Capitulo Nueve

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Por un momento, creí que se trataba de mí. Hasta que Janie explicó todo.

Se anunció en todo el lugar una llamada entrante y pública para Janie. Creí que se trataría de su representante, molesta y frustrada de que ella no se hubiese presentado a alguna sesión. Pero era su mejor amiga, Nath, ordenándole que “Besara al chico”.

Es decir ¿Qué otro chico estaba con ella a excepción de mí? Pero, cuando Janie miró su celular, como le dijo Nath, pareció que tendría más sentido besar a un chico encerrado en una imagen inmóvil, que besar al chico frente a ella. Vivo, con labios reales y que, por dentro, estaba muriendo por querer hacer lo mismo.

Tyron Hill parecía tener mucha más suerte que yo.

Aunque no fue lo más incómodo de la… cita…

Luego del ensueño en que creí que Jane me besaría, tuvo una pequeña discusión con su madrastra. Pero, en lo demás, todo estuvo perfecto. Hasta que terminó en su casa, donde ella bajó de mi auto y desapareció por la puerta. Yo quería correr y pedirle que volviera a salir conmigo. En ese mismo momento, sin demorar un segundo más.

Claro que… no lo hice.

Una vez que llegué a mi casa, me preparé un refrigerio con frutas y agua. La cocinera, el jardinero, la mucama y el ama de llaves habían desaparecido desde hacía una semana. Les solía dar estos días para descansar de un largo año de trabajo y apoyo. Lo que me dejaba completamente solo y todo un lugar para mí. Usualmente las fiestas entre el Bayern se organizaban en la casa de Bastian, Philipp o en la mía. Precisamente porque no había nadie a quién molestar. Ni siquiera vecinos.

Encendí el televisor y dejé la película “300”. Justo iba a levantarme por una galleta, cuando sentí que mi celular comenzaba a vibrar a mi lado. Era una llamada de Bastian. Así que contesté.

-    ¿Estás en casa? – preguntó, incluso antes de que yo pudiera decir un “Hola”.

-    No – respondí, bajando el volumen de la televisión y disimulando un poco la situación.

-    ¡Eres un mentiroso! Sé que estás en tu casa – gritó, lo que me hizo reír - ¿Cómo te fue con Jane? – preguntó. Sentí el calor subir a mis mejillas conforme una amplia sonrisa se formaba en mi rostro. Sólo pensar en ella me ponía así.

-    Bien… - contesté, mientras asentía y buscaba algo más para decir. Pero desvié la vista al televisor y esperé a que Bastian cambiara de tema.

-    ¿Bien? ¿Eso es todo lo que vas a decir? ¡¿Tuviste una cita con la chica que te gusta y la describes como “Bien”?! ¡¿En qué mundo crees que estamos, Manuel?! – no pude evitar reír.

-    Estuvo bien. Es decir… conocí un poco más de ella – Bastian suspiró, frustrado - ¿Qué esperas oír? – pregunté, rodando los ojos, divertido, y recostando mi cabeza en el respaldo del sofá.

-    Um, no sé, Manuel, tal vez un “Oh, la pasé genial. Jane es una adorable chica, creo que sí es la indicada. Sus ojos son hermosos y cada vez que hablaba no quería que se callara jamás. Voy a invitarla a salir mañana” ¡Por favor! ¿Es que no te enseñaron cómo describir una cita? – pero no le presté atención a lo último.

-    ¿Acabas de decir que sus ojos son hermosos? – pregunté, entrecerrando mis ojos y cruzando mi brazo libre sobre mi pecho. Bastian permaneció en silencio por unos segundos.

-    ¿Pasa algo con eso? – preguntó de vuelta, como si todavía no captara mi punto.

-    Bastian… ella es mía – dije amenazante, mientras arrugaba mi nariz y hacía énfasis en la cuarta palabra. Bastian rió y suspiró.

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