Problemas Parte 1.

Pov. Christian.

Desperté a Gail para que se quede con mis hijos, aunque ya estaban dormidos iba estar más tranquilo si Gail estaba ahí por si se levantaban, ahora estoy yendo con Taylor hacía el encuentro con esa mujer que Ana tanto odia, siento como si la estuviese traicionando, pero necesito hablar con ella pues sonaba realmente preocupada, tantas cosas pueden pasar, como que la gente se entere de su estilo de vida, además Ana a penas vuelva se lo voy a contar y espero que me entienda si se entera por mí y no por otra persona. Taylor estaciona delante del bar donde me cito Elena, no me gustan venir esta clase de sitios, pues parecen muy inseguros y no creo que sea muy limpio, pero Elena me citó acá, no entiendo que hará ella en un sitio así una señora de dinero no se que hará acá.

-Señor Grey, ¿estás seguro que quiere entrar a este sitio?. no creo que sea muy seguro.- me dice Taylor mientras abre la puerta para que baje.

-Si Taylor, estoy seguro, espéreme acá en un momento vuelvo, no creo que me demore mucho.-

Entro al bar y la encuentro sentada con las manos en una mesa que está al lado de la ventana, el lugar no es tan feo como parecía desde afuera, al menos no tan feo como me lo imagine, me siento delante de ella, está vestida con un vestido color negro como siempre, su olor solamente me causa repugnancia, tanto odio a esta mujer... Tiene ojeras, está un poco pálida.

-Señor Grey.- me dice poniendo los ojos en blanco .- ¿Quieres algo de tomar?.-

-Elena no tengo mucho tiempo.- le digo cortante.

-¿Tienes que cuidar a tus hijos?.-

-Si.- suspiro irritado.- Al  punto Elena, no quiero rodeos ¿qué quieres?.-

Suspira con resignación.- Sabes que mis salones de belleza Esclava se fueron a la ruina desde que tu madre... ya sabes... se entero.-

-Si y si quieres que vuelva a ser tu socio estás perdiendo tu tiempo, porque no quiero tener ni un tipo de relación contigo.-

-Lo se, no hace falta que lo digas, solo es que hace una semana me entere... que... tengo SIDA.-

Mierda, a pesar que la odie a esta mujer no puedo ponerme feliz porque se haya infectado de esa terrible enfermedad, no se lo desearía nunca ni al peor de mis enemigos, aunque lo que haya hecho conmigo cuando tenía quince hubiera estado bien o no, ella me ayudó a su manera, gracias a ella abrí la empresa. Al principio cuando tenía quince me pareció que me ayudo de la mejor manera posible, pero ahora desde que nació a Teddy, dudo que haya sido la mejor manera, pero fuera de eso ella me ayudó a abrir la empresa, me dio dinero, de alguna manera estoy agradecido por eso con ella...

-Yo.. yo.. lo..- digo buscando la palabra adecuado que decirle pero no la encuentro... No tengo ni una puta idea de que decirle.

-No quiero tu lástima, solo quiero saber si me puedes dar un poco de dinero, para el tratamiento que no tengo nada..-

-Está bien Elena ¿cuánto quieres?.-

-Bueno... diez millones de dólares.-

-Está bien Elena mañana me encargaré de enviarte el dinero.- eso si puedo hacer..

-Gracias sabía que podía contar contigo.- me dice mientras se acerca a mí, y pone su mano en mi cara mierda que quiere está mujer.- Espero podamos volver a ser...-

Mierda ya se está pasando no puedo seguir con esto, haciéndole esto a mi Ana.-Elena te voy a enviar el dinero, y las cosas van a seguir como están, lo siento por que te hayas enfermado, pero nuestra relación no va cambiar, luego de que te envié el dinero si quieres más llamas a mi oficina y le dices a Andrea, pero tú ya me has traído suficientes problemas con mi esposa, ósea no pienso volver a verte, no quiero que me vuelvas a llamar a mi celular.- le digo mientras le aparto su mano de mi cara y me acerco para decírselo.- Mañana te envío el dinero, a partir de ahora no quiero que me llames, ni pienso volver a verte.-  digo tajantemente, me pongo de pie y salgo del bar antes que me conteste,  subo al auto.

Siluetas de Cincuenta Sombras - A. Grey.-¡Lee esta historia GRATIS!