—¿No estabas en Tateyama?
La pregunta lo deja con la boca abierta. De hecho, hace cinco minutos estaba en Tateyama, pero luego de recibir una llamada de un alterado Ito Noboyuki, decidió volver inmediatamente, abusando un poco de su técnica de teletransportación.
Kasumi se ha enfrentado sola a un usuario de maldiciones y no ha salido bien librada. Probablemente está viva de puro milagro, el milagro llámese Nanami Kento.
La sensación es incómoda, siempre lo ha sido. La idea de proteger, de cuidar a los demás, no es lo suyo... Aunque como sensei ya se ha medio-acostumbrado. Y por un instante se pregunta si Kasumi habrá usado sus palabras como detonante para asumir este reto que obviamente estaba por sobre sus habilidades.
—Volví temprano, ¿qué haces fumando?
Ieiri Shoko esboza una ligera sonrisa, con los ojos siempre cansados, y mira el cigarrillo que tiene encendido entre los dedos.
—Cierto... La verdad es que mientras más tiempo sin fumar, el siguiente sabe terrible. Pero tiene un efecto agradable.
Apaga el cigarrillo contra la puerta de metal y luego entra a la habitación y arroja la colilla dentro de un cesto. Satoru la sigue, mira dentro de la habitación con camas de hospital de lado a lado y no la encuentra.
—¿Querías hablar con la estudiante de Kioto? Se ha ido a dormir, estaba cansada. Deberías esperar a la mañana, aunque Nanami ya debe haber enviado un reporte. Es rápido con esas cosas.
—Claro...
—Oye, ¿estás preocupado, Satoru? —Ieiri se da cuenta, por la forma en la que la venda se mueve sobre su rostro, que ha levantado las cejas como si estuviera sorprendido por su pregunta—. Otro usuario de maldiciones... —completa cuando no recibe respuesta.
—Ah, eso, sí. Es... extraño. Shoko... tengo algo que hacer.
Por supuesto, Satoru no esperará hasta la mañana para ver a Kasumi. Aunque esté muerta de sueño, tiene que saber lo que ha pasado y camina al templo en el ala Este, donde generalmente se hospedan los invitados. Deambula por los alrededores, encorvado, con las manos en los bolsillos, mirando constantemente por encima de su hombro, meterse a su dormitorio en medio de la noche no es algo que se pueda explicar con facilidad.
—¿Kasumi? —susurra junto a una puerta debajo de la cual se cuela un halo de luz cálida. Desliza la puerta arrastrándola con sus dedos largos y ve el bulto que yace sobre la cama. Vuelve a revisar los alrededores y cierra la puerta detrás de sí.
Repite su nombre suavemente y ella se despierta sobre saltada. Pero el pavor de sus ojos azules desaparece tan rápido como su pupila se posa sobre él; sobre su cálida sonrisa. Satoru está sentado sobre la cama, a su lado.
—Satoru-san, ¿qué haces aquí?
—Acabo de llegar, Ito me contó lo que pasó. Bueno, algo parecido... ese chico habla demasiado rápido cuando está nervioso. ¿Cómo te encuentras?
—Bien, aunque creo que me quedará una cicatriz en la pierna... Satoru, creo que el usuario de maldiciones estaba buscando algo en la escuela, igual que la maldición...
Satoru se sonríe, Kasumi no tarda nada en comenzar a hablar sobre lo que sucedió a pesar de que parece estar tan cansada.
—Mamuru... No tengo idea de quién sea.
—Su técnica... creo que era la manipulación de cabellos —Kasumi levanta la vista hacia él—. Quería llevarse mi cabello, dijo que haría un arma con él... De hecho, también mencionó una escalera.
ESTÁS LEYENDO
Desencanto
FanfictionMiwa está totalmente enceguecida por su sensei Gojou Satoru y luego de un vergonzoso encuentro sus sueños están a punto de hacerse realidad, pero no es lo que esperaba.
