POV. Anastasia....

Estoy en el auto camino a la Escala  con Christian sentado a mi lado, agarrándome fuertemente la mano, y con mi cabeza recostada en su pecho, hemos dejado a los niños nuevamente con su abuela, me siento un poco mal pues son dos sábados casi seguidos que se queda con ella, pero sé que le encanta cuidarlos... Christian me ha dicho que me tiene una sorpresa en el cuarto rojo del dolor, estoy desesperada por saber de qué se trata, mi diosa interior ya está lista echada en su cama preparada con solamente unas bragas negras de encaje..

Taylor estaciona el auto, y Christian y yo nos dirigimos al ascensor, adentro siento esa corriente eléctrica que nos recorre el cuerpo siempre que estamos en un lugar cerrado, él me brinda una de sus hermosas sonrisas a lo Christian Grey, no sé como mierda se controla tanto, al fín se abre la puerta del ascensor terminado con está tortura tan placentera, mierda mi entrepierna ya está totalmente húmeda.

Entramos y todo el departamento sigue igual que antes, sin un rastro de polvo, seguramente Christian manda a alguien a limpiarlo todo..

-¿Lista para tu sorpresa señora Grey?.- me pregunta con una sonrisa que también conozco, y sea lo que sea mi sorpresa me va encantar.

-Por su puesto señor Grey.- le contesto coquetamente, mientras me muerdo el labio inferior apropósito, su mirada se enturbia, y da un leve suspiro.

-Acabemos con está tortura.- me muerde delicadamente el labio inferior, haciendo que deje de morderlo, mierda me siento aún más húmeda.- Vamos que ya quiero estar dentro de tí.- me jala hacía las escaleras.

Agarra las llaves, y se pone adelante del cuarto rojo del dolor, abre la puerta, y me extiende la mano para que pase primero, todo sigue igual que siempre, el mismo olor, la cama que me excita tanto, mierda estoy totalmente excitada... Pero ¿cuál es la sorpresa?.

Y como si hubiera leído mi mente, se coloca delante de mí, lo miro directamente a los ojos y veo pura diversión en aquello ojos grises, responde a mi pregunta no formulada..- La sorpresa soy yo.- dice con diversión, y no entiendo a que se refiere, lo miro con confusión.- Te voy a ceder el control nena, hazme lo que quieras.- me dice guiñándome un ojo.

Mierda no lo puedo creer, como voy a hacer esto.- Ya tienes bastante práctica en esto, confío que lo vas a hacer excelente.- me susurra al oído, mierda necesito de mi diosa interior para poder hacer esto, y como siempre ella está lista para un sesión se sexo...

-Quítate la ropa y échate en la cama.- le ordeno.

-Si señora.- me contesta con diversión.

Me doy la vuelta mientras se quita la camisa, y busco que voy a usar en mi sesión de sexo con mi marido, veo varios juguetes que no tengo ni idea de cómo se llaman, así que agarro los únicos que conozco pues él lo ha usado conmigo, un antifaz, unas esposas, por el momento servirá....

Me doy la vuelta, y lo veo echado en la cama completamente desnudo, con los brazos cruzados en su cuello, su erección completamente evidente que llama mi atención, mierda se me corta la respiración, pero tengo que ser fuerte, le sonrío con diversión mientras camino a la cama, me siento sobre él, colocando mi culo exactamente en su dura erección, trata de agarrarme mi cintura pero se la aparto...

-La venganza es un plato que se come frío...- él me mira con confusión, y luego dirige su mirada a las esposas que tengo en las manos sus ojos se abren como plato.- Ahora vas a experimentar lo que yo sentía cuando no podía tocarte.- le susurro al oído.

-No...- me gruñe.

-Christian, mando yo ¿te acuerdas?.- y antes de que pueda decir algo coloco una esposa en su mano derecha y la sujeto con el palo derecho de la cama, hago lo mismo con la izquierda...

Siluetas de Cincuenta Sombras - A. Grey.-¡Lee esta historia GRATIS!