POV. Anastasia.

Me duele mucho la cabeza, abro lentamente los ojos, para acomodar mi vista a la luz, miro alrededor, las paredes son blancas, estoy en una habitación de hospital, como he llegado acá...

Muevo la cabeza y veo a Christian que está sentado en un mueble pegado a la pared, atento a su blackbery, joder se ve extremadamente sexi, levanta la vista del blackberry, y me mira con ojos llenos de amor, con una hermosa sonrisa, guarda su blackberry, y camina hacía mi, se pone al lado de la cama, y yo esbozo una sonrisa, me acaricia tiernamente la mejilla.

-Despertaste nena.-me besa la frente, yo intento sentarme .- No hagas esfuerzo nena, debes estar cansada.-

-Estoy bien Christian.- digo mientras me siento, y en realidad ya estoy bien tengo muchas energías.- ¿Cuánto tiempo he estado desmayada?.-

-Son las ocho de la mañana nena, unas cuatro horas, estaba muy preocupado, nena, no sé qué haría sin ti.- me da un suave beso en los labios.

-Ey, cariño estoy bien.- abro las piernas, estoy sentada delante de él, coloco mis manos en su cuello, y él se pone entre mi entrepierna, le doy un suave beso, joder quiero me posea acá, pero estoy en un hospital.

-Joder, nena deja de morderte el labio, estamos en un hospital, y no tengo ganas de salir en los periódicos por exhibicionismo .- me guiña un ojo mientras se sienta en la cama al lado mío, mientras me besa con mucho amor los nudillos.

-¡Christian! ¿los niños?.- pregunto totalmente preocupada.

-Tranquilas nena le dije a Gail que los cuide, iba decir que los lleve donde mi madre pero debe estar ocupada con la fiesta de caridad.- me besa el cabello, dejando enterrada su nariz en mi cabello.

-Mierda, hoy es, me había olvidado.-

-Ey, tranquila, no creo que vallamos, debes estar cansada, y no quiero ponerte en riesgo..- me sujeta aún, más fuerte la mano.

-Christian tenemos que ir, eres el hijo de los que lo organizan tienes que estar presente.-

-Anastasia, no vamos a ir.- me ordena.

-Christian, no quiero discutir ahora, estoy bien, esperemos que dice la doctora y si dice que puedo ir iremos, y si dice que no, que tengo que descansar, tu vas a ir solo.-

-No te pienso dejar sola, no pienso ir solo, no me pienso despegar de ti, entendiste.- me susurra al oído, tan protector como siempre, pongo los ojos en blanco  ante su exagerada protección  .- Y no me pongas los ojos en blanco señora Grey, sino me va importar una mierda que estemos en el hospital y te voy a dar unos azotes.- me dice mientras sonríe.

-¿Has hablado con la doctora?.- digo cambiando de tema.

-Bueno la doctora Green te hizo una ecografía, no quiso que esté presente, no sé porque mierda me saco.- dice irritado .- luego me dejo pasar dijo que quería hablar con los dos.-

Antes de que pudiera decir algo más la doctora Green pasa con una amplia sonrisa se pone delante de nosotros.-¿Cómo se siente?.-

-Estoy un poco preocupado, porque no ha querido decirme absolutamente nada, y también puede que irritado, con ganas de mandar a todo el hospital a la mierda.- gruñe Christian.

-Señor Grey no le estaba preguntando a usted.- dice con una sonrisa .- ¿Cómo se siente señora Grey?.-

Christian gruñe en mi oído, yo solo sonrío.- Bien, en realidad siento muchas más fuerzas, parece que me hizo bien desmallarme.-

-Bueno está muy bien, en realidad lo del desmayo, es normal en su estado.-

-Así qué mi esposa está embarazada.- dice Christian con mucho orgullo en su voz, como lo amo.

Siluetas de Cincuenta Sombras - A. Grey.-¡Lee esta historia GRATIS!