37. Tatuajes

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CAPÍTULO 37.

-¡Sólo un poco más! -Evan extiende su vaso vació al chico de la barra y este lo observa con un gesto aburrido, ya había perdido la cuenta de todas las veces que le había rellenado el vaso-

-Creo que ya fue suficiente -lo observé divertida-

-Nunca es suficiente -se acercó a mis labios y me dio un beso corto-

-El Evan que conocí no estaría muy orgulloso de ti -dije levantando una ceja-

-Pues que se joda -el chico le sirvió más de lo que sea que estaba bebiendo- 

Estaba muy ebrio, y no lo negaré, yo también lo estaba. Habíamos venido a un bar con nuestros amigos solo a "compartir" por un momento ya que hace días que no nos veíamos,  y todo se salió de control, ya ni siquiera sé en que parte del lugar estaban los chicos. Pero probablemente estaban por ahí bailando o besándose en la oscuridad.

-¡Se me acaba de ocurrir una excelente idea! -exclamó Evan mientras me observaba emocionado-

-¿Qué cosa? -pregunté con curiosidad-

Apenas lo oía, la música estaba muy fuerte.

-Debemos tatuarnos.

-¿Qué?

¿Acaso escuché bien?

-Que debemos tatuarnos, siempre he querido hacerlo -se levantó de su asiento- ¡Vamos!

-¿Y debe ser ahora?, ¿No puedes esperar a estar sobrio, o a que sea de día?

-¡No, debe ser ahora! -me tomó del brazo-

-¿Pero por qué ahora? -me detuve en mi lugar-

-Porque tengo dinero y estoy ebrio -sonrió-

Lo observé con el ceño fruncido -Si lo haces así, mañana te arrepentirás.

-No lo haré -volvió a tomarme del brazo para sacarme del lugar-

-Evan... piénsalo bien. 

-Ya lo hice, estoy seguro -me observó impaciente-

-¿Y qué piensas hacerte? -me crucé de brazos-

-Ya verás.

Evan pidió un taxi y en menos de quince minutos estábamos entrando a un estudio de tatuajes. ¿Por qué los estudios de tatuajes abrían hasta tarde?

Oh, claro. Por los ebrios que se les ocurría tatuarse después de fiestas. 

Evan es uno de esos. 

Entramos al lugar y habían dos chicos de contextura grande y que estaban tatuados hasta el cuello, el lugar era grande y habían dos camillas con los elementos que utilizan, un espejo enorme en la pared de al fondo, unos sillones de cuero negro, y las paredes estaban tapizadas con diseños y letreros neón. 

Los chicos nos quedaron observando extrañados y luego uno de ellos se acercó a nosotros. Evan de inmediato dijo que quería tatuarse, lo cual era obvio, por algo estábamos aquí.  

-Bien, puedes ver los diseños que tenemos en la pared -dijo el chico, el cual tenía el cabello negro, combinando con sus tatuajes-

-No es necesario, ya sé que quiero hacerme -Evan dijo decidido-

-Sígueme entonces.

Ambos fueron hasta una camilla en donde Evan se recostó y comenzaron a hablar sobre el diseño, lugar y tamaño. Mientras tanto yo me puse a caminar por el lugar y me quedé observando los diseños que estaban en la enorme pared, iba recorriendo con la mirada cada uno de estos hasta que uno me llamó particularmente la atención.

Aprendiendo a amarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora