Hubiera imaginado que, teniendo tanto trabajo, no hubiera tenido tiempo de pensarlo. Pero, a pesar de tener que completar tareas atrasadas de Mai hasta horas de la madrugada, no logra dejar de mirar su celular de reojo y espera un mensaje que nunca llega.
Kasumi pierde por completo la esperanza.
Mai ya le había mentido en una ocasión, aquella vez que le aseguró que Maki era alguien débil, y aquello le había servido para continuar convenciéndose de que seguramente el caso de Gojo era igual.
Tristemente, la realidad habla por sí sola y en algún momento deja de esperar ver un mensaje suyo aparecer sobre la pantalla de su móvil y se abstiene de ver su última conexión.
Y le duele.
Miwa lleva días sufriendo aquella ausencia en silencio, avergonzada incluso de haberse prestado a un juego tan obsceno. Por ello, no tiene el valor de contarle absolutamente nada a Mai, no quiere escuchar sus burlas, no quiere humillarse más de lo que ya lo ha hecho.
En medio de la noche sale de su habitación hacia el comedor y se prepara una taza de café para luego terminar la tarea de matemáticas de Mai. Se sirve una taza y se sienta en una de las solitarias mesas de madera contra la pared. Mira superficialmente sus redes sociales, las fotos de algunos de sus antiguos amigos en el instituto al que asistía le llaman la atención. Se sonríe, se ven felices mientras organizan un evento escolar y por un momento hecha de menos su antigua vida.
Pasos lentos rechinan la madera del suelo y Kasumi levanta la vista para ver a Momo entrando, viste un largo pijama y trae el cabello suelto hasta la cintura.
—¿Tampoco podías dormir? —le pregunta asomándose por el marco de la puerta.
—Algo así...
La muchacha llega para prepararse una taza de leche caliente y vuelve para sentarse frente a ella. Frunce el entrecejo tan ligeramente que a penas se nota, mira la taza de café de Miwa y luego alza la vista para ver sus ojos cansados. Kasumi no lo nota, sigue deslizando un dedo sobre la pantalla de su móvil mirando desinteresadamente un montón de fotos.
—¿Sigues esperando que te escriba?
Su repentina pregunta toma a Miwa completamente por sorpresa. Observa su gesto adusto y abre sus ojos cansados sobre ella. Se lo ha dicho con tanta calma que se siente descubierta, abre la boca, pero no logra articular palabra.
—Has estado mirando ese aparato toda la semana, quien sea que sea evidentemente no está interesado.
El corazón de Kasumi se hunde sobre su pecho. Realmente todos se han dado cuenta excepto ella. Su gesto se vuelve angustia.
—Creí que le gustaba... —contesta ella, finalmente dejando salir algo de la amargura que la aqueja.
—Los hombres son una porquería. Siempre te dirán lo que quieres oír para obtener lo que ellos quieren.
—¿Y si no lo obtienen?
Miwa hace esa pregunta con un nudo apretándole la garganta. Se ruboriza súbitamente y evita su mirada, volviendo a sumergirse en su taza de café.
—Al menos conservaste tu dignidad. ¿Hubieras preferido darle lo que quería y que luego te lance una bomba de humo?
—Supongo que no...
La sonrisa forzada de Miwa no parece afectar en lo más mínimo el rostro inexpresivo de Momo.
—¿Estás bien? —le pregunta repentinamente luego de un momento de silencio.
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Desencanto
FanfictionMiwa está totalmente enceguecida por su sensei Gojou Satoru y luego de un vergonzoso encuentro sus sueños están a punto de hacerse realidad, pero no es lo que esperaba.
