Capítulo dos: Lucas Andrews

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POV de Amanda

-¿Quieres bailar?- me preguntó Matt y di un sorbo más de mi agua antes de seguirlo hasta lo que supuestamente era la pista de baile.
Apenas habíamos comenzado cuando escuché a Liv y a Jazmín detrás mio, a quienes no veía desde que me fui del entrenamiento.

Le di la espalda a Matt y alzé una ceja en dirección de ambas.

-Lo sentimos- comenzó Liv.

-No debímos actuar así.

-Perdónanos.

Y esta vez tenían razón de que no era mi culpa. No me quedaba otra opción que perdonarlas, de nada me serviría lo contrario más que para perder el tiempo. -No hay problema.

Sonrieron triunfantes.
-¿Cerveza?- me ofreció Liv.

-Tengo agua. Sabes que no bebo.

Se alsó de hombros y comenzó a bailar, seguida por Jazmín, quien acababa dd notar que traía una botella der cerveza en la mano.
Recordé que Matt seguía detrás mio, asique volteé y me disculpé con el. Me dijo que no había problema asique seguimos bailando, pero al rato me aburrí y el comenzaba a tratar de seducirme asique me excusé diciendo que iba a servirme más agua y salí al patio para tomar aire por unos minutos y descansar.

Al salir de la fiesta Liv y yo esperábamos frente a la casa a mi chofer, quien dejaría a ella en su casa y luego iría a la mía. Yo miraba hacia unis árobles en el fondo mientras Liv parloteaba sobre algo.

-...y con Damian- la alcanzé a escuchar y volteé a verla confundida. Estaba cansada.

-¿Eh?

-¿Siquiera me estás escuchando?

Negué con la cabeza, avergonzada. Pero ella en vez de molestarse, me sonrió.
-Está bien, debí de haberte llamado la atención.

Me contuve en que se me escapara un gruñido. Presioné mis puños a los lados de mi cuerpo.
Siempre era culpa de los demás. Nunca de la señorita perfecta.
Tomé una larga bocanada del aire fresco de la noche. Agradecí traer chaqueta puesta.
-¿Que decías?- le pregunté con una forzada sonrisa.

-Que bailaste con Matt, Chad, Ethan, Pablo y Demian...además el no te quitó los ojos de encima en toda la fiesta- se rió, orgullosa de llevar la cuenta de cada detalle o cosa que yo hacía y ella registraba para luego alardear como si me importara.

-Como sea. Menos mal que Mike no vino.

-

Al día siguiente cuando era hora de descanso durante la práctica de porristas, me acerqué ala banca para tomar agua y vi al mismo chivo sentado en las gradas haciendo tarea.

-¡Lo hicuste muy bien hoy!- Eva se me acercó para tomar agua ella también.

-Buen trabajo, Amy- escuché a otra de las chicas.

Suspiré frustrada y decidí acercarme al chico con tal de evitar a las demás. Además, yo no era nada tímida y se puede decir que extrovertida, además de popular, asique no debería ser problema para mí.
Comenzé a subir las gradas y al pasar junto a unos chicos me silvaron.
-Ese uniforme te queda de maravilla- me dijo uno guiñándome un ojo, al que pude identificar como Bob. Sus compañeros rieron, pero todos se callaron cuando los fulminé con la mirada. Sabían bien que yo no me iba a dejar molestar sin que recibieran su merecido y que era mejor parar.

Seguí subiendo y por fin llegué junto al chico, y me lo quede mirando, a ver si daba cuenta de mi presencia. Observe su cabello despeinado y como movía las manos con agilidad mientras resolvía ecuaciones.
Como seguía sin darse cuenta de que estaba junto a él, decidí hablar.

-Hola.

Algo sobresaltado por la interrupción, miró hacia arriba desde su asiento y le sonreí.

-H-hola- dudó.

Me senté a su lado, a pesar de que se veía algo incómodo. Normalmente los chicos trataban de coquetear conmigo y acercarse más, pero el se apartó un poco.
Sus grandes ojos café oscuro escondidos detrás de sus gafas me observaban, y sobre estos sus gruesas cejas estaban arqueadas. Tenía una nariz perfecta y respingada, y labios gruesos.

-Oye, ¿tú no eres el chico que se sienta atrás todas las clases?

Didó un momemto y luego asintió lentamente.

-Por cierto, soy Amy. Amanda Stalks.

Me dio una sonrisa tímida, la cual lo hizo ver adorable.
-Lucas Andrews.

Iba a volver a hablarle cuando me llamaron desde abajo.
-¡Amy!

Dejé escapar un suspiro.
-Debo irme. Adiós, Lucas. Nos vemos- le dije levantándome y acomodando mi falda.

Asintió.
Al parecer no era un chico de palabra, pero igual había algo en el que me hacía querer comocerlo.

Le di una última mirada y volteé para bajar por las gradas. Al volver apasar junto a los chicos, me hablaron.
-¿Qué hacías lerdiendo el tiempo con ese nerd?

-Nada que les incumba- espeté y seguí de largo.

-

Al llegar a mi casa más tarde, mi madre estaba jugando golf con sus amigas y mi padre seguía en el trabajo. Saludé a Nora y agarré una manzana para luego ir a la sala y encender la tele. Vi dos capítulos seguidos de mi serie favorita: Criminal Minds, aprovechando que no había nadie para regañarme que era de acción y nada digna de una señorita y ese tipo de porquería.
Luego subí a mi cuarto, me di una ducha y me puse mi pijama, el cual consistía en una camiseta gris de hombre y unos shorts cortos; otra cosa que mi madre detestaba. Ella siempre me compraba camisones y conjuntos de seda, pero a mí no me gustaban y ni los tocaba.

Lo mismo era con el resto de mi armario. Me compraban cosas caras y de marcas exóticas y reconocidas, lo "mejor" en zapatos, ropa, accesorios y hasta ropa interior.
Para mi familia era importantísimo siempre lucir bien y dar una buena impresión, y eso antes me gustaba.

Me encantaba de pequeña ser tratada como princesa y vestir elegante y sofisticado, pero ahora lo detestaba.
Pero no tenía otra opción, a menos que quisiera soportar sermones y demás.

Prefería poder vestirme más simple, más básico y más cómodo.

Tomé mi pelo en un moño desprdenado y comenzé a bajar las escaleras cuando tocaron el timbre.
Me quede en la gran escalera de mármol mirando mientras una de las mucamas abría. Habló con quienquiera que fuera antes de juntar la puerta y acercarse hacia mí.

-Señorita, el caballero Mike está aquí para verla.

-Dile que se vaya- le respondí. -Y que no vuelva.

Ella asintió y volvió hacia la puerta. Escuché cómo le decía a Mike que se fuera y el se quejaba. Insistió por un rato pero luego la mucama le cerró la puerta.

Bajé el resto de las escaleras y entré en la cocima, donde cené con Nora mientras me contaba sobre ina telenovela que estaba viendo. Le hablé sobre los capítulos de Criminal Minds que había visto horas antes y luego le agradecí la comida y subí a mi habitación.

Me lavé los dientes y me recosté sobre mi cama a escuchar música, y sin darme cuenta me quedé dormida sin haberme metido bajo las sábanas.

Él Es Un Nerd [EDITANDO]¡Lee esta historia GRATIS!