¡Malditos sean los días lunes!—Exclamé al sentir que abrieron la puerta de mi habitación… ahí vienen a tirar de mí para obligarme a ponerme de pie e ir a la aburrida escuela de todos los días. Joder ¿No pueden dejarme dormir unos minutos más?

-¡Eh Jimin!—La voz de J-Hope—Levántate que ya vamos media hora retazados—me tiró la almohada.

-Regrésate a tu casa y déjame soñar contigo—Comenté gracioso y quejándome para meterme aún más bajo las frazadas. Los lunes no eran mis días, en realidad odiaba la universidad… ni siquiera sé por qué asisto ¡Ah sí! Ya recordé. Porque no tengo nada más que hacer que asistir a la banda y la universidad. Maldición. ¡Jodida mi vida!

Me levanté desganado y me dirigí al cuarto de baño para darme un baño. Busqué ropa entre mis cosas y me vestí como usualmente lo hacía, unos pantalones negros, un polo y una casaca de cuero con el dibujo de un escorpión en la espalda.

-¡Eh! ¡Jimin!—gritó la voz de Rap Monster—

-Joder. ¡Que ya voy!—respondí tomando un pan con mermelada de la lacena y llevándome a la boca para salir corriendo hacia la calle.

-Joder Rap Monster—me quejé al llegar hasta la calle, junto a los demás—Ya sé que extrañas y no puedes estar lejos de mí, pero al menos déjame comer--  sonreí mordiendo mi pan—

-No empieces con tus mamadas, Jimin—Arqueó las cejas—Hoy no amanecí de humor. Ya vámonos—

-Joder. Una noche sin mí y se pone como nena—sonreí de costado subiendo a mi moto. Las cinco motos hicieron tremendo ruido en la calle como todas las mañanas para dirigirnos a la universidad. No soy de pasarme mucho a las reglas de la banda y tampoco soy de cumplirlas… odio las reglas y ¡joder! ¿A quién mierda le importa obedecer las reglas? Sí… a Rap Monster… para él es importante que la banda esté unida o nos podrían cachar en uno de nuestros tratos… ¿Matar? Esa palabra es un poco sofocante, pero no es nada a que pueda temblarle… las personas nos tienen miedo y a la vez desprecio; sin embargo debemos de andar con las espaldas encubiertas porque en este juego no hay reglas. Cualquier día te pueden matar de un tiro por hacer mal las cosas, no importa si haces trampa… lo que importa es vivir y si no obedeces las reglas, tu cabeza está asegurada. Soy la segunda cabeza de la banda, después de Rap Monster, aunque existen veces en que a Rap Monster les gustaría ponerme bajo la merced de todos o deshacerse de mí, pero sabe que soy indispensable, puesto que soy el que intercambia y vende las mercancía en la universidad o en cualquier lugar mejor que nadie; jamás me han atrapado y ni si quiera sospechan de mi… ¿Qué puedo decir? Nací con el don de ser astuto; y no solo en los negocios… las mujeres son mi punto débil ¡Joder! Amo los pechos y si son grandes aún mejor, tener sexo con alguien es fácil y más aún para alguien a quien las mujeres miran siempre … malas y atractivas… pero últimamente las mujeres de la banda o de las otras ya no me parecen atractivas ¿Acaso estoy perdiendo mi toque? ¡Joder Jimin! Ya aparecerá otra con buenos pechos, buen trasero y piernas largas… tal y como me gustan.

Al llegar de la universidad, como todos los días, los estudiantes se apartan susurrando cosas, se corren rumores que somos asesinos en serie y bueno… Me vale verga los demás rumores.

Caminé solo hasta mis clases; ya que, todos estábamos en clases diferentes… genial, más aburrimiento.

Tomé asiento en el lugar del fondo, levanté los pies sobre la mesa y me puse a observar los bellos traseros de mis compañeras al pasar. Esta rubia me la follé hace más de un mes, Maldita perra, estaba más buena… pero todo cambia, ahora ¡maldición! ya nadie me atrae… definitivamente necesito un revolcón, pero ni siquiera de eso tengo ganas.

-Alumno Park—la voz de la vieja de la maestra—Baje los pies de la mesa—

Suspiré—Perdone—sonreí guiñándole el ojo—Estaba descansando a este monumento de cuerpo-- Dije coqueto--Se escucharon risitas por parte de las alumnas. La maestra me observó seria, pero ya estaba acostumbrada a mis coqueteos… simplemente no puedo evitarlo, realmente soy sexy.

War of hormone¡Lee esta historia GRATIS!