Al meter la llave dentro de la cerradura, permanece un momento del otro lado de la puerta y medita un par de veces un discurso que ha ensayado durante todo el camino a casa. Pero se ve interrumpida cuando Sochi abre la puerta y la recibe con una sonrisa tan amplia que la hace sentir culpable por perderse con Gojou durante todo el fin de semana.
—¡Hermana! —le dice, saltando a su abrazo.
Kasumi se agacha y lo abraza, después de tantos horrores vividos en los últimos días esto es justamente lo que necesita. Detrás de él, aparece Kano. Tiene un aspecto preocupado, de hecho, ha estado preocupado por ella desde que se marchó con Sochi dejándola sola frente a ese edificio abandonado.
—¿Tienes hambre? —le pregunta repentinamente y ella asiente, a pesar de que ya ha comido con Satoru. Desde el marco de la puerta siente el olor que emana de la cocina y le apena pensar que Kano ha cocinado para ella, cuando jamás lo ha hecho con anterioridad. Kano y Sochi se han acostumbrado a que su hermana les cocine cuando viene de visita, a veces una vez al mes, a veces con suerte una cada tres.
—¿Cocinaste? —pregunta ella, preguntándose si quizá sólo ordenó algo para el desayuno.
—Claro, no podía dejar que la compra que hiciste se desperdiciara... —contesta desinteresadamente, ocultando la verdadera razón.
Kasumi sonríe y se quita los zapatos, deja sus cosas sobre el perchero y busca una muda de ropa antes de unirse a ellos sobre la mesa.
—¿Qué pasó con tu amigo, hermana? —pregunta Sochi luego de beber un plato de sopa.
—¿Amigo? —cuestiona Kasumi, un ligero rubor le mancha las mejillas.
—El que iba a cenar con nosotros.
—Oh... Ito... Es cierto, tengo que llamarlo para disculparme...
Extrañamente, Kano no hace las preguntas más usuales; tales como "¿cómo se veía la maldición?", "¿a cuantas personas mató?", "¿tu lo exorcizaste?". Parece estar inusualmente callado y esto llega a preocuparle. Mientras come, totalmente ensimismado en un cuenco de ramen, Kasumi tira de su mejilla y lo jala en su dirección. Lo escucha quejarse y luego, cuando lo tiene más cerca, pone una mano sobre su frente.
—¿Acaso estás enfermo? —le pregunta inspeccionando su semblante—. Estás muy callado.
—¡Déjame! —replica quitando las manos de Kasumi de su rostro. Al igual que ella, Kano se sonroja—. No es nada, tonta. No me molestes.
—Kano estaba preocupado por ti, Kasumi. Pero le dije que eres fuerte, tu siempre cuidas a los demás.
Al escuchar las palabras de Sochi, el estómago le duele y apenas puede tragar. Si solo él supiera que su padre ha muerto frente a sus ojos...
Vuelve a mirar el rostro abochornado y molesto de su hermano y le sonríe. Le enternece la idea de que, para Sochi, ella es alguien fuerte. Desearía que esto fuera verdad.
—¿Eso es cierto, Kano? ¿Estabas preocupado por tu hermana?
—No molestes, Kasumi... —murmura, esquivando los entusiasmados ojos de su hermana mayor—, Es que... usualmente no tardas tanto en llamar luego de tus misiones.
Ella pierde todo el entusiasmo que le ocasiona saber que él se preocupa por ella.
—Lo siento... prometo que la próxima no tardaré tanto. No quiero que mis pequeños hermanos se preocupen por mí —contesta intentando recuperar el ánimo mientras revuelve su cabello—. Utahime-sensei me dio un par de días libres y planeo gastarlos con ustedes. ¿Qué dicen si vemos unas películas?
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Desencanto
FanfictionMiwa está totalmente enceguecida por su sensei Gojou Satoru y luego de un vergonzoso encuentro sus sueños están a punto de hacerse realidad, pero no es lo que esperaba.
