Capitulo dieciocho - Mentiras

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Día dos sin salir de mi casa, sin hablar con nadie, sin comer, y sin salir de mi cama. No he ido a clases, le pedí a mi madre que enviara un comunicado diciendo que me encontraba enferma, luego de tanto rogarle aceptó. Seguía sintiéndome triste y decepcionada, esos sentimientos aún no han abandonado mi pecho, seguían allí latente, y cada vez que recordaba la noche pasada mi corazón se estrujaba y daba un vuelco.

¿Por qué cuando todo comienza a ir bien vuelve a derrumbarse?

Me encontraba sumida en una oscuridad profunda, y no exagero, porque además de sentirme mal por culpa de Luke me sentía mal por todas las cosas malas que he pasado.

Un sin fin de palabras apabullaban mi cabeza, todas a una misma vez, todas aturdiéndome.

Despertar y sentirte anclada y sola en mitad de la nada, sabiendo que aun que quieras gritar nadie te va a escuchar, sabiendo que con cada lagrima que derramas solo se suma una gota más al inmenso mar que me rodea y que terminará por ahogarme sin que nadie me venga a rescatar. No poder detenerse a respirar, por miedo a no poder continuar después, por temor a que el miedo esta vez pueda más que yo.

Estoy cansada de pasar por éstos momentos, ¿por qué el ser humano no es lo suficientemente valiente para afrontar y arriesgar?, ¿por qué después de darlo todo, por qué después de perdonar todo, en el punto clave me descubro siempre sola y desprotegida?, y añoro tu mano junto a la mía, aunque esté dolida no dejo de pensar en lo bien que se sentían sus besos, y sus caricias.

Me gustaría regresar el tiempo atrás, hacer que mis palabras te alcancen para así volver a sentirte, pero siempre me callo, siempre tengo que sonreír, siempre tengo permanecer en pie, y aquí sigo inquebrantable soportando el mareaje de dolor que me azota cada vez con más fuerza.

Me pregunto si podrán ver todo el dolor que se esconde dentro de mi al mirarme a los ojos, me pregunto si realmente sabrán lo asustada que me siento.

Escucho golpes en la puerta y no respondo.

Luego la voz de mi madre penetra mis oídos.

—Alice, te he traído algo de comer, por favor come, hace dos días no lo haces y no has salido de tu habitación, abre la puerta cariño por favor.

Suspiro rendida, hago a un lado las mantas y voy a la puerta, giro la llave en la cerradura y abro. Sigo callada esperando que mi madre vuelva a hablar.

—Llamé a Ashton para que venga cariño.

—N-no tendrías que haberlo hecho mamá, Ashton está estudiando, sólo ya se me pasara —digo con mi voz temblorosa. No he dejado de llorar en dos días, y solamente me he levantado a beber algo, ir al baño y asearme.

—Sólo pensé que sería una buena idea, él es el único que puede hacerte reír en momentos así.

—Travis también, pero aún así no quiero ver a nadie —ella frunció su seño— dile por favor que no venga mamá, miéntele, inventale algo.

—Bien —suspiró— Clhoe ha llamado, me dijo que no le has respondido ningún mensaje, te manda saludos —asiento— Luke ha llamado también y le he dicho que no querías saber nada con él, me pidió que te diga que lo siente.

Un nudo se instala en mi garganta y hago el mayor esfuerzo por tragar, no quería volver a llorar, creo que ya no me quedaban más lágrimas, mis lagrimales se gastarán de tanto que lloro.

—Mamá, ¿por qué? Le confíe todo y me falló, ¿por qué las personas que más quiero siempre me defraudan? —musito y ella me abraza, y no demoro en derrumbarme nuevamente. Las lágrimas caen y se funden en mi boca, algunas solo caen en la camisa de mamá.

A punto de caer¡Lee esta historia GRATIS!