Kirishima amaba todo de Bakugo, incluso esas cicatrices que estaban por todo el cuerpo de su compañero de vida. La que más le gustaba era una que cruzaba su espalda, media aproximadamente 20 centímetros, y tenía un grosor de casi un centímetro. Fue hecha cuando un villano lanzo por los aires al héroe explosivo, traspasando la ventana de un edificio, fue cuando uno de los vidrios se enterró en la espalda.
Esa vez el pelirrojo estaba fuera de la ciudad en una misión con el héroe Suneater, pero cuando vio las noticias, a en su entonces novio, ser sacado del lugar cubierto de sangre e inconsciente. La sangre se le helo y pude sentir como el corazón se le apretaba angustiado, por desgracia su misión no acababa y sabia que Bakugo lo mataría se dejaba su trabajo por un "rasguño".
Afortunadamente para el rubio solo fue mucha pérdida de sangre y la enorme cicatriz, para cuando le dieron el alta su novio lo esperaba en el departamento que compartían desde hace unos meses.
- Se ve jodidamente sexy- le dijo el pelirrojo mientras se lamia los labios al ver la herida por primera vez
- Eres como un perro- respondió simplemente
- Tu perro, pero es cierto, las cicatrices son candentes
- Cierto, a mi me encantan las tuyas.
Bakugo amaba la pequeña cicatriz sobre el parpado, obviamente el héroe robusto tenia muchas más, con historias heroicas e interesantes, pero el rubio era más sentimental de lo que se creía, esa diminuta marca fue el inicio del Red Riot, la primera manifestación de su poder, por eso era especial y más importante.
Pero ahora estaba decidido a cambiar su elección, siempre y cuando esa cicatriz que quedara en el pecho de su esposo le salvara la vida.
Eijiro Kirishima, más conocido por Red Riot, había sufrido el ataque de un Quirk muy poderoso y extraño, congelación interior. El villano congelo el corazón del pelirrojo y ahora los doctores estaban haciendo lo posible para que este volviera a latir.
Al ser un caso único nadie sabia si realmente el tratamiento funcionaria, por lo mismo la operación estaba siendo llevada a cabo en un hospital-escuela, donde estaban los pabellones con vidrios para que distintos médicos pudieran observar el procedimiento y si podían aportar con conocimientos para tener los mejores resultados.
Sin ser un especialista Bakugo había obtenido el permiso para estar en la habitación de observación, pues era el esposo del paciente, además de que ser el héroe N°1, tenia sus ventajas. Aunque ahora se cuestionaba mucho su decisión, ver al amor de tu vida con el pecho abierto, luchando por sobrevivir era más difícil que enfrentarse a 100 villanos al mismo tiempo.
El sonido del pitido continuo de la maquina conectado al corazón de Kirishima sonó, Bakugo sintió que su corazón también se apagaba.
Tres años había pasado, pero Bakugo lo recordaba como si fuera ayer, nunca sintió la ira, la tristeza y el dolor todo combinado tan confuso que nunca podría describirlo con palabra, pero lo volvía a recordar al menos un segundo cada vez que se levantaba y miraba la cicatriz en el pecho de su esposo.
Luego de que el corazón de Eijiro se parara por 30 segundos, un electrochoque trajo de vuelta los latidos y pudieron continuar con la operación, que logro salvar al héroe.
- No porque te quedes viéndola se ira- hablo Kirishima al ver como los ojos rojos de Bakugo miraban fijamente la marca en su pecho
- No quiero que se vaya idiota, es más me encanta, sin ella no te tendría a mi lado
- Que romántica manera de empezar el día- sonrió contento mientras besaba cariñosamente la nariz de su esposo
- Sería más romántica sin tu aliento de mierda- se acurruco a un lado mientras el pelirrojo pasaba su brazo alrededor y así apretujarlo aún más
- Si, lo siento, me iría a lavar los dientes, pero aquí esta cómodo y calentito
- Como sea, no quiero besarte, solo quédate aquí y se mi almohada- el silencio se mantuvo unos momentos, solo se escuchaban las pesadas respiraciones del héroe rojo
- Oye Katsuki- hablo Kirishima interrumpiendo la paz del rubio
- Shh, las almohadas no hablan
- Vamos hombre- carcajeo apretando su agarra de forma juguetona
- Okay, ¿Qué quieres?
- Te amo
- Yo también pelos de mierda.
Contradictoriamente a lo que había dicho, Bakugo se arrimo a su esposo para besarlo, mientras acariciaba esa cicatriz que le recordaba cada día lo afortunado que era por tener al hombre que amaba a su lado.
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KiriBakuWeek 2021
FanfictionDía uno: Mejores amigos - Cumpleaños Bakugo Día dos: Au Fantasy Día tres: Enemigos a amantes Día cuatro: Cicatrices Día cinco: Au cafetería Día seis: Cita romantica Día siete: Héroes profesionales.
