Capítulo 37

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Flores púrpuras.

🏹Baniely.

11 de noviembre, 2019
Slien, Alemania.

— Gracias Vernet Groszheim — fue lo más sensato que pude decir en agradecimiento por los gastos médicos que cargó a su cuenta.

— Lo siento Ban Ban — capté rápidamente a dónde quería llegar con su lástima.

—Yo solita me posesioné de Dagna Zweig — no había día en que no me lamentara por ello.

— No puedes negar que también hubo presión por parte de nuestra familia, los Groszheim.

— No fui obligada Vernet, quería una familia, sentirme querida — le sonreí al tomar lo que había sobre su mano y él me acarició la mejilla.

No pienses en mi familia, ellos no sabrán que estás aquí, estamos conscientes de todo lo que has pasado y no queremos causarte más perturbación.

Los médicos dijeron que mis lesiones no fueron tan graves, afortunadamente luego de estar varios días siendo esclava de esa camilla, por fin podía caminar un poco con ayuda de las muletas. Claro que el servicio médico que el hospital Hosn ofrecía fue de cinco estrellas, si, porque era privado, sin la ayuda de Vernet la recuperación física hubiera sido menos posible, la salud emocional claro que estaba por los suelos, al menos ya podía moverme y agradecí el gran apoyo monetario que ese Groszheim ofreció. Lentamente, ya que los largos pasos dolían, avancé hasta la habitación doce y encontré a la chica que buscaba.

Deksy.

— Bani, no deberías estar aquí — sonrió cuando me vio entrar a la habitación, la dulce y bella enfermera pelirroja checaba la presión del paciente.

— ¿Puedes traficar algo de comida buena para mi? No tolero más esa dieta que el Dr. Leman insiste en que es obligatoria.

— ¿Es una burla? — su paciente me observó con molestia —. Mírame chica, estoy aquí por no cuidar mi cuerpo.

— Dislipidemia — Deksy me explicó —, son niveles excesivamente elevados de colesterol o grasas en la sangre.

— Quiero que esto termine — el adulto que a mi parecer no debía pasar de los cuarenta años, sonó cansado y quizá nuestras experiencias eran distintas pero teníamos algo en común: odiábamos estar internados.

— Pronto nos iremos — le guiñé un ojo.

— O escapáremos — él añadió con una gran chispa de diversión en su voz.

Los tres nos reímos, mientras Deksy atendía al paciente y mantenían una charla que probablemente fue entretenida ya que ambos reían, yo la esperaba pacientemente en uno de los sillones con los que contaba la habitación, me entretuvo una revista de decoración hogareña. Bastante chistoso porque en ese instante ya ni tenía un hogar, toda esa ansiedad que me ofuscaba al pensar en todos los detalles importantes sobre cómo continuaría o qué haría para sobrevivir, era estresante.

— Iré al jardín.

Deksy notaba mi tensión, la mirada que había en su rostro era triste, se acercó para ayudarme y en cuanto pude tomar nuevamente las muletas, sonrió con dulzura.

— No le diré al director que cortas las flores — bromeó.

— Necesito que al menos la naturaleza me brinde algo de paz.

Estación Holbein © [Completa ✔]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora