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Despues de contemplar lo ocurrido con Stan nos quedamos en círculo, contemplando su cuerpo frio he inerte. Talia fue la unica que lloró en brazos de Michael. Los demas no lloramos. No por que fuesemos insensibles, sino por que no era el momento de perder el tiempo. Si queriamos hacer algo util por la muerte de Stan, Emma y Jack más nos valía llegar a lo alto de la montaña, acabar con la gentuza que nos hizo esto e irnos a nuestras casas con el vivo recuerdo de sus muertes. Dejamos el cuerpo de Stan tumbado en el suelo. Tenía los ojos cerrados y las manos a cada lado. Parecia que estubiese durmiendo. Pero si dormía ya era para siempre. Todos nos pusimos frente a la puerta blanca.

-Acabais de ver lo que ha pasado. Entremos por la puerta y procuremos no hacer ninguna tonteria. -Dije.

Puse la mano en el pomo blanco de la puerta. Sin vacilar ni un segundo, lo giré y abrí la puerta. Al otro lado se veia un camino que subia a la montaña. Todo era exactamente igual. Uno a uno fuimos pasando hacia el mismo paisaje que veiamos antes. Nos quedamos en silencio. De repente la puerta se cerro detras nuestro y nos giramos corriendo. La puerta empezo a bajar. La puerta desaparecio unos segundos despues y de repente en la cima de la montaña, una luz azul empezo a iluminar todo el campo de fuerza. Vimos como un a especie de pared transparente sustituía el lugar de la puerta. Al rato, cuando aquella cosa transparente cubrío el lugar, las ondas de luz azules cesaron y volvimos a ver el cielo normal y corriente. 

-¿Podríais prestarme un poco de atención? -Dijo una voz.

Cuando volvimos a darnos la vuelta, frente a nosotros había aparecido una persona. Era un hombre. Era alto y calvo. Estaba deldado y sus ojos eran lo que más resaltaba de el. Sus ojos eran sumamente enormes. Parecia un buho. Iba vestido con un traje negro, muy elegante, como si viniese de una reunion.

-Muchas gracias. Antes de nada me voy a presentar. Soy el Doctor Shane. Soy el hombre que patento lo que yo llamo las Dosis. Era aquel suero que determinaba lo que erais y os daba esa habilidad especial. Os preguntareis muchas cosas, -Dijo Shane. -pero, no tengo tiempo para explicároslo todo, así que iré al grano. Lo primero es que este campo de fuerza que hay al rededor de la montaña a sido creado para dificultaros aun más las pruebas. A partir de ahora las cosas se pondran más dificil que antes. Cuando esteis cerca de lo alto de la montaña el campo de fuerza se ira haciendo más peligroso. Puede que en un momento dado una de las paredes del campo avance y os mate o que empiece a descargar su energía sobre vosotros... -El hombre hizo una pausa. -Lo segundo es que queremos hacer un trato con vosotros. -Miró hacia los tres Ardientes. -Sabemos que os quereis llevar a estos tres caballeros. Pero las pruebas de Los Elegidos, no lo permite. Solo un grupo las pasara, pero, si vosotros, los Infractos, conseguis lo que os pedimos os dejaremos que salgais todos.

-¿Y se puede saber que coño quereis? -Dijo Paula.

-Cuida tu lenguaje niña. -Le contestó Shane con una sonrisa. -Habeis conseguido algo que ningun grupo de Infractos consiguió nunca. Fuisteis capaces de descubrir como liberar vuestras mentes, como conseguir que una de las Dosis que ya dábamos por perdida funcionase. Pero sabemos que podeis dar más de sí. Segun esta dosis, podeis urgar en la mente de los demas, ver que es lo que piensan. Vuestro poder es superior a cualquiera de los otros. Solo os pedimos que consigais eso y los tres Ardientes podran ir con vosotros. 

El Doctor Shane nos dió unos segundos para meditar su propuesta. Mientras los demas pensábamos pude ver la cara de Phil. Estaba muy tensa y se le marcaban las venas por todo el brazo y sobre todo en su puño cerrado. Salió corriendo y arremetió contra el doctor, pero se dió de bruces contra el suelo.

-Es verdad, me me olvido deciroslo. Soy un olograma. Sabiendo lo enfadados que estais no iba a ser tan estupido de venir aquí en persona. -Sonrió.

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