POV. Christian.

Subo hasta donde era mi antiguo cuarto, siento que alguien me sigue  pero me importa una mierda quien es, entro al cuarto y voy directamente al baño, me siento en el piso del baño, y comienzo a sentir horcajadas, mierda que horrible sensación, las horcajadas se hacen más y más intensas, hasta que no aguanto más y comienzo a vomitar todo lo que he comido en el puto día, siento una mano en mi espalda, que apenas siento su tacto sé que es Ana, se sienta al lado mío, y yo sigo vomitando.

 -Ana, vete a la fiesta nena, no quiero que me veas así.- digo cuando ya termine de vomitar todo lo que he tenido, pero no tengo fuerzas para ponerme de pie,  y sigo sentado en el piso.

-Ni que se te pase por la cabeza dura que tiene Grey, que te voy a dejar así.- me dice apretando mi mano.- Ven te ayudo a pararte.- me extiende su mano y la recibo a regañadientes, pues no tengo ni fuerzas para discutir con mi a veces exasperante mujer, me lleva hasta el lavabo y con una mano me sostiene de la cintura, y con la otra comienza a lavarme, mientras yo solo me recuesto en el lavabo...

Salgo del baño recostado en el hombro de Ana, mierda me siento tan débil, Ana me recuesta suavemente en la cama y me da un casto beso en los labios, se recuesta en mi entrepierna, y mi polla se comienza a poner dura, me no tengo fuerza para nada, me quita la corabata, luego el saco y la camisa, dejando mi torso completamente desnudo me da un suave beso en el pecho, yo le beso la cabeza, pero no puedo hacer nada más, ella sale de la cama, y me preocupo, a donde mierda va, me relajo al ver que solo se fue a sacar mis zapatos, y mis medias, luego me quita suavemente el pantalón, dejándome solo en mi bóxer blanco, se queda viendo fijamente el bulto que se ha formado, yo solo sonrió con la poca fuerza que tengo.

-Nena, tengo muchas ganas de follarte, pero no tengo ganas.- le digo suspirando.- Lamentablemente por gusto me has desnudado nena.-  

Ella se sienta al lado mío.- Lamento desilusionarlo señor Grey, pero yo tampoco tengo ganas de follar con mi marido estando así tan débil, pues no vas a poder tomar el control y sabes cómo me encanta que tomes el control.- me susurra al oído.- Sólo te desvestí para que descanses, y duermas.-

-Nena tenemos que volver a nuestra casa, los niños.- susurro débil.

-Tranquilo Christian, mañana a primera hora que este más fuerte volvemos a casa con los niño.- me da un casto beso en la nariz.- Ahora vuelvo te voy a traer un poco de comida.- me da un beso en la frente se pone de pie, y me arropa con unas sábanas, se dirige a la puerta y se queda parada en el marco de la puerta .- Te amo.- me dice y me manda un beso volado.

-Y yo a ti.- solo tengo fuerzas para sonreír.

Sale de la habitación cerrando la puerta suavemente pero al escuchar que se cierra el sonido me causa un dolor profundo en la cabeza, me quedó mirando el techo, mierda necesito ir donde mis hijos, pero estoy de acuerdo con Ana necesito descansar, no quiero que mis niños vean a su papá así, me quedo pensando y tocan la puerta, mierda nuevamente siento como un taladro dentro de mi cabeza.

-Adelante.- digo exasperado.

Se abre la puerta y veo la luz del corredor que me da directamente a los ojos mierda, entrecierro los ojos y veo a mi madre preocupada, se sienta al lado mío, y mis ojos al fin se acostumbra a la luz.

-Ana me dijo que se iban a quedar hoy, ¿Cómo te siente cariño?.- me comienza a sobarme el cabello.

-Bueno, he vomitado, me duele la cabeza horrible, me siento débil,  parece que me fuera a desmallar, ósea estoy perfectamente madre.- le respondo poniendo los ojos en blanco y ella me mira incrédula, mierda le dije todo eso a mi madre.- Discúlpame madre, no se que me está pasando me desespera.-

Siluetas de Cincuenta Sombras - A. Grey.-¡Lee esta historia GRATIS!