Capítulo 29 - Hermanos (En edición)

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* Las palabras "Te amo" no tuvieron sentido hasta que tu las dijiste *

Uno no se imagina cuanto puede llegar a extrañar las cosas pequeñas, como poder ir a comprar leche cuando ya no hay, o que exista la posibilidad de que no haya leche.

Me sentía como una pez fuera del agua... o como un pez en el espacio. No me encargaba de absolutamente nada. Al comienzo era cómodo, pero luego se convirtió en verdaderamente molesto.

Liam se había estado comportando bastante dulce con De-de, y eso que nunca se llevó verdaderamente bien con los niños o bebés. A mi sorpresa, no la intentó comprar con juguetes o cosas de Dora, solamente jugaba con ella, le hablaba y estaba pendiente todo el tiempo. Tanto, que me hacía sentir incomoda. Nunca tuve que compartir a De-de con nadie, siempre fue mi hija y de nadie más.

- Eres muy inteligente- sonrío viendo como armaba un puzle de tres piezas.

- ¡Papá!- chilló señalando el puzle armado.

Eran 10 puzles de 3 piezas cada uno con una historia en cada uno. La pequeña señaló sonriente con su dedo diciendo:

- Léeme.

Trague saliva. Ella normalmente me pedía a mí que le leyera. Me gustaba que Sandy tuviera un padre, era bueno para un niño tener ambas figuras paternas, pero los celos no tardaban en aparecer.

Me gustaría decir que todo a partir de que acepté volver a Estados Unidos, fue perfecto, pero estaría mintiendo. Como me gustaría poder decir que éramos una familia feliz y que me pediría matrimonio pronto. Aunque no es que yo quisiera, tampoco.

Lo esquivaba, si no hablábamos sobre Sandy, no nos hablábamos. No estábamos solos durante ningún momento, nuestra relación era incomoda y extraña.

- Iré a...- miré como William le leía a De-de ambos ignorándome por completo-... da igual.

Me alejé molesta. ¿Y si yo era remplazada por él? Sandy lo era todo para mí y durante aquellas tres semanas había pasado a segundo plano para ella. Incluso pidió para dormir con él, durante aquella noche no había podido pegar ni un ojo.

Tenía ganas de llorar, estaba dolida. Me sentía como la tercera rueda y ni siquiera sabía si esa expresión estaba bien dicha.

Habíamos estado viviendo en la casa de William de California, en un comienzo hasta incluso me había pedido irnos a Nueva York, pero por supuesto que negué. Logramos mantener a Sandy en secreto, no hemos salido de esta maldita mansión en dos semanas.

- Lidia- carraspeo la garganta Florencia llamando mi atención-. Hay una mujer en teléfono que necesita hablar urgente contigo.

- ¿Quién es?

- Me dijo que no diría quien era, pero que una de tus amigas le dio tu número de teléfono.

Me levante de la silla en donde estaba sentada y fui directamente a una de las salas de estar donde estaba el teléfono. Era extraño, ¿quién podría ser?

- ¿Hola?- pregunte al llevarme el teléfono al oído.

- Hola Lidia.

- ¿Quién habla?- pregunte confundida.

- Soy Christa- aclaro su garganta y al ver que no decía nada ya que no me sonaba familiar-. La esposa de tu padre.

Apreté los labios y cerré los ojos.

- Jackson falleció ayer por la noche, creía que era necesario que lo supieras.

Trague saliva y me mantuve en silencio. No sabía exactamente si era por respeto o por tristeza. En aquel momento estaba en un modo neutro.

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