Sunoo rió sonoramente, volviendo a golpear a Sunghoon en el pecho con sus puños sin fuerza, y sintiendo a la peluda Gaeul subiéndose al sillón, para luego acomodarse entre las piernas de Sunoo, entremedio de los dos y alejándolos lo suficiente como para que sus pechos ya no se tocasen y pudiesen ver por completo los rostros contrarios.
El rostro de Sunghoon, en ese mismo momento era algo que a Sunoo le maravillaba. La forma en que esos mechones de cabello caían por su frente, casi llegando a la altura de sus ojos, tan risueños y entrecerrados, brillantes, mirándoles con algo que Sunoo no supo nombrar, pero que le calentó el estómago de manera inexplicable y le puso sumamente nervioso encima de las piernas de Sunghoon. Se encogió en su lugar, ocultándose un poco entre sus hombros antes de sonreir con timidez y dejar que sus manos viajaran hasta llegar a las de Sunghoon. Pasó las yemas de sus dedos por las palmas contrarias, sintiendo pequeñas durezas -Sunoo intuyó que eran por la motocicleta y el hecho de que Sunghoon no utilizaba guantes-.
Bajando la mirada, presionó sus pulgares en aquellas zonas, masajeando las manos del mayor hasta terminar entrelazándolas suavemente, sintiendo pequeñas caricias de los dedos de Sunghoon en el dorso de sus pequeñas manos.
Sintió a Gaeul removerse cuando se inclinó lo suficiente como para que Sunghoon y él rozaran narices. Sunoo aspiró el pesado aire de Sunghoon, tan varonil, su aliento a menta chocando en su rostro agradablemente.
Se estaba derritiendo nuevamente contra él.
"ddeonu", susurró el mayor, intentando no romper la pequeña atmosfera amorosa que habían creado con tan solo unos roces, "te quiero"
Sunoo se descompuso, no era la primera vez que Sunghoon le decía que le quería, pero seguía teniendo el mismo efecto de la primera vez. Su sistema y raciocinio dejaba de funcionar, y quería tanto apegarse al chico, quería tanto sostener aquel rostro entre sus manos y besarle hasta cansarle.
Sunghoon era definitivamente el punto débil, el talón de aquiles, la fibra sensible de Sunoo, y eso de alguna forma le encantaba tanto que quería permanecer de esa forma cuanto pudiera.
Sunoo volvió a sonreir quedamente, "Yo tambien, Hoonnie hyung"
(...)
Días después, Sunoo se encontraba bromeando con Sunghoon sobre la barra de la cafetería, con solo una pareja dentro de esta misma que conversaba animadamente cerca de la puerta de entrada, ellos dos se encontraban en su propia burbuja cariñosa. Los dos llenos de pequeñas risillas, inclinados sobre la barra para estar uno más cerca del otro, con ambos pares de ojos admirándose con una ternura casi inquebrantable, y sus dedos jugueteando entre ellos, acariciándose, entrelazándose, dándose pequeños apretones cariñosos.
Sunoo tenía muchas cosas que decir al sentir la cercanía de Sunghoon hacia su cuerpo, pero a la vez lo sentía tan innecesario, ya que con sus pequeños roces, gimoteos y sonrisas parecía entender a la perfección lo que le intentaba transmitir el castaño, y esperaba que sucediera lo mismo de su parte.
Su estómago se encontraba tan cálido, una sensación tan agradable, tal como tomar un chocolate caliente cuando tienes frio en invierno, o arrimarse cerca de una chimenea cuando nevaba afuera.
Sunghoon le hacía experimentar tantas cosas banales con su presencia, que cada día estaba más impresionado y curioso sobre lo nuevo que iba a sentir.
"¿S-Sunoo?", escuchó, y se despegó de su pequeña aura romántica junto a Sunghoon, algo desconcertado, para girar su cabeza a la derecha y observar como Yeojin tenía la mirada fija en ellos, con ojos abiertos, escaneándoles fijamente.
Sunoo enseguida quitó sus dedos de sobre los de Sunghoon, lo más sutilmente posible, y se enderezó apretando sus labios entre si de la barra, mirando de reojo como Sunghoon hacía lo mismo mientras miraba un punto muerto en el suelo.
Pero Sunoo notó como Yeojin había puesto sus ojos en sus manos tomadas segundos antes de separarlas, y como sus ojos viajaron de él hacia Sunghoon al enderezarse y separarse como si sus manos quemaran.
Sunoo tragó saliva, sintiendose algo temeroso al ver como la rubia no le quitaba los ojos de encima, tan oscuros que no sabía qué pensaba ella ahora mismo, "Hmnh... Hola Yeojin, no sabía que habías llegado ya"
Yeojin nuevamente viró sus ojos hacia Sunghoon, quien no miraba hacia el frente, si no que vagaba en instagram ociosamente viendo videos de comida vegetariana.
"Si... acaba de empezar mi turno", habló, sin despegarse del castaño.
Sunoo se rascó la nuca, "Y... ¿qué sucede?"
"Nada"
Luego de aquello, y dándole una última mirada fugaz, Yeojin se dió la media vuelta y se marchó hacia la cocina a paso veloz, dejándoles solos -metafóricamente- de nuevo, y con una sensación amarga en la garganta.
Ambos chicos se miraron al perder a Yeojin de vista, Sunoo con las cejas algo fruncidas, sin entender mucho lo que había pasado y con un mal presentimiento, y Sunghoon con una mueca de molestia y extrañeza que borró al sentir nuevamente la mano pequeña de Sunoo por sobre la suya.
Dios, ambos estaban algo jodidos.
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