Capítulo XXIX: "Olvidando el Pasado"

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EMIGRANT GAP, CALIFORNIA

— Oye Rosie, mira lo que encontré. —Jisoo dijo, saliendo del baño con una caja en las manos.

— ¿Qué es eso?. —preguntó Rosé, reincorporándose en la cama y viendo a la pelinegra caminar hacia ella—. ¿Qué hay adentro?.

— Velo tu misma. —respondió, colocando la caja sobre la cama y abriéndola, dejando a la vista varias velas a medio usar—. En este hotel, se toman muy en serio lo de "habitación matrimonial".

— No entiendo. ¿Qué relación tienen las velas con que la habitación sea matrimonial?. —preguntó Rosé, tomando una de las velas y llevándola a su nariz para sentir su dulce aroma.

— Verás Rosie, todos los hoteles, cuentan con habitaciones matrimoniales, las cuales les ofrecen a las parejas de recién casados o de novios, para que puedan consumar su amor. —inició la explicación, tomando varias velas entre sus manos y caminando por la habitación para colocarlas en puntos específicos—. Y en estás habitaciones, es bastante normal poner velas aromáticas para darle un toque más romántico y que sea un momento inolvidable. Claro que al terminar de usarlas, se guardan en un bodega, y no en el baño. —agregó haciendo reír a Rosé.

— Bueno, hay que agradecer que en este hotel no las llevaron a una bodega, porque de ser así, nos habríamos quedado en completa oscuridad. —comentó Rosé, encendiendo las velas con la caja de cerillos que Jisoo le había entregado.

Al terminar, las dos regresaron a la cama y sentadas a la orilla observaron la habitación. La oscuridad había desaparecido por completo, gracias a la suave luz de las velas.

— Me gusta cómo se ve. —dijo Rosé y Jisoo asintió estando de acuerdo—. Le da un toque más cálido.

— Lo sé. —respondió la pelinegra—. Y que tú estés aquí, lo hace aún mejor.

Rosé, giró su cabeza y conectó su mirada con la de Jisoo. Sus palabras, calaron en lo hondo de su corazón, provocando sensaciones indescriptibles y dejándola sin palabras. No sabía que decirle a la bella mujer que tenía justo al lado, viéndola, cómo si ella fuera lo mejor del mundo. Un cómodo silencio se instaló en el lugar y lo único que se podía escuchar eran sus suaves respiraciones.

Rosé, se acercó un poco más sin despegar su mirada de Jisoo, guardando de esta manera en su mente sus bellas facciones. Sin poder evitarlo, llevó su mano al rostro de Jisoo y con el pulgar acarició su mejilla por unos segundos, antes de acabar con la distancia que las separaba y unir sus labios en un beso tierno y sentimental. El sentir los suaves y delicados labios de Jisoo, moverse contra los suyos, la hizo soltar un suspiro audible.

Jisoo se separó segundos después, sonriendo cómo nunca antes lo habían hecho. Desde que llegaron al hotel horas atrás, las dos habían aprovechado cualquier momento que tuvieran para besarse y disfrutar de los labios de la otra. Quería seguir así por el resto de la noche, pero en el lago le había prometido a Rosé, hablar con ella y tenía que hacerlo, aunque eso significara no volver a probar sus labios.

— ¿Jisoo, estás bien?. —Rosé, preguntó con preocupación, al verla con la mirada fija en el suelo—. ¿Hice algo que no te gustó?.

— No, nada de eso. —la tranquilizó—. Es solo que, prometí hablar contigo y quiero hacerlo ahora mismo.

La postura de Rosé, cambio al escuchar la tristeza en la voz de Jisoo. Quería decirle que no lo hiciera, que hablaran al volver a Los Angeles, pero eso sería muy egoísta de su parte. Ella, tenía que entender que aquello era cómo un momento de liberación, para Jisoo.

— Entonces hazlo, te escucho. —dijo Rosé, tomándola de la mano y dándole un leve apretón, para hacer que la viera directo a la cara—. Si te sientes lista para hablar, te escucharé, aunque eso nos lleve toda la noche.

En Busca De Mis AlasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora