23

― Lamento haber estado así todo el día ―dijo Dian una vez que ambos estábamos recostados en mi cama. Ella estaba envuelta en mi cobertor hasta el cuello, sólo era visible su rostro. 

Giré un poco para poderla ver de perfil. Su mirada estaba vacía y triste como desde que salió del hospital. Eso me hacía sentir vacío y triste por dentro también.

― ¿Así cómo? ―pregunté, sin embargo.

― Tan distante o... ausente ―noté cómo levantó los hombros un poco por debajo del cobertor. ― Sé que debió ser un golpe fuerte para ti enterarte de todo esto y yo no hice nada. Siento que, como novia, mi deber es demostrarte todo mi apoyo, el cual tienes, pero también mi cariño. Y es algo que no he hecho. 

Parpadeé un par de veces antes de responder. Quería hacerla sentir bien pero era cierto que me faltaba un poco de ella en estos momentos. ― Dian, está bien. Yo entiendo ―dije al fin.

― Estuve pensando todo este tiempo lo que me dijiste hace unas horas y tienes razón. Debería luchar por mejorar pero esque... ―su voz se quebró y yo estaba a punto de pedirle que no continuara. Mi corazón se trozaba al escucharla así. ― Hay días en los que amanezco de ánimo suficiente como para luchar contra los recuerdos que me atormentan pero otros días son más fuertes que yo, y me tumban. No puedo con eso. 

Me acerqué un poco más a ella y alcancé su mano debajo de la sábana. ― Dian, me siento tan impotente al no poder hacer nada por ti. Si pudiera... si t-tuviera el poder estaría dispuesto hasta borrar tu memoria con tal de no verte sufrir más.

― Pero no te recordaría ―susurró.

Limpié con mi pulgar una lágrima que caía por su mejilla. ― No me importaría si eso te trae la tranquilidad que te hace falta.

Dian guardó silencio unos segundos y después suspiró. ― Eso es imposible. Sólo tenemos que esperar. Bueno, tú no tienes por qué esperar... si... no quieres. Yo puedo enfrentarme conmigo mismo sola.

― Hey, no ―la interrumpí incorporándome un poco sobre ella. ― No voy a dejarte. No ahora y no nunca. Si te busqué sin descanso por meses es por que te necesito a mi lado y no puedo concebir la idea de una vida sin ti. 

― Pero. Niall... ―dijo otra vez con la voz quebrada. ― Estoy tan rota. Soy irreparable.

Saqué su mano de entre las cobijas y la acerqué a mis labios. Cuidadosamente besé sus nudillos. ― Vamos a arreglarte. Los dos. 

Dian soltó un par de lágrimas más y me acerqué a besar su frente. 

Ella no tenía idea de cuánto quería tomarla entre mis brazos y besarla hasta que la tristeza la dejara, pero no quería abrumarla. ¿Cómo demostrarle tanto amor a alguien tan sensible sin que eso le afecte? En lugar de besarla en cada centímetro de piel, se recostó sobre mi pecho y dejé que cada latido que mi desbocado corazón le expresara lo mucho que la amaba y lo dispuesto que estaba a luchar con ella para que esta pesadilla terminara.

Ella no tardó mucho en conciliar el sueño pero yo no pude pegar un ojo en un buen rato. Mi mente se desplazaba de aquí allá, dándole vueltas al asunto para encontrar una solución a la desdicha que vivía Dian. ¿Cómo haría para repararla? ¿Cómo haría para que, una vez que sus piezas estuvieran juntas de nuevo, ella funcionara como antes? ¿Cómo la podría hacerla feliz después de tanta mierda? 

Pensé en que esto no era para nada lo que tenía planeado para nosotros en un futuro. Cuando pensaba en ella de nuevo en mis brazos, me imaginaba que sería como antes, que en cuanto regresara su casa yo iría con Monique a pedirle su mano y nos casaríamos y viviríamos con el hijo que ella tanto quería. 

Pero ahora esa esperanza estaba tan lejos... Que me aterraba. 

Me aterraba nunca poder sacarla de la oscuridad en la que estaba metida. 

*

Pasando las horas, el cansancio me venció y comencé a quedarme dormido. Pero no del todo, por que aún alcancé a escuchar las respiraciones pesadas de Dian. Y a los pocos minutos de quedar dormido, sus gritos.

Su voz era desesperada y aterrada. Exclamaba piedad y expresaba la culpa que sentía por la muerte de su amigo, mencionaba el nombre de Faith y Cameron una y otra vez.

Rápidamente me levanté y comencé a sacudirla para despertarla.

― ¡Dian! 

Ella abrió los ojos alarmada y al momento en que me vio, relajo su cuerpo y dejó escapar un suspiro.

― P-perdón.

― ¿Estás bien? ―ella me miró aún con miedo en los ojos. ― Tranquila, mi vida. Estás conmigo y estás a salvo.

― Pero Dohran no lo está ―susurró.

Me quedé en silencio unos minutos y luego acaricié su mejilla. ― Intenta dormir otra vez. 

― No voy a poder.

― Sí, mi vida. Ven ―me senté a su lado y la recargué sobre mí otra vez. ― Cuando eras niña, ¿qué hacía tu mamá para que durmieras? ¿Te contaba historias?

Ella negó con la cabeza. ― Me cantaba. 

― ¿Cantar? ―pregunté. Asintió.

No lo pensé mucho. Sólo rogué por dentro que mi mente recordara alguna buena canción que aprendí en el planeta humano, cuando acudía a clases de guitarra.

Estoy sintiendo algo muy profundo dentro mío 
Mas caliente que un río muerto prendido fuego 
Tengo un sentimiento muy profundo dentro mío 
Está tomando, está tomando todo lo que tengo 
Si está tomando, está tomando todo lo que tengo 

Respiro hondo y después continúo.

Porque nadie te conoce bebé, como te conozco yo 
Y nadie te ama bebé, como te amo yo 
Ha pasado tanto tiempo… 
Ha pasado tanto tiempo… 
Tal vez eras inmune al fuego 
Porque nadie me salva bebé, como me salvas tu.


Dian continuó en silencio minutos después de terminar. Podía creer que estaba dormida, pero su respiración seguía siendo profunda.

― ¿Niall? 

― ¿Hmm?

― Bésame ―pidió.

Y no tuvo que hacerlo dos veces.

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¡Cortito! Pero lleno de Diall<3

Las amo.

Aly.

Restore. | Niall Horan.¡Lee esta historia GRATIS!