Capítulo 9:

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  Es Ethan.

  Salto de la ventana hacia dentro y me quedo frente a él qué solo se limita a observarme lentamente. Suspiro y me toma de los brazos empujándome lentamente en reversa hacia la ventana, nos sentamos en el alféizar y que contesta secando algunas lágrimas que no he podido secar yo.

  —Escucha —se acerca más a mí — no llores y no quiero que te alarmes. No quiero que te preocupes por tener que estar con nosotros y lejos de tu familia, sé que ella es muy importante para ti. Pero no quiero que te preocupes por esos idiotas y llores sin sentido. Además, por algo estás aquí.

  Suspiro y mi respiración se vuelve gélida, observo su rostro. Es la primera vez que distingo lo hermoso que es, la tenue luz de la luna vuelve sus ojos marrones a un leve avellana y su cabello marrón se encuentra más alborotado que nunca y sus labios se ven más rosados que nunca. Debo decirlo otra vez, es muy lindo y no me retracto. Con un quedo en la garganta le contesto.

  —Escucha tú —le contesto a cada una de sus palabras — no lloraré y no quiero alarmarme. Además en ningún remoto momento quiero recordar a mi familia, a esos narcisistas, es inútil querer recordar al controlador de mi padre, a la ingenuidad severa de mi madre, al calenturiento de mi hermano y a la drogadicta borracha de mi hermana. Es algo que prefiero no recordar y también ¿por qué estoy aquí?

  Él traga saliva y me dice:

  —Estás aquí porque eres valiente, eres una muchacha increíble, —se acerca más a mí y hasta puedo sentir su respiración, huele a humo y sangre— tú pudiste haber desaparecido en el bosque e ignorar la muerte de ese sujeto. Pero no, te quedaste y hasta mostraste valentía ante nosotros cuando cualquier otro humano podría haberse echado a correr y llorar. Pero tú te quedaste y eso es lo que te hace estar aquí, ser valiente es lo que marca a cualquiera. Te define en cuerpo y alma.

  Me acerco más a su rostro quedando hipnotizada por sus ojos, sigo diciendo que se ve muy lindo. Mi mirada baja lentamente hasta situarse en sus labios que se nota como su labio inferior titila lentamente tal vez por el frío. Mi respiración se mezcla con su respiración y con el gélido viento que proviene desde afuera. Me acerco más a él hasta que la puerta se abre haciendo que me separe bruscamente.

  Cuando volteo el rostro, Ryan y Dave están apoyados en los laterales de la puerta, entonces Ryan nos dice:

  —Wow, pensar que nosotros estábamos preocupados por ustedes y aquí empezaría la sesión de sexo.

  Le devuelvo una mueca de asco como respuesta y me doy media vuelta mientras siento como Ethan se aleja de mí. Escucho unos murmullos y risas seguidos de un fuerte ruido. Creo que ya se han marchado. Vuelvo mi cabeza lentamente y me encuentro sola en la habitación.

  Salto hacia la cama sintiendo a los resortes hundirse bajo mi peso y volver a su estado normal, suelto una risa ingenua y me someto a un profundo sueño olvidando los problemas por los cuales lloré y por los cuales casi beso a Ethan. Solo me sumerjo en el sueño perdiendo la noción de todo.

  Abro los ojos y me descubro tirada sobre el asfalto, huelo el humo del caño de escape de un coche. Me pongo de pie lentamente sintiendo un dolor en todas mis articulaciones y me truena la espalda. Jadeo un momento y descubro que estoy en medio de la nada parada sobre asfalto pero el resto del lugar es tan blanquecino sin dejar un rincón de oscuridad en ningún extremo.

  Quiero comenzar a moverme pero me encuentro tensa y sin poder mover los pies. Entonces en un momento veo como una bala viene en dirección a mí y atraviesa mi pierna dejando un hoyo y que la sangre comienza a ¿flotar? Sí, la sangre comienza flotar y se pierde lentamente en el aire que no percato. Luego me atraviesa otra bala en mi otra pierna y la sangre se vuelve a dispersar mientras que mi cuerpo se comienza a empujar desde una dirección extraña cuando en vez de una bala me atraviesa un cuchillo en el hombro y me recorre una punzada en la herida y me tenso.

La secta © #1 (SIN EDITAR)Where stories live. Discover now