Capítulo 13: El cabello maldito

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Los estudiantes no tardan en notar que el sensei no se ve como siempre, no está enfocado en todo el sushi que ha comprado para celebrar que todos han cumplido sus misiones exitosamente y que, por fin, después de semanas, pueden darse el lujo de comer todos juntos. Tiene los ojos pendientes en el teléfono, como si estuviera esperando algo. Usa sus ashi para tomar un takkamaki, lo baña en salsa y se lo mete a la boca, luego mira el teléfono. Luego hace lo mismo con un onigiri, lo moja en salsa de soja, se lo traga y mira el smartphone otra vez.

—¡Sensei! —le grita Itadori y estira el cuello—, ¿qué está mirando tanto?

Gojou usa su largo brazo para apartarlo de la vista de su estudiante.

—Cosas de adultos, Yuuji-kun. ¡Come o no tendrás postre!

—Ohh... —se escucha en el aire.

—¿Será una chica? —pregunta Nobara.

—Puede ser un hombre —agrega Megumi.

—¡¿Por qué no puede ser un panda?! —pregunta Panda con exagerada exaltación y luego vuelve a bajar la voz—. Me excedí, ¿cierto?

—Salmón.

—¡No tienen respeto por su sensei! ¡Nadie comerá postre hoy!

—¡Ahh! ¡Pero sensei! —gimotea Yuuji.

El timbre del móvil suena, Maki toma el celular antes de que Gojou pueda hacer algo al respecto y todos se voltean escandalizados al ver el estado de desesperación de sus sensei por recuperar el móvil. Su soda cae sobre la mesa e Inumaku se apresura a arrojar una servilleta.

Nobara y Maki ven la imagen que ha llegado, la ven y gritan.

—¡Depravado! —grita Nobara.

—¡¿Cómo puedes hacer esas cosas en la mesa?! ¿¡Frente a tus alumnos?!

—¡¿Qué es?! ¡¿Qué es?! —pregunta Itadori, girando el rostro de una muchacha hacia la otra.

—Tuna mayo.

—No, ustedes no pueden verlo —contesta Maki y le devuelve el celular a Gojou, arrojándoselo descuidadamente—, son muy jóvenes para estas cosas...

—Y tú mejor quédate callado —le dice Gojou a Ito, quien no ha soltado palabra en toda la noche.

Nadie podría saber que él estaba sufriendo un infarto. Uno creería que está bien desactivar la técnica del infinito cuando se está en compañía de sus estudiantes, sin embargo, desde que Kasumi anunció que se daría una ducha luego de haber pasado toda la tarde entrenando con Kamo, y él usó una técnica clásica, tan básica y aburrida que pensó que no tendría oportunidad, ha estado esperando esta foto desde hace treinta minutos.

'¿Puedo ver?'

'Está bien.'

Gojou guarda el celular y pone su palma fría sobre su frente. Kasumi se ha recogido el cabello para tomar una foto de sí misma envuelta en una toalla y ha sido lo suficientemente cauta como para no dejar que se vea su rostro. Suspira aliviado, casi muere hace un instante y aunque siempre le ha agradado la adrenalina, esta no es la forma de activarle los motores.

Suspira y se ríe, casi lo atrapan.

En Kioto, Kasumi ve la foto que ha enviado. El corazón está a punto de salírsele del pecho, Gojou nunca sabrá la lucha y el valor que le ha tomado a Kasumi no solo enviar esa foto, sino también tomarla.

Aun está envuelta en esa toalla, sentada sobre la cama mirando el estado de conexión de Gojou.

'Muy lindo,' contesta rápidamente.

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