36. Halloween

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CAPÍTULO 36.

-¿Me ayudas a ponerme mis alas? -le pregunté a Celeste que estaba recostada en mi cama, al lado de mis alas-

-Eso sonó muy extraño -rió-

Se levantó de la cama y tomó las alas blancas para luego deslizarla por mis brazos y acomodarlas en su lugar.

-Creo que este disfraz es algo irónico para ti -dijo con el ceño fruncido-

Golpee su brazo -No seas pesada.

-Yo solo decía.

Acomodé mi vestido blanco y mi cabello por última vez y por fin después de horas ya estábamos listas. Celeste iba disfrazada de Alicia en el país de las maravillas, pero claro versión "sexy" y cubierta de sangre falsa. Era una rara combinación.

Con Evan nos habíamos puesto de acuerdo en llevar un disfraz conjunto, así que él era el diablo y yo el ángel. La verdad, estaba ansiosa por verlo vestido de diablo. De solo imaginarlo mi estomago daba mil vueltas.

Evan y Hugo pasaron por nosotras y cuando nos avisaron que estaban afuera prácticamente corrimos escalera abajo, estábamos algo emocionadas. Salimos por la puerta y ambas quedamos tiesas y mirando en shock. No es exageración, pero nuestros novios se veían increíbles. Hugo estaba disfrazado de dios griego dejando a la vista su cuerpo tonificado y Evan iba todo de negro, pero con un corbatín rojo y por supuesto los cachos de diablo.

Aún se me hace extraño llamarlo novio, pero la verdad, me encanta.

-La verdad ya no quiero ir, deberíamos irnos directo a la habitación -dijo Celeste acercándose a Hugo y tomándolo por el cuello-

Los tres reímos y negamos con la cabeza. -Nunca pensé que sería seducida por un diablo -Evan deslizó sus brazos por mi cintura-

-Creo que es hora de corromper a un lindo angelito -dijo él con una sonrisa para luego juntar sus labios con los míos-

Minutos después estábamos fuera de una enorme casa, la fiesta la había organizado un chico de la clase de Evan y había invitado a toda la facultad, así que el lugar estaba repleto de personas, o mejor dicho de brujas, piratas, payasos, esqueletos, etc.

En el jardín delantero ya había una gran cantidad de gente fumando, dentro de la casa unos pocos bebiendo y bailando y en el patio trasero el resto jugando a retos de beber, o billar. La música resonaba por todo el lugar y había una enorme mesa con diversos tipos de tragos. Fuimos directo hacía allí y nos servimos en vasos de plástico rojos.

Celeste y Hugo se alejaron para ir a bailar y con Evan nos quedamos acurrucados en un sofá mientras bebíamos.

-¿Te he dicho lo hermosa que eres? -me preguntó Evan mientras jugaba con un mechón de mi cabello-

Sonreí ante su pregunta -Mh... creo que no lo suficiente.

-Pues, eres muy hermosa -dijo muy cerca de mi-

Sus ojos miel brillaban y su cabello rubio relucía más que nunca, creo que nunca me cansaré de admirarlo. Lo tomé por la nuca y lo acerqué hasta mis labios, estos se rozaron y estuvimos tentándonos unos minutos hasta que no aguanté más y corté la distancia entre nosotros, sus labios estaban húmedos y sabían a alcohol, mordí su labio con suavidad y el gruño mientras apitaba mi cintura con fuerza.

-Este vestido se te ve asombroso, pero en este momento no sabes cuanto me está molestando Amanda -dijo separándose de mí y su mirada de oscureció-

-Estoy ansiosa porque me lo arranques -dije en un susurro cerca de su oído y me levanté del sillón- Vamos a bailar, Evansss.

Estuvimos como una hora bailando y sirviéndonos cada vez que el líquido de nuestros vasos se acababa Celeste ya se veía bastante animada, o mejor dicho, bastante ebria.

Aprendiendo a amarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora