Capítulo XXXIII: El Reencuentro (P.3)

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Fragmento de la maldición de los divididos:

"La oscuridad reclamará su lugar y opacará a la luz en tu interior, te volverá un ser de tinieblas con la fuerza de cien caballeros oscuros, que sobrepasará a cualquiera. Pero escrito está, que todo aquel que escoja la luz por sobre la oscuridad, tendrá la oportunidad de llenar su vida de nuevo de paz. Tu alma se verá envuelta en pureza y te devolverá tu humanidad.

Pero esto solo sucederá, si en tu interior, existe la capacidad de amar"

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CIENTO DIECIOCHO AÑOS ATRÁS

CUARTO CIELO

— El entrenamiento, no es lo mío. —dijo Ariel, con la respiración agitada, limpiando su túnica y acercándose a Haniel, quien se mantenía tumbado en el gran jardín—. Ya no estoy para estos trotes.

— ¿Qué dices?, Solo me llevas dos años. —comentó Haniel, con la vista fija en el cielo despejado—. Marco podría decir eso, sin embargo, es quien menos se cansa.

— Tienes razón. —aceptó Ariel, tumbándose al lado de Haniel—. Por cierto, ¿Dónde está?.

— Lo mandó a llamar el Superior Joel. —respondió Gabriela, llegando al lugar junto a Ramiel, Jofiel, Ismael y Jeremiel—. Y Chitthip, se fue con él.

— ¿Hasta cuándo esos dos seguirán diciendo que no tienen una relación?. —preguntó Jeremiel, sentándose al lado de Haniel—. Se pasan todo el día juntos y nunca se despegan.

— Ellos quieren mantenerlo en secreto y debemos de respetar su deseo. —dijo Ramiel, recargándose en el árbol, frente a ellos—. Además, Marco apunta a ser nuestro líder, así que evita hablar de eso frente a él.

— Lo siento. —respondió Jeremiel, bajando la mirada avergonzado.

— Ok, dejemos este tema atrás y centrémonos en lo importante. —Gabriela tomó la palabra—. ¿Están listos para la ceremonia de mañana?.

En ese momento, una sonrisa apareció en el rostro de cada uno y asintieron al unísono. Habían esperado este día desde cien años atrás, cuando su entrenamiento para ser un ángel de la Línea Dorada, había empezado.

Había sido un largo camino, especialmente para ellos, quienes recién habían recibido sus alas, cuando fueron sometidos al entrenamiento, por su inteligencia y pureza. Eran conocidos cómo los siete seleccionados y no podían sentirse más felices con eso.

Marco y Chitthip por otro lado, habían empezado el entrenamiento varios años atrás junto con Frank. Los tres apuntaban a sustituir a tres ángeles de la actual Línea Dorada, pero los planes de Dios eran otros, por lo que decidió dejarlar su nombramiento, hasta el momento en que todos los miembros de la Línea Dorada se retiraran. Y eso sería el día de mañana.

Por fin, todos tomarían su lugar cómo los diez ángeles más importantes y serían reconocidos cómo la nueva Línea Dorada, encargada de traer la paz tanto al Cuarto Cielo, cómo a la tierra.

— Acepto que estoy bastante nervioso. —Haniel, dijo reincorporándose con ayuda de sus manos—. De todos ustedes soy el más joven y si nos ponemos a pensar, el más joven de la actual Línea Dorada, tiene aproximadamente 400 años, cuando yo apenas y llego a los 190 años.

En Busca De Mis AlasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora