O3

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Nuevamente los veía con una melancólica sonrisa y la felicidad emanando y floreciendo en cada parte de su ser, ellos reían mientras recordaban el día se su boda, sus ojos brillaban embelesados, Jungkook podía ver un aura de amor cubriendolos a ambos, sentía su pecho cálido, eran ellos eran sus padres que también compartían con él, era un perfecto triángulo amoroso y familiar donde solo existían ellos tres.

Luego esa hermosa y tranquila escena cambió a una no muy agradable, donde se veía sentado en el asiento trasero del coche de sus padres justo como ese fatidico día, ellos como siempre iban en los asientos delanteros, su padre conduciendo y su madre a su lado, las risas tampoco faltaron, los tres en un ambiente relajado y alegre, si tan solo todo el viaje hubiera sido así de tranquilo, la historia hubiera tomado un giro diferente.

Pudo ver y escuchar el sonido estridente de un camión, y el movimiento brusco del auto en el que se encontraban a bordo, pudo ver como su madre lo abrazaba fuertemente protegiendolo y recibiendo todo el impacto.

Ese día comenzó toda su desgracia tormento y dolor, algo que lo marcó para siempre.

Despertó con el corazón agitado y alocado, su pecho subía y bajaba alterado, sus ojos dilatados, y sus manos temblando, ese sudor helado cubriendo todo su rostro, y sintiendo su garganta seca. Otra vez esa pesadilla donde revivía una y otra vez el suceso que cambió su vida, y el causante de su triste y gris vida.

Se sentó sobre la gran cama, quejándose al instante cuando puso sus pies descalzos en el frío suelo, era la tercera vez en la semana que tenía ese cruel sueño, tomó el vaso con agua que estaba sobre la mesita de noche, tenía la garganta seca y un horrible nudo atorado.

Miró el reloj, éste marcaba las 4:30AM. Era temprano, aún podía seguir durmiendo un poco más, terminó de beber toda el agua y dejó el vaso de vidrio en el mismo lugar, volviéndose a esconder entre las calientitas sábanas, se hizo bolita e intentó dormirse nuevamente, cerró sus ojos y así se mantuvo durante unos cuantos minutos, pero era en vano, el sueño se había esfumado.

Dio varias vueltas en la cama siempre tratando de volver a dormir, hacía frío ya que estaban en enero, uno de los meses más helados del año, incluso cuando era de día y el sol iluminaba con sus cálidos rayos, se podía sentir un gran frío. Justo en estos momentos Jungkook temblaba por las altas temperaturas, él era alguien muy sensible al frío, su cuerpo no aguantaba el clima tan helado, solo se hizo un pequeño ovillo en la cama abrazando más la almohada, buscando calor entre las gruesas y calentitas sábanas.

Un pequeño estornudo parecido al de un gatito hizo eco en la silenciosa habitación, el siempre había sido alguien muy propenso a resfriarse más con estos climas, su madre siempre le preparaba bebidas calientes, eso le ayudaba mucho, ella siempre estaba al pendiente de él, cuidándolo y mimándolo hasta que mejorará, ahora sus resfriados eran más solitarios, nadie preparaba bebidas calientes, tampoco cuidaban de él, él sólo se cuidaba y veía por él, habían noches en las que lloraba mientras ardía en fiebre, solo en esa gran y triste habitación, sólo, deseando sentir la suave mano de su madre acariciando su cabeza, era dificil para él saber que no le importaba a nadie ya que sus tíos ni siquiera le prestaban atención, al principio creyó que ellos tal vez podrían llegar a quererlo, pero con el tiempo se dio cuenta que eso jamás pasaría, incluso se sintió tonto al llegar a pensarlo.

No tenía amigos, sus tíos eran unos interesados, sufría de bullying en el colegio, ya no tenía a sus padres que eran las únicas personas que lo habían amado desde que existía, se sentía tan sólo y desprotegido en este mundo.. A veces se preguntaba si valía la pena seguir viviendo.

Una lágrima hizo paso por su mejilla, Jungkook deseaba haberse ido con sus padres ese fatídico día, no entendía la causa o el motivo por el cual sobrevivió el día del accidente, ni siquiera sabía si se debía a algo.

「 omega de luz 」taekookDonde viven las historias. Descúbrelo ahora