-Tengo algo para ti.-djio él-

-¿Ah sí? ¿El qué?

-Déjame hacerte recuperar la noche que te quité.

Eliana esbozó una sonrisa y luego miró a su hermana, que observaba la escena sonriendo feliz.

-Tranquilos, ya me voy.-dijo Clara-

-¿Te acompañamos?.-preguntó Nevin-

-No, no ya me voy yo, tú a lo tuyo, ya me entiendes. Dedícate a lo que le has prometido y no a acompañarme.

-Ten cuidado.-dijo Eliana-

Clara le guiñó un ojo y se fue por su camino dejando a la pareja sola. Nevin le tendió la mano para que ella la tomara y así lo hizo, sin dudarlo Eliana la agarró y sintió un escalofrío que recorrió lentamente su cuerpo hasta erizar el vello de su piel blanquecina. Nevin la llevó hasta la puerta del local donde se celebró la fiesta de la noche anterior y entonces juntos de la mano entraron. La sorpresa de Eliana fue encontrarse todo vacío menos los músicos, que estaban esperando a que el muchacho diera la orden para tocar solo para los dos.

-¿Lista?.-preguntó él-

Eliana asintió, y aunque no sabía para qué, pudo imaginarse que bailarían. Nevin ya dio la orden de que los músicos tocaran y comenzó a retumbar música swing por las cuatro paredes del local que en menos de dos segundos a ambos les hicieron bailar al compás y coordinando los pasos a igual velocidad sonriendo mientras se miraban. Treinta minutos después, sus frentes ya sudaban de tanto bailar, por ello decidieron parar y bailar canciones más tranquilas. Nevin pidió ahora canciones lentas y los dos se juntaron para bailarlas agarrados, uno en frente del otro.

-¿Has hecho esto tú solo?.-preguntó Eliana-

-Sí. El dueño del local es un buen amigo mío y le pedí permiso para cogerlo sin que hubiera gente.

-No tenías por qué haberlo hecho.

Un silencio se produjo entre los dos.

-Antes debo decirte algo: Verás, he decidido que no voy a incomodarte cada vez que yo quiera darte un beso, asíque cuando estés lista, dímelo, no quiero presionarte y contigo no tengo prisa. Contigo estoy dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario porque eres tú la que yo quiero.-dijo Nevin-

-Nevin yo...

Los dos detuvieron los pasos de baile mientras se miraban.

-Te quiero.-dijo ella- te quiero y no puedo quitarte ni un solo segundo de mi cabeza. Cuando estoy en mi habitación a solas, cierro los ojos e imagino que estás al lado derecho de mi cama dándome calor en noches de invierno, imagino que me besas y que contigo no tengo miedo a nada...Y una parte de ese sueño se ha cumplido pero me faltan las demás.-se expresó ella-

-¿Qué se ha cumplido?

-Que ya no tengo miedo a intentarlo contigo.

Nevin se acercó poco a poco a los labios de Eliana, los dos con el corazón pidiendo a gritos escapar, y entonces se besaron por primera vez sin temor a nada. Nevin estaba feliz, su mente en blanco. Por fin su sueño se había hecho realidad. Eliana ya se había calmado un poco más, se sentía tan bien besando sus labios que no quería separarse de ellos ni un segundo. Después del beso, se miraron a los ojos y se sonrieron un poco ruborizados casi sin apenas poderse creer lo que estaba pasando en aquel momento.

-Conmigo nunca tendrás miedo, te lo prometo.-dijo él.

-Sé que no. En tus brazos me siento todo lo protegida que me faltaba. Te quiero Nevin, te quiero.

Los barracones de Auschwitz (Editorial Dreamers) ¡Lee esta historia GRATIS!