Parte 1

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Mientras sus ojos se paseaban por la estancia, no pudo evitar, que se detuvieran sobre su marido, quien hablaba animadamente con su hermano Henry. Noah tenía que admitir, que de todos los hombres que había dentro de su casa, incluido su cuñado, su marido Dong Hae, era el más guapo y atractivo.

—Oye —Susurro su amiga Brenda, dándole un ligero  golpe en el brazo— No te lo van a robar, deja de cuidarlo —Noah la miro, intentando sonreír.

—Supongo —Contesto secamente.

—Tengo que admitir que te tengo envidia, Noah —Confeso— Peter mi marido no se compara con el tuyo —Admitió mientras hacia un gesto de desagrado.

—Pero te quiere… y te es fiel.

—Eso creo y más le vale que sea así, porque donde me entere que me puso los cuernos o que si quiera lo ha pensado, no se la acaba.

— ¿En serio? —Pregunto con interés Noah.

—Claro, él y la fulana o fulanas, se arrepentirían de haber nacido —Esbozo una ligera sonrisa y asintiendo, imaginando la escena.

—Te creo, creo que yo no podría… —Murmuro quedo— Ahora vuelvo —Se disculpó y se encamino hacia la cocina.

¤

Hae se dejó caer sobre la cama, desabotonando el cuello de su camisa. Había sido una cena bastante amena, pero agotadora como todas las que organizaba su mujer. Ella se quedó rezagada, observándolo desde el marco de la puerta, mientras hacía girar la argolla de bodas que llevaba en el dedo.

—Estoy muerto —Se quejó, soltando los puños de la camisa, aun de espaldas a ella, que seguía mirándolo con detenimiento— Seguro mañana Eric querrá matarme por dejarlo solo con los socios, pero bueno, querías que asistiera ¿No? ¿Ahora estas contenta? —Pregunto con un poco de reproche en la voz. Noah avanzo un par de pasos, mientras se sacaba el anillo del dedo.

—Quiero el divorcio —Dijo con voz segura, mientras arrojaba el anillo sobre la cama, justo a un lado de donde estaba él. Hae se giró como en cámara lenta y observo el rostro de su mujer en busca de indicios que le confirmaran que aquello no era más que un chiste o una mala broma.

Sin embargo, su expresión era seria y su mirada fría. Antes de que pudiera decir algo, ella se dio media vuelta y se alejó rumbo a las escaleras. Le tomo unos segundos a Hae, asimilar lo que acababa de escuchar y ponerse en pie para ir detrás ella. No obstante, fueron suficientes para que ella llegara a la calle y abordara el auto que la esperaba. Con el corazón saliéndosele del pecho, Hae llego al borde de la acera y vio cómo se alejaba el auto, con su mujer dentro. Mientras sostenía en la mano aquel anillo que al pie del altar había colocado sobre su dedo. ¿Qué era lo que había pasado? ¿Qué había sido eso? ¿Hablaba enserio? ¿Quería el divorcio? No podía entender, parecía algo irreal ¿Por qué?

—Lo lamento —Aseguro Peter, mientras se acomodaba en el sillón, frente a su amigo y le mostraba la petición de divorcio, que según le habían dicho, hacia unas semanas Noah había solicitado ante el tribunal.

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