26

― Niall ―susurró Dian contra mi pecho mientras la llevaba cargando por el pasillo―. No es nada.

― Vomitaste, Dian. Y tienes las manos cortadas, necesitas puntadas.

Claire nos abrió la puerta a los dos y llevé a Dian rápidamente a urgencias.

Dian se había caído sobre el cristal roto y sus manos estaban sangrando, además de que había vomitado. No podía creer qué de estar tan bien, ella de repente se pusiera así.

La llevaron a la sala para suturarle las heridas y yo no pude pasar. Me quedé dando vueltas fuera como un loco. No fue hasta 20 minutos después que Dian salió junto con el doctor.

― ¿Q-qué pasó? ―Dian levantó ambas manos vendadas.

― Cayó sobre cristal y tenía varias cortadas pequeñas en ambas manos ―mencionó el doctor.

― Eso lo sé, pero ¿porqué vomitó?

El doctor volteó a ver a Dian con una mirada esperando que Dian le contestara, pero ella miró el suelo. ― Dice ella que no se ha alimentado bien estas semanas ni ha dormido bien. Puede que sea una desconpensación y su cuerpo lo expresa así. No es segura la respuesta, desde que ella no nos permitió hacerle exámenes de sangre.

― ¿Qué? ―pregunté molesto. ― ¿Por qué diablos no? Dian ―mencioné viéndola―, tienes que hacerte esos exámenes.

― No ―contestó rígida. ― Ya te dijo el doctor que lo más probable es que sea la alimentación.

― Pero, Dian, ¿y si es algo más? ¿Y si es una enfermedad de donde estabas?

― Niall, basta ―repuso ella. ― Ya me vendaron, vámonos.

Dian dio varios pasos para salir de la sala de espera.

― Dian, no nos iremos hasta que te hagas esos exámenes ―sentencié.

Claire nos miró a ambos temerosa. ― Niall, podemos convencerla y venir después. No es necesario que lo hagamos ahora.

Le dediqué a la rubia una mirada severa y ella guardó silencio.

Dian cruzó los brazos bajo su pecho. ― Niall, no voy a hacerme esos exámenes.

Dicho esto se apresuró a la salida dando zancadas.

Me quedé estancado en mi lugar sin poder creer lo que acababa de ocurrir, pero segundos después comencé a andar detrás de ella para alcanzarla.

― ¡HEY! Dian ―cuando al fin pude estar a su paso, en el pasillo, la tomé del brazo y la giré. ― ¿Se puede saber a qué se debe tu actitud infantil?

― ¿Infantil? ―rio sarcásticamente.

― Sí. Dios, pensé que habías crecido pero resulta que sigues con los mismos berrinches que hacías cuando te conocí.

― ¡Niall! ―exclamó. ― No puedo creer que me estés diciendo esto.

― ¿Y qué quieres que te diga? ―pregunté desesperado. ― Dian, nadie quiere hacerte esos estúpidos exámenes porque queramos molestarte. Es para saber si estás bien de salud. ¿Qué hay de malo en ello para que no quieras hacerlo?

Los ojos de Dian estaban cristalizados ahora. ― Soy un maldito animal mutante, Niall. ¿Lo recuerdas? ―me quedé congelado. Lo había olvidado. ― No, definitivamente no. La razón por la que no quiero que me examinen es para que esos doctores no encuentren la alteración en mi ADN y el maldito gobierno decida que soy un "peligro para la sociedad" y me encierren lejos de ti, de mi mamá, de Claire y de Theo.

Restore. | Niall Horan.¡Lee esta historia GRATIS!