"La Partida Parte 1"

POV. Anastasia.

-Ana, no puedo más necesito tu ayuda, me tengo que ir…- dice con la voz entrecortada, definitivamente a estado llorando.

-Kate, cálmate ¿Qué pasa?-

-Eliot…- es lo único que logra artícular.

Mir ira nuevamente va creciendo, estúpida hormonas.- ¿Qué te hizo es perro?- bramó llena de ira.

Ana, no….-

-Kate cálmate, ven a mi casa para hablar tranquilas ¿está bien?- trató de sonar lo más tranquila posible pero en el fondo estoy con una rabia hacie Eliot, ahora que carajos hizo…

-Está bien Ana, en un momento llegó.-

-Tranquila Kate, todo va estar bien, ven a mi casa para hablar tranquilas.-

-Gracias Ana…-

Cuelgo el teléfono, miró hacía las escalera y mierda Christian me mira fijamente, está ¿molesto?- ¿Escuchaste todo?-

Él da un suspiro de frustración, se pasa la mano por su cabello, cierra fuertemente los ojos.- ¿Qué te dije de qué quiero que estés relajada?- me gruñe, mierda si está molesto.- Mierda porqué no puede hacerme caso por una vez en tú vida, sabes que eso le puede hacer daño a mis bebes.- me gruñe mientras se sienta al lado mío con la vista delante.

-Christian es mi amiga, y la voy a apoyar siempre.- le susurro al oído para que se relaja.

-Te dije que no nos íbamos a meter en sus problemas, ellos tienen que solucionarlos solos.- me gruñe.- Cómo nosotros cuando tenemos problemas, lo solucionamos solos los dos, no vamos corriendo a pedirles ayuda, es su matrimonio de ellos dos no nos tenemos que meter, ellos tienen que solucionarlos solos si que tú te metas, tienen que aprender solos a comunicarse, así como nosotros cuando tenemos un problema lo solucionamos hablando.-

Me muerdo suavemente el labio inferior, su mirada se enturbia al ver lo que hago.- Hablando y con una buena sesión de sexo.- le susurró al oído su respiración se entrecorta, pongo mi mano en su muslo lo aprieto suavemente, y voy subiendo poco a poco, estoy a punto de llegar a su entrepierna, él sacude su cabeza y sujeta mi mano y la aparta, ¿qué mierda?, el señor del sexo se ha negado si qué debe estar furioso, mi diosa interior que ya estaba preparada frunce el ceño y da un suspira con exasperación.

-Ana, estoy molesto, si te follo ahorita te podría hacer daño.- dice fríamente.

Mierda y por una extraña razón me excitada, quiero un poco de sexo duro con mi marido.- Yo te puedo ayudar a relajar.- le beso el cuello, él suelta un leve gemido.- ¿Estás relajado?- él solamente niega con la cabeza, mi lengua la subo hasta su quijada, siento su respiración entrecortada.- ¿Ahora?- el niega nuevamente por la cabeza, subo un poco más la lengua hasta llegar a la comisura de sus labios.-¿Ahora?- él vuelve a negar pero se que está menos decidido, le muerdo suavemente sus labios carnosos.- ¿Ahora?-

-A la mierda todo.- me sujeta con sus manos el rostro, y comienza a besarme, un beso lleno de necesidad, el necesita mis labios, mi dios interior sonríe satisfactoriamente mientras se acomoda en su cama, sigue con el beso intenso, abro mi boca dándole acceso a su lengua, que comienza el reconocimiento con la mía, comienza su propia danza de la pasión, mientras Christian baja su mano hasta su pantalón, se baja el cierre dejando libre a su erección, lo miro fijamente a sus ojos grises mientras lo beso, mi mano traviesa que cobra vida propia baja hasta su erección y la aprieta fuertemente, su mirada se enturbian con lujuria pura, seguimos con el beso tan intenso.

Siluetas de Cincuenta Sombras - A. Grey.-¡Lee esta historia GRATIS!