Las personas excepcionales deben estar naturalmente atraídas a otras personas excepcionales. Naturalmente, alguien como Gojou Satoru jamás podría fijarse en alguien tan mediocre como Miwa Kasumi. Eso es lo que ella piensa mientras escucha la voz de Utahime resonando sobre las paredes del templo. Probablemente exacerbada por algún comentario de su más reciente invitado.
Alguien como Gojo-sensei sólo podría sentirse atraído por una mujer tan excepcional como Utahime.
Pero este hecho no la perturba demasiado, lo sabe con la misma seguridad que tienen las ciencias exactas. Es solo natural.
Después de darse una ducha casi no se atrevió a salir de su habitación, temiendo volver a encontrarlo y que fuera tan indiscreto como para continuar indagando sobre aquel vergonzoso sueño que había tenido.
La recurrencia de esos pensamientos era abrumadora y se intensificaban cada vez que sabía que él estaba a punto de llegar.
Lo cual la hace sentir una pervertida de primera.
Su vida académica no tiene nada de sobresaliente, ahora la personal también había llegado al ridículo.
Lo mejor que podía hacer por sí misma en este momento fatídico era tomar una bebida caliente, nada remediaría la situación y ya se terminó hace un tiempo su reserva de golosinas.
Una vez en el comedor se encuentra con Mai y Momo, unas cuantas bolsas de compra las rodean.
—¡Vaya! ¡Qué lindo!
Miwa se sonroja de sólo ver las faldas y blusas que las chicas compraron en su ausencia.
—Podrías haberte comprado algo si no fueras tan tacaña -le dice Mai, sacando de su boca una pequeña paleta.
—No soy tacaña... solo estoy ahorrando.
Momo y Mai se ríen, se ríen mucho de hecho. Y aunque a Miwa le molesta un poco ser casi siempre el motivo de una que otra burla, fuerza una sonrisa y lo deja pasar. Se prepara una taza de té y se sienta a su lado. Las escucha hablar sobre su tarde y omite aquel vergonzoso momento que acababa de vivir junto a Gojou Satoru. A ellas tampoco parece agradarle su querido sensei y, si bien son compañeras hace mucho tiempo, jamás llegaron a compartir intimidades. Termina su bebida caliente y las tres se retiran, las muchachas a acomodar su ropa nueva y ella a seguir sus estudios.
Esta es la primera ocasión en la que activamente busca evitarlo. Camina con cautela por los pasillos al momento de retomar sus actividades y, luego de unas horas, baja la guardia. Generalmente él no pasa demasiado tiempo en la Academia así que se siente casi aliviada.
—¡Miwa! -escucha a través del campo de arquería al que acaba de llegar. La voz de Utahime llega desde lejos y al darse media vuelta se encuentra a sí misma totalmente congelada. Su pulso se detiene cuando vuelve a verlo junto a ella, sonriendo. Utahime-sensei alza una mano en su dirección y no le queda más remedio que caminar hacia ellos, hacia Gojou.
—¡Sensei! —vocifera con extraña convicción y les rinde a ambos una reverencia hermética de la que no se atreve a levantarse, porque tendría que verlo a él a la cara.
—Gojou se quedará un par de días con nosotros. Un estudiante vendrá desde Fukuoka y lo esperará aquí. Por favor, acompañalo al templo en el ala norte y ayudalo a acomodarse en alguna habitación libre. Asístelo en lo que necesite.
—Huh, Utahime, ¿estás intentando deshacerte de mí? —interrumpe Gojou en un tono divertido pero Miwa no siente ganas de echarse a reír. Al contrario, está a punto de hiperventilar.
ESTÁS LEYENDO
Desencanto
FanfictionMiwa está totalmente enceguecida por su sensei Gojou Satoru y luego de un vergonzoso encuentro sus sueños están a punto de hacerse realidad, pero no es lo que esperaba.
