Capítulo. 28

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Desperté encontrándome con Luke enfrente de mí durmiendo tranquilamente. Su boca la tenía ligeramente abierta, cosa que me causó gracia.

Se me ocurrieron varias formas de despertarlo, cómo besarlo por toda la cara, moverlo o simplemente dejarlo que se despertase por sí mismo pero opté por levantarme de la cama y abrir las cortinas dejando entrar luz. Observé cómo se removía en la cama y puso en su cara una almohada.

-mmmh... apaga la luz- lo escuché murmurar y reí.

-Despierta- dije en voz alta.

-¿Calum?- preguntó y se quitó la almohada de su cara-. ¿Qué haces aquí?

-esta es mi habitación- alcé una ceja y me crucé de brazos.

-¿Cómo llegué aquí?- frunció el ceño-. Cierra las cortinas por favor- suplicó.

-no, no las voy a cerrar- negué.

-¿Por qué?- se quejó-. Entonces ¿Tienes alguna pastilla? Mi cabeza explotará en cualquier momento- murmuró.

Resignado salí de mi habitación y fui a buscar alguna pastilla que le sirviera a Luke en la habitación de mis padres. Cuando di con una, ahora me dirigí a la cocina por un vaso con agua, subí de nuevo a mi habitación y le di lo que tenía a Luke.

No sería tan malo con él después de todo.

-gracias- susurró tomando la pastilla y el agua. Cuando terminó me entregó el vaso que lo puse en la mesita que estaba a un lado de mi cama.

Segundos en silencio hasta que él decidió hablar.

-¿Qué pasó?- preguntó.

-¿ya te sientes bien?- le pregunté ahora yo y él asintió-. Bien, me llamaste ebrio a las dos de la madrugada, me dijiste que te perdonara por no sé qué, ah y también que te sacaron de un bar- suspiré-. Luke, manejaste así y quien sabe desde donde. Maldición- me alteré.

-hey, tranquilo- se sentó y se quejó sobando sus cienes.

-¿quieres que me tranquilice?- me puse enfrente de él-. ¿Cómo mierda quieres que me tranquilice si las posibilidades de que te hubiese pasado algún accidente fueron muchas?- alcé mis manos al aire.

-pero no me pasó nada- lo dijo suave y se encogió de hombros. Llevé mis manos a mi cabello tirándolo hacia atrás en modo de desesperación.

-tengo ganas de...- dije entre dientes y levanté mi puño.

-no seas agresivo- dijo entre risas.

-no seas agresivo- imité su voz en un tono chillón-. Sabes, ni las gracias me das que te dejé quedar en mi casa- gruñí y me crucé de brazos. Estaba tan enfadado que en cualquier momento lo golpearía.

-uhm, lo siento- dijo en un murmuro audible para ambos.

-tu frase favorita- bufé.

-es la verdad, lo siento ¿sí? Ya pasó eso- lo dijo mirándome a los ojos-. Ven aquí- se puso de pie y se dirigió a mí pero me alejé-. Calum, por favor- suspiró mirándome suplicante.

-¿Qué?- pregunté cortante. Él dio un paso a delante quedando frente a mí.

-genial- resopló-. Y te dije algo... uhm, no sé, ¿raro?- continuó hablando, dio otro paso más ahora sí quedando más cerca, sentí la sensación de reducir más distancia y abrazarlo pero algo me decía que no debía hacer eso.

-no, no me dijiste nada- respondí.

-eso es bueno- dijo aliviado.

-y no me lo dirás porque ya no me tienes confianza- hice una mueca.

Ángel || Cake¡Lee esta historia GRATIS!