura de Taehyung, la cual estaba marcada por la camisa mojada, dejando ver la pequeña figura como también el color de su piel.

Taehyung estaba seguro que él ese día no despertó, la alarma no sonó y él estaba en su cama dentro de sus cobijas soñando.

—Puedes abrir los ojos —un susurro lo sacó de sus pensamientos, poco a poco abrió sus orbes cafés, sonrió al tener la imagen de un pelimorado.

Sus ojos se encontraban puestos en el otro, ninguno de los dos hacía nada, se limitaban a mantener un contacto visual.

—Bonito —sonrió Jungkook, mostrando sus dos dientitos más grandes encima de sus labios.

Taehyung tomó aire y decidido por hacerlo, simplemente lo soltó.

—¿Quisieras salir a comer después de esto? —habló tan rápido que Jungkook casi no le entiende.

Su sonrisa se agrandó achicando sus ojos y arrugando su nariz, dejó la toalla en su hombro y aprovechó en llevar esa mano hasta la mejilla sonrojada, acariciándola con cariño con su dedo pulgar, se fue acercando poco a poco provocando que Taehyung lentamente cerrase sus ojos y entre abriera sus labios, sin embargo el beso nunca llegó, Jungkook besó con delicadeza la punta de su nariz.

—Me encantaría.

Jimin chilló mientras le pasaba un trapo al auto secándolo, Yoongi sonrió y asintió varias veces orgulloso de que su hermano por fin se abriera en sentir algo por alguien, dejara su vida de soltero y decidiera darle una oportunidad a una persona de entrar a su vida.

Taehyung se sentía en el paraíso, no pensó que el pelimorado le aceptase sin embargo estaba allí, de pie en medio de un local lleno de jabón por todo lado por culpa de sus juegos de niños, sonriendo como un imbécil que le acaban de aceptar una salida, ¿O debía llamarlo cita?

Mientras Jungkook no podía creer que se le había hecho, debía agradecerle a todos los santos existentes por lo que estaba pasando, no le cabía en la cabeza que un tipo tan hermoso como lo es Taehyung quisiera salir a comer con él e incluso conocerlo o eso era lo que imaginaba. Él se había ganado la lotería, quería gritarlo, quería presumirlo, estaba tan feliz que podría tomar al castaño en esos mismísimos momentos y besarlo.

Las emociones de los dos estaban hechas un caos pero sin duda, estaban felices de lo que estaba comenzando a surgir.

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Car Wash | KOOKVDonde viven las historias. Desc繳brelo ahora