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Sobre tus pasos

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A veces pienso que algunas personas nacieron para brillar pero terminan siendo apagadas por otros, claro que jamás deberías dejar que otros te opaquen, pero ¿cómo lo haces si la que apaga tus luces es tu hermana menor?

Por supuesto que suena como la típica queja hacia una hermana menor y lo es, lo que no resulta típico es el odio que siento por ella. La inteligente, la más linda, la más alta, divertida, perfecta, jamás se mete en problemas ¿quién es así?, nadie, porque aunque todos la vean de esa manera yo sé cómo realmente es, la conozco más de lo que las idiotas de sus amigas, su novio o mis padres podrían creer conocerla; es falsa, mentirosa, narcisista y envidiosa.

Antes, creía que Jessica era mi mejor amiga, le conté cada triunfo, cada secreto, pasión, enamoramiento, sentimientos, cada fuerza y cada debilidad… Que tonta fui, ¿cómo me imaginaria que la niña pequeña con la que tanto jugaba terminaría siendo la persona que más me lastimaría?

Mientras yo le contaba mis debilidades ella se aprovechaba de cada una de ellas usándolas a su favor; Soledad: Mis amigos empezaron a alejarse de mí; Perder mi carrera: Me echaron de la universidad por algo que jamás hice, pero había “testigos” que indicaban lo contrario; Perder a mi familia: Todavía noto la decepción en los ojos de mis padres.

-          ¡Yo no fui, fue ella!- Grité desesperada cuando mis padres me acusaban.

-          ¿Cómo se te ocurre acusar a tu hermana de algo que hiciste tú?- preguntó mi padre.

-          ¡Asume las consecuencias de tus actos Sofía!- Me dijo mi madre mirándome a los ojos.

-          Les juro que no fui yo quien la golpeó- Respondí con la voz entrecortada mientras las lágrimas se empezaban a escapar de mis ojos.

Esa fue la primera vez que me di cuenta quien era ella de verdad; pensaba que solo había hecho algo malo para que se alejaran mis amigos; pensaba que la universidad había cometido un error; pero cómo equivocarme, cuando al entrar en la casa la vi llena de golpes, para luego sentir una cachetada que venía de mamá. - ¿Cómo se te ocurre lastimar a tu hermana?- Nunca antes una traición había dolido tanto como en ese momento.

-          ¿Por qué le dijiste que te había golpeado?- Le pregunté mientras la seguía hasta su habitación.

-          Volteo y me miró muy seria.- Te lo merecías.

-          Sin comprender- ¿Por qué?

-          Suspiró mientras cerraba los ojos.- ¿No te cansas?

-          ¡No te entiendo Jessica!, ¿cansarme de qué?

-          ¡De ser SIEMPRE el centro de atención! Los mejores amigos, los chicos, los logros, mis padres ¡todo! Lo tienes tú. ¡Estoy harta de que ti!

Al escuchar esas palabras mis ojos se llenaron de lágrimas. De saber que ella se sentía de esa manera, hubiera hecho algo para cambiar las cosas, la apoyaría y la ayudaría a encontrarse.

Te quiero porque eres mi hermana, la más pequeña. Te espere con ansias mientras estabas pateando la panza de nuestra madre, querías salir y yo quería conocerte. Te odio porque me lastimaste, utilizaste cada arma en mi contra sin pensar dos veces lo que estabas haciendo, me arruinaste, me destrozaste, me mataste.

A lo mejor no era la mejor hermana del mundo, a lo mejor cometí muchos errores, te lastimé demasiado y me duele haberte hecho daño, nunca quise hacerlo, pero tú, con tus estúpidos berrinches de niña y esas venganzas que lo único que lograron fue lastimarme; solo hiciste crecer mi dolor y eso es algo que no te puedo perdonar.

Si tan solo hubieras hecho lo que te pedí. Dejar todo atrás, empezar de cero, Contar todo lo que pasó, perdonarme, perdonarte.

-          ¡Déjame en paz Sofía, no te voy a perdonar!- me gritaste luego de haberte rogado, completamente destruida.

-          ¿Por qué? Somos hermanas.

-          ¡Tú no eres nada mío y te odio!

Estuviste sobre mis pasos, revisando cada camino que tomé, cada parte de mi tiempo, cada cosa a la que le dediqué tiempo, a quién quería. Si hubieras dedicado todo ese tiempo a ti misma a lo mejor hoy te querrías más, seriamos felices, no dejarías lastimar y no me lastimarías.

Es una lástima que no cambiaras de opinión cuando tuviste tiempo, es una lástima que las cosas no lograran cambiar entre nosotras, una gran lástima que nos odiáramos tanto y sobre todo es una lástima tener que matarte así…

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